{"id":3161,"date":"2019-03-28T00:00:58","date_gmt":"2019-03-28T06:00:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=3161"},"modified":"2023-04-18T16:21:08","modified_gmt":"2023-04-18T22:21:08","slug":"la-identidad-en-la-adolescencia-y-el-reordenamiento-de-las-identificaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/la-identidad-en-la-adolescencia-y-el-reordenamiento-de-las-identificaciones\/","title":{"rendered":"La identidad en la adolescencia y el reordenamiento de las identificaciones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Karina Velasco Cota<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>No sigo el camino de los antiguos: <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>busco lo que ellos buscaron.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Mats\u00fao Basho<\/p>\n<p>Con bastante frecuencia se piensa en la identidad como un constructo que se materializa durante y, particularmente, al finalizar la adolescencia. Esta creencia probablemente est\u00e1 relacionada con el hecho de que durante esta etapa efectivamente tienen lugar cambios importantes que reajustan la vida de una persona; para empezar, el cuerpo se transforma s\u00fabitamente, la mente se reorganiza y el rol social evoluciona y se ampl\u00eda. La b\u00fasqueda de espacios de individualidad y los cuestionamientos sobre qui\u00e9n es uno son evidentes y se convierten en el eje central en este momento. Pensemos, por ejemplo, en el alumno que el a\u00f1o pasado sol\u00eda sacar buenas notas y mostrarse complaciente frente a la autoridad del maestro y ahora ostenta una actitud de confrontaci\u00f3n, de iron\u00eda o cinismo, o bien, en los chicos que se encuentran frente a la elecci\u00f3n de carrera, la definici\u00f3n de la orientaci\u00f3n sexual o la b\u00fasqueda de participaci\u00f3n social, como los que formaron parte en el movimiento estudiantil del 68 o los que hace unos a\u00f1os conformaron el \u201cyo soy 132\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda, la adolescencia es un momento de \u00edmpetu y conmoci\u00f3n \u2013de movimiento y crisis\u2013 que apunta a una transformaci\u00f3n; no obstante, hoy en d\u00eda sabemos que la identidad no eclosiona ni se concreta definitivamente en esta etapa, sino que es en s\u00ed misma un proceso que se mantiene en curso a lo largo de toda la vida, desde las etapas m\u00e1s tempranas hasta la vejez.<\/p>\n<p>La palabra identidad entra\u00f1a en s\u00ed misma una dualidad. Alude a la unicidad del individuo y simult\u00e1neamente a los atributos que compartimos con otros, esto es b\u00e1sicamente porque la singularidad y el sentimiento de s\u00ed mismo se forja en primera instancia sobre lo que adoptamos de otros y est\u00e1 estrechamente relacionada con las identificaciones. Para Freud, la identificaci\u00f3n es un complejo proceso psicol\u00f3gico a trav\u00e9s del cual una persona asimila un aspecto de otro transform\u00e1ndose, total o parcialmente, sobre el modelo de \u00e9ste (Laplanche y Pontalis, 2008). Esto quiere decir que el camino hacia la diferenciaci\u00f3n parte necesariamente de la semejanza. La identidad, a manera de un <em>trencad\u00eds<\/em> \u2013que en catal\u00e1n designa una t\u00e9cnica de mosaico\u2013, es una composici\u00f3n dise\u00f1ada a partir de incontables fragmentos de otras construcciones, todos ellos de diferentes formas y colores, los cuales, al integrarse armoniosamente en una unidad, cobran originalidad, movimiento y vida.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de Freud, psicoanalistas como Lacan, Winnicott, Mahler, entre otros, teorizaron que el beb\u00e9 en un principio se vive en una unidad ilusoria con su madre de la que se ir\u00e1 diferenciando poco a poco. Autores con una perspectiva te\u00f3rico-cl\u00ednica distinta, como Klein, consideran que desde el inicio de la vida el peque\u00f1o establece una relaci\u00f3n con la madre, una madre que no es \u00e9l mismo, pero que de alguna manera es depositaria de aspectos suyos, lo que supone un grado de confusi\u00f3n entre el yo y el no-yo. Esta perspectiva difiere de la anterior sobre todo porque esboza un v\u00ednculo din\u00e1mico en el que la experiencia del infante estar\u00e1 matizada por sus propias emociones y fantas\u00edas.<\/p>\n<p>Pese a las divergencias de estos enfoques, ambos consideran que el desarrollo ps\u00edquico gravita en torno a la posibilidad de que el infante pueda emprender la ardua tarea de distinguirse y separarse de la madre para interesarse e identificarse gradualmente con otros como el padre, los hermanos, abuelos, t\u00edos y, m\u00e1s adelante, los ni\u00f1os del colegio, los maestros, etc. Estas relaciones ineludiblemente se forjar\u00e1n sobre el molde de aquel primer\u00edsimo v\u00ednculo.