{"id":2722,"date":"2018-11-28T02:57:53","date_gmt":"2018-11-28T08:57:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=2722"},"modified":"2023-04-19T16:39:35","modified_gmt":"2023-04-19T22:39:35","slug":"el-desarrollo-de-la-teoria-sexual-en-el-psicoanalisis-freudiano-y-postfreudiano-parte-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-desarrollo-de-la-teoria-sexual-en-el-psicoanalisis-freudiano-y-postfreudiano-parte-3\/","title":{"rendered":"El desarrollo de la teor\u00eda sexual en el psicoan\u00e1lisis freudiano y postfreudiano (parte 3)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Jorge Salazar<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>La teor\u00eda sexual en Freud<\/strong><\/p>\n<p>La disposici\u00f3n intelectual de Freud para estudiar la sexualidad y comprender el nexo entre esta y los trastornos an\u00edmicos comenz\u00f3 muy pronto en su pr\u00e1ctica m\u00e9dica, incluso antes de su descubrimiento del psicoan\u00e1lisis. Tanto sus principales bi\u00f3grafos (Ernest Jones, 1953-57; Marthe Robert, 1964; Peter Gay, 1988; \u00c9lizabeth Roudinesco, 2014) como \u00e9l mismo (Freud, 1914, 1925a), coinciden en situar su breve estancia en la Salp\u00eatri\u00e8re de Paris con Charcot a fines de 1885 como la experiencia que favoreci\u00f3 el giro radical de su vocaci\u00f3n cient\u00edfica al reemplazar el \u00e1rido campo de la neurolog\u00eda experimental por el terreno m\u00e1s f\u00e9rtil y promisorio de la psicopatolog\u00eda cl\u00ednica. Su inter\u00e9s se concentr\u00f3 particularmente en la histeria, en conocer la etiolog\u00eda de esta afecci\u00f3n y en su diferenciaci\u00f3n con respecto a otros des\u00f3rdenes psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p>Era un hecho sabido por la comunidad m\u00e9dica de la \u00e9poca que la sexualidad interven\u00eda como agente causal en la histeria y en otros des\u00f3rdenes similares, pero los m\u00e9dicos desconoc\u00edan los mecanismos espec\u00edficos de la influencia nociva de la sexualidad en la vida conyugal. Adem\u00e1s, este no era un tema tratado con seriedad y rigor ni, menos a\u00fan, investigado cient\u00edficamente; por el contrario, era objeto de rumores o de dichos escuchados furtivamente en conversaciones ajenas. As\u00ed es como Freud llega a saber, mediante la ense\u00f1anza involuntaria de sus mentores y maestros Breuer, Charcot y Chrobak, que detr\u00e1s de las crisis hist\u00e9ricas se ocultan \u201csecretos de alcoba\u201d o se insin\u00faa \u201cla cosa genital, siempre\u201d. A diferencia de sus predecesores, Freud toma en serio este conocimiento informal en materia de lo sexual y comienza a investigarlo a profundidad. Lo hace tambi\u00e9n, mediante su genial intuici\u00f3n, vinculando lo nuevo que aprendi\u00f3 de ellos con otro acontecimiento precedente. Unos cuantos a\u00f1os antes (1880-1882), un atribulado Breuer le confiesa a su a\u00fan amigo sus dificultades en el tratamiento de una inteligente joven hist\u00e9rica \u2014la futura Anna O\u2014, quien tiene fantas\u00edas amorosas y sexuales con la persona del m\u00e9dico. Freud conoce a la paciente y discierne el significado sexual de sus s\u00edntomas en oposici\u00f3n a Breuer, quien sostiene la opini\u00f3n de hab\u00e9rselas con una doncella cuyo impulso sexual es d\u00e9bil o ausente. Freud persevera en su intelecci\u00f3n y encuentra en estos hechos dispersos \u2014resignific\u00e1ndolos, como \u00e9l mismo dir\u00eda\u2014 la corroboraci\u00f3n del papel de la sexualidad en la etiolog\u00eda de las neurosis. De aqu\u00ed en adelante, separado de Breuer (que rechaza las avanzadas