{"id":2419,"date":"2018-10-01T20:43:11","date_gmt":"2018-10-01T20:43:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=2419"},"modified":"2023-03-24T17:57:20","modified_gmt":"2023-03-24T23:57:20","slug":"duelo-y-dia-de-muertos-una-mirada-psicoanalitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/duelo-y-dia-de-muertos-una-mirada-psicoanalitica\/","title":{"rendered":"Duelo y D\u00eda de Muertos, una mirada psicoanal\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Olaf Hern\u00e1ndez Ortiz<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>\u201cEl 2 de noviembre ya llegaba <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>y la Catrina del mort\u00edfero div\u00e1n saltaba, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>para llegar al Centro Eleia ya tarde se le hac\u00eda,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>pues aprender psicoan\u00e1lisis ella quer\u00eda\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>En 1915, en medio de la destrucci\u00f3n causada por la Primera Guerra Mundial, Sigmund Freud escribi\u00f3 <em>De guerra y muerte: temas de actualidad<\/em>, en cuyo segundo apartado reflexion\u00f3 acerca de la actitud del hombre hacia la muerte. En sus palabras, tal actitud tiene dos sentidos totalmente opuestos: el primero es negar la posibilidad de que la propia existencia pueda tener un fin y el segundo es ansiar, en el fondo, la destrucci\u00f3n de aquel que pudiese verse como el enemigo. Un segundo escrito que vio la luz durante el per\u00edodo de la guerra fue <em>Duelo y melancol\u00eda<\/em>, que Freud public\u00f3 en 1917. Ah\u00ed enunci\u00f3 que el duelo es la reacci\u00f3n resultante de la p\u00e9rdida de la persona\u00a0amada o bien la patria, la libertad o el ideal.<\/p>\n<p>Desde un inicio, Freud subray\u00f3 que el duelo no se trata de una enfermedad, puesto que, con el paso del tiempo, este estado emocional puede superarse; sin embargo, not\u00f3 que puede traer como consecuencia alteraciones en la conducta, sensaci\u00f3n profunda de dolor, falta de inter\u00e9s en el mundo exterior, p\u00e9rdida de la capacidad de amar y alejamiento de cualquier actividad que se relaciona con la memoria del muerto. En este estado, la realidad tiene una gran importancia, dado que es la que muestra al sujeto que el objeto ha desaparecido. A la par\u00a0de este rechazo, surge una fuerte oposici\u00f3n debido a que es complicado renunciar a cualquier vivencia satisfactoria que aquel elemento pudo dar.\u00a0Finalmente, Freud se\u00f1ala que \u201cla realidad pronuncia su veredicto: el objeto ya no existe m\u00e1s\u201d (1917\/1915, p. 252). Ante esta sentencia, el yo tiene que decidir dejarse llevar por el mismo destino que el objeto ausente u optar por continuar con las satisfacciones que le da el estar vivo. La idea freudiana del trabajo de duelo puede pensarse, en palabras de Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis (1996), como \u201cmatar al muerto\u201d (p. 436).<\/p>\n<p><strong>El duelo en el trabajo de Klein<\/strong><\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, Melanie Klein, psicoanalista de la escuela inglesa, tal vez influida por las p\u00e9rdidas ocurridas a lo largo de su vida \u2014la m\u00e1s importante de ellas, el fallecimiento de su hijo Hans en 1934\u2014\u00a0 public\u00f3 <em>Contribuci\u00f3n a la psicog\u00e9nesis de los estados man\u00edaco-depresivos<\/em>, texto en el que introdujo el concepto de \u201cposici\u00f3n depresiva\u201d. El t\u00e9rmino \u201cposici\u00f3n\u201d hace referencia al modo de funcionamiento del yo respecto a las personas o cosas con las que se relaciona, ya sea de manera interna o externa. En cuanto a la posici\u00f3n depresiva, \u00e9sta se relaciona con la intensa pena y nostalgia que el beb\u00e9 experimenta debido al temor de haber destruido a su madre a consecuencia de sus propias fantas\u00edas agresivas. Vale la pena aclarar que, en este momento, el infante ve a su madre como aquella que nutre y da placer, que frustra, pero sobre todo protege y ama.<\/p>\n<p>Fue hasta 1940 que Klein en <em>El duelo y su relaci\u00f3n con los estados man\u00edaco-depresivos<\/em> dio a conocer una nueva manera de concebir este fen\u00f3meno. Su principal tesis fue que \u201cel ni\u00f1o pasa por estados mentales comparables al duelo del adulto y son estos tempranos duelos los que se reviven posteriormente en la vida cuando se experimenta algo penoso\u201d (1940, p. 347). El objeto del duelo es la madre y, m\u00e1s importante a\u00fan, el amor, el bienestar y el cuidado que aquella proporciona al beb\u00e9. Ante la p\u00e9rdida de lo anterior, se vive una sensaci\u00f3n de quedar vac\u00edo y destruido, pues todo lo bondadoso se ha ido y \u00fanicamente se queda a merced de los objetos malos, aquellos causantes del displacer y la frustraci\u00f3n. Es tan grande la magnitud del dolor que se padece en esos primeros momentos de la vida que el yo, influido por la creencia de que \u00e9l mismo da\u00f1\u00f3 en su mente al objeto madre, tiene que buscar una manera de lidiar con tan extremas emociones.