<\/p>\n<p>Cuando la biolog\u00eda se impone y la pubertad irrumpe a trav\u00e9s de los cambios corporales, la relaci\u00f3n que el todav\u00eda ni\u00f1o tiene consigo mismo y con los otros sufre un impacto. La demanda pulsional, la renuncia ed\u00edpica y la necesidad de rodearse de otros semejantes a \u00e9l \u2013atormentados por la violencia puberal\u2013 impulsan al chico o la chica a buscar objetos de inter\u00e9s fuera del seno familiar. Es el momento en el que alg\u00fan artista o l\u00edder de opini\u00f3n se abre paso en la escena familiar desbancando a la madre o al padre, para convertirse en el nuevo blanco de inter\u00e9s y admiraci\u00f3n del adolescente. Estas elecciones, pese a que est\u00e1n ancladas en los primeros objetos de amor: los padres, son novedosas y permiten la reorganizaci\u00f3n de las identificaciones que hasta ahora hab\u00edan configurado su mundo interno y, por ende, su identidad.<\/p>\n<p>Usualmente aparecen tambi\u00e9n las ganas de remodelar la habitaci\u00f3n y cambiar la imagen personal. La apariencia \u2013la ropa, los tatuajes y los piercings\u2013 es una forma de externar el trabajo de redise\u00f1o que est\u00e1 teniendo lugar en la vida ps\u00edquica. Recuerdo una adolescente que se presentaba a una sesi\u00f3n exhibiendo una imagen de <em>femme fatale<\/em>, mientras que al siguiente d\u00eda pod\u00eda llegar ajustada en su ropa de ni\u00f1a.<\/p>\n<p>En esta coyuntura, los chicos buscan afirmar los cambios y la abdicaci\u00f3n del mundo infantil a trav\u00e9s de los gustos y las aficiones, se vuelven m\u00e1s osados, bulliciosos y desafiantes. A momentos viven su cuerpo y su nueva condici\u00f3n \u201cadulta\u201d como un privilegio, pero, en otros, se duelen por la p\u00e9rdida de su condici\u00f3n infantil, tratan de aferrarse a \u00e9sta, se averg\u00fcenzan de s\u00ed mismos y encubren la transformaci\u00f3n, pasan de exponer sus nuevos atributos sin recelo a ocultarse debajo de las ropas holgadas o pueriles.<\/p>\n<p>Los adolescentes fluct\u00faan entre un estado mental y otro. Puede ser que en un momento se a\u00edslen en su habitaci\u00f3n y en otro busquen tenazmente la compa\u00f1\u00eda de los padres, que est\u00e9n euf\u00f3ricos y despu\u00e9s m\u00e1s bien ap\u00e1ticos o irritables, que congenien muy bien con un amigo o inclinaci\u00f3n filos\u00f3fica y luego los detesten. Toda esta vor\u00e1gine, desconcertante para los que est\u00e1n alrededor del chico, es en realidad una condici\u00f3n necesaria para el desarrollo y la integraci\u00f3n de la identidad adulta. A trav\u00e9s de fen\u00f3menos introyectivos y proyectivos \u2013progresivos y regresivos\u2013, los adolescentes asumen identidades m\u00e1s o menos transitorias, y es precisamente esta flexibilidad la que les permite consolidar posteriormente una identidad m\u00e1s estable.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n sociocultural ejerce sin duda una influencia sobre estos procesos. Las comunidades siempre han contado con ceremonias de transici\u00f3n a la adultez. En una tribu de Nigeria, por ejemplo, tienen la creencia de que las ni\u00f1as peque\u00f1as poseen una relaci\u00f3n rom\u00e1ntica con los esp\u00edritus del agua, y para poder comenzar una vida adulta conviene que se liberen de ellos. La ni\u00f1a, entonces, tiene que ir al r\u00edo a cantar durante varios d\u00edas a manera de despedida hasta ser rescatada (Williams, 2016). Otra muestra de esta influencia puede observarse en el rol que ten\u00edan los j\u00f3venes en siglos pasados, cuando la expectativa de vida no era la misma que ahora. La gente viv\u00eda menos y la norma era que hombres y mujeres menores de 20 a\u00f1os formaran familias y tuvieran responsabilidades que ahora observar\u00edamos m\u00e1s adelante en la vida.<\/p>\n<p>Sin embargo, para el psicoan\u00e1lisis, aunque la coerci\u00f3n externa es sustancial, el tr\u00e1nsito durante este periodo, y cualquier otro, estriba principalmente en la vida mental, espec\u00edficamente, en la cualidad de los primeros v\u00ednculos que se han internalizado. Cuando se establece una relaci\u00f3n con una persona significativa que, en primera instancia, se reconoce como distinta, y se toma como un modelo con el cual uno pude identificarse asimilando diversos aspectos de ella, estamos en posibilidad de consolidar y fortalecer la identidad (Puig, 2009). Para Donald Meltzer, psicoanalista brit\u00e1nico, el adolescente construye su identidad adulta sobre la base de una identificaci\u00f3n con la relaci\u00f3n creativa, amorosa y de cuidado entre la madre y el padre.