ideas de su disc\u00edpulo), Freud imparte conferencias ante la sociedad de m\u00e9dicos en las que sostiene la tesis de la etiolog\u00eda sexual de las neurosis y publica los art\u00edculos preliminares (1896, 1898) sobre este tema. No sobra a\u00f1adir que estas primeras comunicaciones fueron recibidas con frialdad, indiferencia y escepticismo por sus colegas, pero esta actitud contraria a Freud no hizo sino incentivarlo a\u00fan m\u00e1s para preparar en los siguientes a\u00f1os la publicaci\u00f3n que a la postre ser\u00eda su obra de mayor envergadura, catapult\u00e1ndolo a la fama y haci\u00e9ndola coincidir con el comienzo del nuevo siglo, en la que argumenta de forma pormenorizada la influencia de la sexualidad en la vida an\u00edmica: <em>La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os<\/em> (1900).<\/p>\n<p>Todav\u00eda antes de publicar su seminal obra, Freud hab\u00eda concebido una primera teor\u00eda sexual acerca de la g\u00e9nesis de las neurosis que result\u00f3 equivocada por inveros\u00edmil y refutada por los sucesivos hallazgos cl\u00ednicos. Estaba convencido de que una experiencia sexual vivenciada pasivamente ocurrida en la infancia era el factor causal determinante de la neurosis adulta. As\u00ed, la afecci\u00f3n actual encontraba su causa \u00faltima en el pasado remoto del individuo y adujo que esta experiencia sexual era traum\u00e1tica para la mente infantil y se vinculaba con un acto real de seducci\u00f3n por parte de un adulto o de un hermano mayor. En primera instancia, Freud hab\u00eda tomado como verdad f\u00e1ctica la confesi\u00f3n de sus pacientes hist\u00e9ricas que en el tratamiento recordaban esos hechos penosos. No pas\u00f3 mucho tiempo antes de que \u00e9l mismo cuestionara esta tesis debido a lo improbable que ser\u00eda que todo padre \u2014incluyendo al suyo\u2014 cometiera abuso sexual con sus hijas.<\/p>\n<p>Esta versi\u00f3n inicial de la doctrina sexual es conocida en los estudios freudianos como <em>teor\u00eda traum\u00e1tica<\/em> o <em>teor\u00eda de la seducci\u00f3n.<\/em> Freud se retracta de ella por primera vez en la c\u00e9lebre carta 69 de la correspondencia con su amigo Wilhelm Fliess, fechada el 21 de septiembre de 1897, donde afirma \u201cya no creo m\u00e1s en mi \u00abneur\u00f3tica\u00bb\u201d. En su obra publicada, la retractaci\u00f3n aparece expl\u00edcitamente hasta 1906 y posteriormente la repite en varias ocasiones. La relevancia de este hecho en la historia de las ideas freudianas reside en que el abandono de la teor\u00eda de la seducci\u00f3n lo lleva a realizar el descubrimiento m\u00e1s significativo para el psicoan\u00e1lisis: la primac\u00eda de la fantas\u00eda en la vida mental, y a postular la autonom\u00eda de la realidad ps\u00edquica con respecto a la realidad material. Freud encuentra en el mito del h\u00e9roe tr\u00e1gico Edipo una prefiguraci\u00f3n de su m\u00e1s reciente hallazgo, por lo que toma el argumento dram\u00e1tico de S\u00f3focles como una validaci\u00f3n de su innovadora tesis. Con esta aportaci\u00f3n trascendente al conocimiento de la naturaleza humana Freud, no solo sostiene la existencia de la sexualidad en la etapa infantil \u2014de hecho, propone su aparici\u00f3n en la vida desde el nacimiento\u2014 y la presencia de los vehementes deseos sexuales infantiles que eligen a los progenitores como objetos de amor, sino que inaugura una nueva configuraci\u00f3n de los atributos de la subjetividad moderna.