{"id":3155,"date":"2019-03-27T16:29:18","date_gmt":"2019-03-27T22:29:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=3155"},"modified":"2023-04-18T16:21:20","modified_gmt":"2023-04-18T22:21:20","slug":"normalidad-y-patologia-en-las-identificaciones-narcisistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/normalidad-y-patologia-en-las-identificaciones-narcisistas\/","title":{"rendered":"Normalidad y patolog\u00eda en las identificaciones narcisistas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Mariana Castillo L\u00f3pez<\/p>\n<p>Iniciemos nuestro tema trayendo a la mente la escena m\u00edtica de un ser tan hermoso e irresistible que se enamora de su propio reflejo en el agua. Narciso, embelesado con una imagen que desconoce como propia, tiene un desenlace funesto al ser v\u00edctima de su propia belleza, que lo arrastra hasta la muerte.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda pensar que la historia de Narciso nada tiene que ver con nosotros, que no es m\u00e1s que un mito, pero en realidad todos guardamos un origen similar. Freud inicialmente tom\u00f3 el t\u00e9rmino narcisismo en un sentido energ\u00e9tico, construyendo as\u00ed el concepto de narcisismo primario, el cual se refiere a la idea de que al inicio de la vida todo ser humano pasa por un periodo en el que toda la energ\u00eda ps\u00edquica est\u00e1 concentrada en el propio yo, lo que implica que toda experiencia de placer parte de uno mismo, y s\u00f3lo despu\u00e9s podemos dirigirla a otros.<\/p>\n<p>En un segundo plano, el narcisismo le sirve a Freud para explicar que el s\u00ed mismo es nuestro primer objeto de amor y que debemos recorrer un largo camino para amar genuinamente. Ser\u00eda entonces el narcisismo un momento normal del desarrollo de la mente, del que se va saliendo poco a poco para establecer los cimientos del amor propio, de la seguridad y la confianza en uno mismo y de una parte fundamental de la identidad.<\/p>\n<p>Por \u201cidentificaci\u00f3n\u201d, en psicoan\u00e1lisis se comprende un mecanismo por medio del cual tomamos elementos de otros para integrarlos a nuestra forma de ser. Es un m\u00e9todo complejo que se presenta en diversas formas y modalidades. Existe un tipo al que se denomina identificaci\u00f3n narcisista, que forma parte de los recursos m\u00e1s tempranos con los que contamos los seres humanos para construir nuestra identidad, la cual, a su vez, puede definirse como un conglomerado de identificaciones.<\/p>\n<p>Primero hablaremos de los aspectos normales y benignos de la identificaci\u00f3n narcisista, la cual quedar\u00e1 comprendida como la tendencia a colocar energ\u00eda ps\u00edquica en rasgos de otras personas que reconocemos en nosotros mismos. Es un mecanismo muy temprano que conservamos toda la vida; el beb\u00e9, por ejemplo, se identifica con el padre porque reconoce en \u00e9l atributos masculinos que \u00e9l mismo posee. El hecho de que formen parte de s\u00ed mismo de manera inicial es el requisito para identificarlos en otros.<\/p>\n<p>Dijimos que la identificaci\u00f3n narcisista se conserva toda la vida y resulta necesaria para poder socializar, salir al mundo, con lo cual se construyen las primeras relaciones. As\u00ed ocurre, por ejemplo, cuando acudimos a una reuni\u00f3n en la que no conocemos a nadie y terminamos hablando con alguien que estudi\u00f3 lo mismo que nosotros o con quienes encontramos algo en com\u00fan: la afici\u00f3n por un mismo equipo deportivo, el haber coincidido en la misma escuela primaria, etc. No nos relacionamos con otros de manera casual, y desde esta perspectiva lo hacemos a partir de lo id\u00e9ntico, a manera de espejo.<\/p>\n<p>Y es que en realidad no somos del todo originales, nos vamos construyendo a imagen y semejanza de los que nos rodean; tomamos de los padres gustos, preferencias, inclinaciones y aberraciones. Existen, por ejemplo, familias en las que todos se dedican a una misma profesi\u00f3n; mujeres que cocinan por identificaci\u00f3n con sus madres, de quienes toman ese don. Para llegar a ello tenemos que ir haciendo distintas renuncias que culminen con el reconocimiento y la gratitud hacia las personas que sin querer o propositivamente dejaron huella en nuestra identidad. Una mujer puede reconocer y agradecer a su madre el haberle inculcado un autocuidado que en su vida adulta le permite atender sus necesidades m\u00e9dicas. Un hombre puede arreglar su auto y mientras lo hace recordar a su propio padre como maestro de dicha tarea.<\/p>\n<p>Siguiendo las ideas de Klein y otros autores como Meltzer y Segal, los seres humanos experimentamos de manera intensa sentimientos de envidia con respecto a las cualidades y atributos de otras personas; a pesar de que tomamos de los padres muchos elementos para construir nuestra propia personalidad, no siempre se logra la capacidad para identificar y reconocer lo que portamos de nuestros objetos que ahora es parte fundante de nosotros mismos. El motivo radica en que resulta profundamente doloroso aceptar que en realidad no somos omnipotentes y no nacemos sabiendo todo. No en vano se habla de heridas narcisistas, experiencias en las que nos topamos con nuestra condici\u00f3n humana, ser uno m\u00e1s en el mundo, con lo cual descendemos de nuestro lugar de ser \u00fanicos y especiales, maravillosos, irrepetibles y extraordinarios. Esto podemos observarlo, por poner un caso, en la decepci\u00f3n que sentimos cuando en un restor\u00e1n al que asistimos cotidianamente no nos dan un trato especial.