<\/p>\n<p>Por el contrario, si los primeros v\u00ednculos son confusos o plagados de emociones hostiles, ya sea por dificultades de los padres, del beb\u00e9 o de ambos, este desenvolvimiento ser\u00e1 obstaculizado y el adolescente podr\u00eda experimentar estados confusionales; chicos con personalidades r\u00edgidas, con conductas adictivas, trastornos de alimentaci\u00f3n o de la sexualidad, o con tendencias criminales, entre otros, representar\u00edan el fracaso de un proceso de identificaci\u00f3n como el que menciona Meltzer.<\/p>\n<p>En el cine podemos encontrar diversos ejemplos sobre lo que representa este reordenamiento en la adolescencia.<em> Lady Bird<\/em> (2017) nos cuenta la historia de una jovencita de 17 a\u00f1os que cursa una adolescencia turbulenta pero necesaria para la conformaci\u00f3n de su identidad como mujer. Existen otras cintas que muestran v\u00edas m\u00e1s complicadas, como<em> Thirteen<\/em> (2013) o <em>Beautiful Boy<\/em> (2018), en donde los protagonistas parecen haber quedado a merced de su propia violencia, sin la posibilidad de recurrir dentro de s\u00ed mismos a un objeto interno bueno, representante de una pareja parental protectora y vital, que los faculte para forjarse un proyecto de vida independiente. <em>Le ciel attendra<\/em> (2016), cinta francesa dirigida por Marie-Castille Mention-Schaa, est\u00e1 inspirada en eventos que han cobrado una dimensi\u00f3n alarmante hoy en d\u00eda, y narra la historia de los adolescentes, en este caso mujeres, que son reclutados para unirse a grupos radicales del islam con la expectativa de encontrar en una ideolog\u00eda un sentido de identidad.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfQu\u00e9 me distingue de otros? \u00bfC\u00f3mo llegu\u00e9 a ser qui\u00e9n soy? \u00bfPuedo ser distinto del que soy ahora?, son muchas de las interrogantes que las personas nos hacemos en alg\u00fan punto de la vida. Si bien es cierto que, como hemos revisado, la adolescencia implica un importante terreno para la consolidaci\u00f3n de un sentido de identidad, en la vida adulta se siguen sumando modelos de identificaci\u00f3n, mientras que se abandonan otros; la maternidad y la paternidad, la vida profesional, el retiro, la viudez, por mencionar algunos, son aspectos de la vida que precisan un replanteamiento de nuestro sentido de identidad. Si este engranaje no fuese din\u00e1mico, el desarrollo mental al que apunta el trabajo psicoanal\u00edtico no tendr\u00eda lugar.<\/p>\n<p>En las pr\u00f3ximas Jornadas, adem\u00e1s de la exposici\u00f3n de diferentes teor\u00edas, contaremos con una nutrida discusi\u00f3n cl\u00ednica en torno a la identidad y los procesos de identificaci\u00f3n en diferentes momentos y circunstancias de la vida. A trav\u00e9s de la intimidad de la sesi\u00f3n, la exploraci\u00f3n de los sue\u00f1os, recuerdos y fantas\u00edas como representantes de la vida mental, as\u00ed como del v\u00ednculo entre el paciente y el terapeuta, las mesas cl\u00ednicas buscan mostrar las encrucijadas y las disyuntivas que enfrentan los ni\u00f1os, los adolescentes y los adultos en el camino hacia la individuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Laplanche, J., y Pontalis J. (2008). <em>Diccionario de Psicoan\u00e1lisis<\/em>. M\u00e9xico: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Puig, M. (2009). <em>Sobre la adolescencia, perspectivas cl\u00e1sicas y actuales<\/em>. M\u00e9xico: Eleia.<\/p>\n<p>Williams, V. (2016). <em>Celebrating Life Customs around the World<\/em>. Santa B\u00e1rbara, California: ABC-CLIO.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Karina Velasco Cota No sigo el camino de los antiguos: busco lo que ellos buscaron. Mats\u00fao Basho Con bastante frecuencia se piensa en la identidad como un constructo que se materializa durante y, particularmente, al finalizar la adolescencia. Esta creencia probablemente est\u00e1 relacionada con el hecho de que durante esta etapa efectivamente tienen lugar cambios importantes que reajustan la vida de una persona; para empezar, el cuerpo se transforma s\u00fabitamente, la mente se reorganiza y el rol social evoluciona y se ampl\u00eda. 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