<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n se puede hablar por primera vez en el medio cient\u00edfico de <em>sexualidad infantil<\/em> como un aspecto normal inherente a la constituci\u00f3n ps\u00edquica del individuo. En efecto, despu\u00e9s de que Freud sostuviera con valent\u00eda su convicci\u00f3n de la existencia de deseos sexuales durante la etapa infantil y demostrara la importancia de la sexualidad en el desarrollo del psiquismo, la infancia, en general, dej\u00f3 de ser considerada como una fase de la vida insignificante o irrelevante desde el punto de visto psicol\u00f3gico y, en particular, dejaron de verse las manifestaciones sexuales en las conductas de ni\u00f1os y ni\u00f1as como signos de corrupci\u00f3n moral inducidos por terceros o de degeneraci\u00f3n precoz para comprenderse, en cambio, como fen\u00f3menos naturales provistos de una significaci\u00f3n psicol\u00f3gica. \u201cEl ni\u00f1o es psicol\u00f3gicamente el padre del adulto\u201d, concluye Freud en el <em>Esquema del psicoan\u00e1lisis,<\/em> publicado p\u00f3stumamente (1940[1938]), y agrega que \u201clas vivencias de sus primeros a\u00f1os poseen una significaci\u00f3n inigualable para toda su vida posterior\u201d (p. 187). La sexualidad adulta tiene en la infantil un pr\u00f3logo significativo que determina en gran medida la configuraci\u00f3n final de aqu\u00e9lla. Por este motivo, el psicoan\u00e1lisis considera que las manifestaciones cl\u00ednicas de los diversos conflictos de la sexualidad en adultos son expresiones de la sexualidad infantil o de las perturbaciones en el curso del desarrollo psicosexual.<\/p>\n<p>La segunda versi\u00f3n de la doctrina sexual adquiere su plasmaci\u00f3n definitiva, aunque no en una sola edici\u00f3n, en <em>Tres ensayos de teor\u00eda sexual<\/em> (1905). Este libro, junto con la <em>Interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os<\/em>, es el m\u00e1s revisado por su autor y contiene en las ediciones posteriores modificaciones al texto original en forma de agregados, supresiones o enmiendas, producto de los hallazgos subsecuentes. Ser\u00eda exhaustivo exponer con detalle para esta ocasi\u00f3n un panorama integral de la teor\u00eda sexual freudiana, por lo que a continuaci\u00f3n ensayar\u00e9 una apretada s\u00edntesis de sus principales caracter\u00edsticas (Freud, 1905, 1915, 1940[1938]).<\/p>\n<p>La actividad sexual est\u00e1 presente desde el nacimiento, se apuntala primero en la funci\u00f3n nutricia de autoconservaci\u00f3n y luego se independiza de ella para proseguir por su cuenta en busca de placer. El <em>principio de placer-displacer<\/em> rige la vida ps\u00edquica antes de que sea acompa\u00f1ado por el <em>principio de realidad<\/em>, cuya tarea ser\u00e1 modular la exigencia de la demanda pulsional y establecer la diferencia entre la <em>satisfacci\u00f3n<\/em> o la <em>frustraci\u00f3n<\/em> de la <em>pulsi\u00f3n<\/em>. La exteriorizaci\u00f3n sexual inicial procede, pues, de la pulsi\u00f3n, concepto que no pertenece al orden biol\u00f3gico, pero tampoco al psicol\u00f3gico, ya que Freud lo sit\u00faa en la frontera que divide lo som\u00e1tico y lo ps\u00edquico. Las pulsiones se expresan en pares y toda conducta revela la <em>acci\u00f3n conjugada y contraria<\/em> de ambas. Bajo la noci\u00f3n de <em>dualismo pulsional<\/em> la agresi\u00f3n es un acompa\u00f1ante ineludible de <em>Eros.