<\/p>\n<p>Freud y otros autores como Lacan coinciden al pensar que al inicio de la vida el beb\u00e9 entra en un estado en el que siente que puede hacerlo todo, pensando que \u00e9l y la madre se completan el uno al otro, por lo que no hay nada que les falte.<\/p>\n<p>La madre mira orgullosa a su hijo, a quien idealmente percibe hermoso, y el beb\u00e9 no mira a la madre, sino a su reflejo como ese ser \u00fanico y maravilloso que posee todas las cualidades imaginables. \u00bfAcaso no es ese lugar el que por momentos todos desear\u00edamos conservar? En la vida cotidiana pasamos por momentos as\u00ed, por ejemplo, cuando pensamos que tenemos el derecho de saltarnos una fila en la que hay gente esperando su turno: \u201cs\u00f3lo por ser yo\u201d. Tambi\u00e9n se observa esto cuando exigimos un trato especial o cuando nos colocamos por encima de los dem\u00e1s enalteciendo nuestros atributos.<\/p>\n<p>En algunas personas no hay posibilidad de renunciar a esa imagen narcisista, ya que se establece como el centro de la personalidad y de la identidad. As\u00ed ocurre en los trastornos narcisistas, en los cuales se presenta una identificaci\u00f3n con la parte grandiosa. Muestran as\u00ed una gran necesidad de ser admirados y de que los dem\u00e1s les hagan sentir que son extraordinarios, toda la energ\u00eda est\u00e1 dirigida hacia s\u00ed mismos, por lo que no pueden entender m\u00e1s que sus propias necesidades. Hugo Bleichmar describe las personalidades narcisistas en las que no hay empat\u00eda con los dem\u00e1s, son personas amables, siempre y cuando reciban de los dem\u00e1s esa admiraci\u00f3n que buscan, esa mirada del otro les permite mantener cierto equilibrio que se rompe ante la menor cr\u00edtica o experiencia que les haga entrar en contacto con sus defectos o fallas, lo que despierta un estado de ira y desprecio. Los v\u00ednculos son desechables y se eligen con base en la capacidad de los objetos de reflejarles su imagen ideal. Hay una tendencia a ocupar todo el espacio, por ejemplo, al convertir las conversaciones en un escenario en el que se exhiben y exaltan sus cualidades.<\/p>\n<p>Se puede concluir que la identificaci\u00f3n narcisista est\u00e1 presente al inicio de la vida y se conserva como un mecanismo importante que aporta a la personalidad y a los v\u00ednculos, pero que en algunos casos puede instalarse predominando como el centro, en cuyo caso se considerar\u00eda algo patol\u00f3gico. En las Jornadas Cl\u00ednicas 2019 \u201cIdentidad e identificaci\u00f3n. V\u00e9rtices psicoanal\u00edticos, sociales, culturales y neurobiol\u00f3gicos\u201d, se revisar\u00e1n con mayor profundidad los alcances y diversas modalidades de las identificaciones, incluyendo las de tipo narcisista.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Arundale, J. (2017). <em>Identity, narcisism, and the other. <\/em>Londres: Karnac.<\/p>\n<p>Bleichmar, H. (2016). C\u00f3mo es vivir con una personalidad narcisista. <em>Colonizaci\u00f3n Emocional. <\/em>Recuperado de https:\/\/www.colonizacionemocional.com\/noticias\/video-1-h-bleichmar-como-es-vivir-con-una-personalidad-narcisista.<\/p>\n<p>Freud, S. (1910). <em>Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci. <\/em>En<em> Obras completas, XI<\/em>. Buenos Aires: Amorrortu.<\/p>\n<p>Freud, S. (1914). <em>Introducci\u00f3n al narcisismo. <\/em>En <em>Obras completas, XIV.<\/em> Buenos Aires: Amorrortu.<\/p>\n<p>Freud, S. (1921). <em>Psicolog\u00eda de las masas y an\u00e1lisis del yo.<\/em> En <em>Obras completas, XVIII.<\/em> Buenos Aires: Amorrortu.<\/p>\n<p>Hall, C. S. (1983). <em>Compendio de psicolog\u00eda freudiana. <\/em>M\u00e9xico: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Laplanche, J., y Pontalis, J. B. (1967). <em>Diccionario de psicoan\u00e1lisis<\/em>. M\u00e9xico: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Winocur, J. (1996). El narcisismo y la identificaci\u00f3n narcisista. <em>Revista de Psicoan\u00e1lisis, 53(1),<\/em> 227-253.<\/p>\n<p>Consulta m\u00e1s informaci\u00f3n sobre las <strong><a href=\"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/jornadas-clinicas-eleia\">Jornadas Cl\u00ednicas Eleia 2019 \u00abIdentidad e identificaci\u00f3n. V\u00e9rtices psicoanal\u00edticos, sociales, culturales y neurobiol\u00f3gicos\u00bb<\/a> <\/strong>que se llevar\u00e1n a cabo el 7 y 8 de junio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mariana Castillo L\u00f3pez Iniciemos nuestro tema trayendo a la mente la escena m\u00edtica de un ser tan hermoso e irresistible que se enamora de su propio reflejo en el agua. Narciso, embelesado con una imagen que desconoce como propia, tiene un desenlace funesto al ser v\u00edctima de su propia belleza, que lo arrastra hasta la muerte. Se podr\u00eda pensar que la historia de Narciso nada tiene que ver con nosotros, que no es m\u00e1s que un mito, pero en realidad todos guardamos un origen similar. 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