<\/em> En el primer momento del desarrollo psicosexual precoz, son todav\u00eda <em>pulsiones parciales<\/em> que solo m\u00e1s tarde se unifican. Al comienzo, la sexualidad no coincide con la genitalidad; lo hace al finalizar el desarrollo, de ah\u00ed que la infancia se caracteriza por una sexualidad <em>perversa-polimorfa<\/em>. Las pulsiones encuentran su <em>fuente<\/em> en diversas <em>zonas er\u00f3genas<\/em> del cuerpo y tienden a emerger en pares de opuestos (sadismo-masoquismo y voyerismo-exhibicionismo). Toda cualidad sensorial del cuerpo es susceptible de <em>erotizarse<\/em> y perseguir la obtenci\u00f3n de placer (<em>meta<\/em> o<em> fin<\/em> sexual) independiz\u00e1ndose de su funci\u00f3n fisiol\u00f3gica. As\u00ed, ver, oler, o\u00edr, chupar, morder, succionar, mamar, comer, sentir, tocar, etc\u00e9tera \u2014de hecho, la totalidad de las sensaciones corporales\u2014 son tambi\u00e9n actividades al servicio de la funci\u00f3n sexual y de la instauraci\u00f3n del <em>deseo<\/em>. Cada pulsi\u00f3n posee una intensidad (<em>fuerza<\/em>) que la lleva a prevalecer sobre las otras. El <em>objeto<\/em> inicial en el que se descargan es el propio cuerpo, por lo que en un principio la satisfacci\u00f3n es asegurada por el <em>autoerotismo<\/em>; solo m\u00e1s tarde la pulsi\u00f3n encuentra un objeto externo para aliviar en \u00e9l la tensi\u00f3n sexual. La energ\u00eda de las pulsiones sexuales \u2014denominada <em>libido<\/em>\u2014 tiende a congregar a su alrededor las aspiraciones pulsionales para organizar as\u00ed el <em>desarrollo psicosexual<\/em> en fases sucesivas comandadas por la primac\u00eda de una zona er\u00f3gena particular. La primera en comparecer es la <em>etapa oral<\/em>, seguida de la <em>etapa anal-s\u00e1dica<\/em> y esta sucedida a su vez por la <em>etapa f\u00e1lica<\/em> que, en opini\u00f3n de Freud, gobierna por igual los destinos del ni\u00f1o y de la ni\u00f1a. Despu\u00e9s de un <em>per\u00edodo de latencia<\/em>, las pulsiones parciales convergen en el <em>estadio genital<\/em> durante la pubertad y as\u00ed alcanzan la madurez en ambos sexos para los fines de la reproducci\u00f3n. Sin embargo, no todas las pulsiones parciales lo hacen; algunas adquieren durante este azaroso trayecto autonom\u00eda con respecto al primado genital y surgen las <em>perversiones<\/em> en el adulto. En otros casos, la acentuada excitabilidad de algunas de ellas constituye <em>puntos de fijaci\u00f3n<\/em> hacia los que la libido regresa al encontrar a su paso, como acontece con frecuencia, <em>inhibiciones<\/em> o <em>represiones<\/em>. El nivel en el que ocurre la detenci\u00f3n de la evoluci\u00f3n libidinal o su <em>regresi\u00f3n,<\/em> determina el significado inconsciente contenido en los s\u00edntomas neur\u00f3ticos, explica el problema de la <em>elecci\u00f3n de las neurosis<\/em> y establece la severidad de la afecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez que el ni\u00f1o y la ni\u00f1a salen del autoerotismo, encuentran en la madre al primer <em>objeto total<\/em> de amor; antes, el pecho hab\u00eda sido para ambos el <em>objeto parcial<\/em> de sus deseos. Este pasaje \u2014de la <em>etapa pregenital<\/em> o <em>preed\u00edpica<\/em> a la <em>etapa genital<\/em> o <em>ed\u00edpica<\/em>\u2014 es crucial para la maduraci\u00f3n psicosexual. La madre es una elecci\u00f3n de objeto de amor <em>endog\u00e1mica<\/em> o <em>incestuosa<\/em> que debe ser resignada y sustituida por una elecci\u00f3n de objeto <em>exog\u00e1mica<\/em> para posibilitar un desenlace adecuado de la funci\u00f3n sexual. Coincide con la fase m\u00e1s importante del desarrollo de la sexualidad infantil, la etapa del <em>complejo de Edipo<\/em>, y la resoluci\u00f3n de sus vicisitudes determina el curso de su evoluci\u00f3n ulterior: si es acorde a fines, conduce a la sexualidad madura desprovista en lo esencial de conflictos ps\u00edquicos significativos, mientras que si se malogra, constituye el <em>complejo nuclear de las neurosis<\/em> y conlleva importantes problemas irresueltos en la mente. Normalmente, el estadio ed\u00edpico no solo se vive con el progenitor del sexo opuesto sino con ambos; esto es posible por dos factores complementarios: la <em>bisexualidad<\/em> constitucional de todo ser humano y la <em>ambivalencia<\/em> de sentimientos que supone el despliegue simult\u00e1neo de v\u00ednculos de amor y odio con cada uno. El complejo de Edipo es el punto m\u00e1s alto en el desarrollo de la sexualidad infantil, pero tambi\u00e9n debe desaparecer para dar paso a la sexualidad adulta. Las <em>investiduras<\/em> sexuales colocadas en los padres son reprimidas por el <em>complejo de castraci\u00f3n<\/em> y, en espec\u00edfico, por el poderoso motivo que constituye la <em>amenaza de castraci\u00f3n<\/em> para preservar la integridad del <em>narcisismo<\/em>. Idealmente, las aspiraciones sexuales son <em>sublimadas<\/em> o <em>desexualizadas,<\/em> el v\u00ednculo con los padres es abandonado y, mediante procesos de <em>identificaci\u00f3n<\/em>, estos pasan a formar parte de la estructura del <em>self.<\/em> As\u00ed, el <em>supery\u00f3<\/em> es el heredero del complejo de Edipo e introduce en el sujeto los aspectos \u00e9ticos y morales que de aqu\u00ed en adelante regular\u00e1n su conducta.<\/p>\n<p>La <em>represi\u00f3n<\/em> ed\u00edpica le confiere a la sexualidad humana un desarrollo discontinuo y, con ello, su car\u00e1cter distintivo con respecto al orden natural. La <em>acometida en dos tiempos<\/em> de la sexualidad es exclusiva de la especie humana e implica la insoslayable intervenci\u00f3n de los atributos socioculturales en ella. De esta manera, la sexualidad humana incorpora en su seno la ley primordial \u2014<em>ley de la prohibici\u00f3n del incesto<\/em>\u2014 y ciertos c\u00f3digos de funcionamiento que limitan sus exteriorizaciones y restringen las opciones para la elecci\u00f3n de objetos sexuales. Por esta raz\u00f3n, como hab\u00edamos anticipado, la sexualidad humana es siempre <em>psicosexualidad<\/em>. La eficacia de esta ley en la realidad ps\u00edquica se refleja no solo por la restricci\u00f3n para el sujeto de la elecci\u00f3n de un objeto sexual incestuoso, sino por el reconocimiento de la diferencia sexual (hombre y mujer) y la diferencia generacional (padres e hijos) que, en principio, interfieren con la libertad sexual adulta. El consentimiento de la diferencia sexual es, por lo tanto, un rasgo que se adquiere hacia el final de la fase ed\u00edpica del desarrollo, pues no depende de la mera dotaci\u00f3n anat\u00f3mica genital. Antes, ni\u00f1os y ni\u00f1as, promovidos por la <em>curiosidad<\/em> sexual, han ensayado una serie de teor\u00edas explicativas para <em>desmentir<\/em> la diferencia sexual y para explicar el nacimiento de los beb\u00e9s sin la participaci\u00f3n del coito parental. Sin embargo, la fantas\u00eda primordial de la representaci\u00f3n de la <em>escena primaria<\/em> se impone en la psique provocando consecuencias significativas en la mente infantil. El beneficio que el sometimiento voluntario a la ley le otorga al individuo es convertirlo en un sujeto civilizado e integrarlo en la cultura; el costo, sin embargo, que paga por pertenecer al proceso civilizatorio es, precisamente, la neurosis.<\/p>\n<p>En un inicio, Freud consider\u00f3 que el desarrollo psicosexual de la ni\u00f1a era equivalente al del var\u00f3n, sugiriendo solo realizar las permutaciones obligadas ah\u00ed donde fuera necesario. Tiempo despu\u00e9s se dio cuenta que la homologaci\u00f3n entre ambos sexos era insostenible y rectific\u00f3 su postura con respecto a la mujer. Hacia el final de su obra te\u00f3rica public\u00f3 varios trabajos en los que expuso sus ideas acerca de la sexualidad femenina (1920, 1925b, 1931, 1933[1932]). Nunca ha sido causa de asombro reconocer que estas ideas fueron desde siempre controvertidas y encontraron de inmediato refutaciones inclusive entre algunas de las principales disc\u00edpulas freudianas (Karen Horney y Helene Deutsch). En esencia, Freud afirma que la ni\u00f1a vive la castraci\u00f3n como un hecho consumado; al percibir la diferencia sexual, cae presa de la <em>envidia del pene<\/em>, se comporta entonces como un varoncito, pretendiendo igualarse a este y exhibe su <em>complejo de masculinidad<\/em>. Toma su cl\u00edtoris como un pene ilusorio y desconoce la existencia de la vagina pues esta carece de representaciones ps\u00edquicas en la etapa m\u00e1s incipiente de su desarrollo. Ante la imposibilidad de poseer un pene de verdad, se consuela posteriormente con la fantas\u00eda de tener un hijo del padre y, por este motivo, toma al padre como objeto de amor en un v\u00ednculo ed\u00edpico que ya no abandonar\u00e1, o lo har\u00e1 \u2012si acaso\u2012 por incumplimiento de la expectativa anhelada. Antes, la ni\u00f1a ha tenido un v\u00ednculo preed\u00edpico intenso y prolongado con la madre que debe resignar \u2014de hecho, lo hace con enojo resentido hacia ella\u2014 para volcarse al padre y promover la orientaci\u00f3n adecuada en el camino de su feminidad. La ambivalencia de sentimientos le procura a la ni\u00f1a conservar un remanente de la vertiente tierna de la relaci\u00f3n con la madre para posibilitar su identificaci\u00f3n femenina con esta. En suma, para acceder a su feminidad, la ni\u00f1a debe realizar dos tareas que la providencia le ahorra al var\u00f3n: sustituir a la madre, primer objeto de amor, por el padre, y reemplazar el erotismo f\u00e1lico por el vaginal. Aun cuando la mujer logre tramitar con eficacia las exigencias de su desarrollo psicosexual, Freud concluye que, en comparaci\u00f3n con la masculina, la sexualidad femenina es <em>inacabada<\/em> y, por a\u00f1adidura, la indefinida prolongaci\u00f3n del complejo de Edipo exterioriza sus efectos en la deficiente formaci\u00f3n del supery\u00f3 femenino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge Salazar La teor\u00eda sexual en Freud La disposici\u00f3n intelectual de Freud para estudiar la sexualidad y comprender el nexo entre esta y los trastornos an\u00edmicos comenz\u00f3 muy pronto en su pr\u00e1ctica m\u00e9dica, incluso antes de su descubrimiento del psicoan\u00e1lisis. Tanto sus principales bi\u00f3grafos (Ernest Jones, 1953-57; Marthe Robert, 1964; Peter Gay, 1988; \u00c9lizabeth Roudinesco, 2014) como \u00e9l mismo (Freud, 1914, 1925a), coinciden en situar su breve estancia en la Salp\u00eatri\u00e8re de Paris con Charcot a fines de 1885 como la experiencia que favoreci\u00f3 el giro radical de su vocaci\u00f3n cient\u00edfica al reemplazar el \u00e1rido campo de la neurolog\u00eda experimental\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":2760,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[20,112,2,86,139,47],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2722"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2722"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2722\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2723,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2722\/revisions\/2723"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2760"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}