<\/p>\n<p>Una de las mayores aportaciones de Klein para la comprensi\u00f3n del duelo fue precisamente la existencia de las defensas man\u00edacas y obsesivas, donde las primeras son una posici\u00f3n m\u00e1s y a su vez son necesarias para el desarrollo normal de la persona. Para Klein, la presencia viva de aquel a quien se ama, representa un \u201camortiguador\u201d frente a las fantas\u00edas y afectos hostiles. Klein sabe bien que no se ama a los otros sin ambivalencia; lo agudo del duelo tiene que ver no s\u00f3lo con la ausencia de aquel a quien se ama, sino tambi\u00e9n con la falta de su presencia vital que calma y frena la ansiedad frente a la propia agresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con la idea de que se ha da\u00f1ado al objeto, a su vez se descubre la existencia de una dependencia hacia \u00e9ste, y surge el temor de perderlo y la culpa. Hanna Segal (1972) escribi\u00f3 que las defensas man\u00edacas buscan evitar experimentar dichos sentimientos y \u201cse dirigir\u00e1n contra todo sentimiento de dependencia, que se evitar\u00e1, negar\u00e1 o invertir\u00e1\u201d (p. 86). A veces, la hostilidad es tan grande que es imposible pensar que habr\u00eda manera de remediar la destrucci\u00f3n. Por el contrario, se le resta valor al objeto y se desconoce su importancia, lo cual genera en el sujeto una sensaci\u00f3n de extrema grandiosidad que le permite tener el control de aquello que deja de necesitar. Este proceso puede dar inicio a un c\u00edrculo vicioso sin fin, en el cual de manera repetida se emprenden acciones para componer lo que se destruy\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando, una vez disminuidas las emociones negativas, se logra aceptar en su mayor\u00eda el dolor que la p\u00e9rdida del objeto produce, entonces renace el amor por el objeto: \u201cel sujeto en duelo siente m\u00e1s poderosamente que la vida interna y la externa seguir\u00e1n existiendo a pesar de todo, y que el objeto amado puede ser conservado internamente\u201d (Klein 1940, p. 362). De la anterior actitud depender\u00e1 el manejo de las p\u00e9rdidas acontecidas en la vida adulta. Es importante puntualizar que el beb\u00e9 no puede lograr este proceso por s\u00ed solo. Requiere del acompa\u00f1amiento de personas a quienes ama y que comparten su dolor. Al aceptar esa compasi\u00f3n, podr\u00e1 recuperar la armon\u00eda de su mundo interno y reducir\u00e1 el miedo y el dolor (Klein, 1940, p. 364). La manera en que cada persona experimenta una p\u00e9rdida y la posibilidad de elaborarla est\u00e1n en funci\u00f3n de su propia historia y recursos. Es imposible establecer generalidades en el trabajo de duelo; pero es posible pensar que, a nivel colectivo, suelen apreciarse pr\u00e1cticas que determinados grupos comparten para hacer frente a la muerte.<\/p>\n<p><strong>Duelo y celebraci\u00f3n en M\u00e9xico<\/strong><\/p>\n<p>A diferencia de la mayor\u00eda de los pa\u00edses en los que la muerte tiene un significado de tristeza y aflicci\u00f3n, en M\u00e9xico ocurre algo distinto gracias a una de sus celebraciones m\u00e1s importantes: el D\u00eda de Muertos, originado a partir de la mezcla de la cultura prehisp\u00e1nica y espa\u00f1ola. \u00bfEs posible observar esta festividad a trav\u00e9s de un lente psicoanal\u00edtico? En <em>El Laberinto de la soledad<\/em> (1950) Octavio Paz se\u00f1ala que el mexicano moderno le da la espalda a la muerte y le es imposible pensar en la propia; aun as\u00ed, \u00e9sta se hace presente: \u201cel mexicano en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor m\u00e1s permanente [\u2026] En su actitud hay quiz\u00e1 tanto miedo como en la de otros; mas al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con impaciencia\u201d (Paz, 1950, p. 22). Es posible considerar que, la idea de que la vida tendr\u00e1 un fin causa terror y, a manera de defensa \u201cman\u00edaca\u201d, dir\u00eda Klein, se hacen fiestas y celebraciones para negar la inquietud que provoca. Se dedican calaveras literarias, las cuales expresan en forma de broma la llegada de la muerte a ciertas personas o en ciertas situaciones; se ponen altares o se adornan las tumbas con colores y una simbolog\u00eda espec\u00edfica; se ofrecen alimentos para aquellos que se piensa regresar\u00e1n del m\u00e1s all\u00e1 y, en caso de que algo falte o se ingiera la comida destinada para los que ya se fueron, se imagina que el muerto regresar\u00e1 a \u201cjalar las patas\u201d. Para los mexicanos, estas acciones a simple vista parecen comunes e incluso se admira su ingenio y belleza, pero tambi\u00e9n podemos reflexionar sobre su origen ps\u00edquico. El D\u00eda de Muertos puede relacionarse con las defensas man\u00edacas u obsesivas, como el control y el triunfo. Y es que, como dec\u00eda Klein, \u201clas situaciones de experiencias dolorosas de toda clase estimulan a veces las sublimaciones\u201d (1935, p. 363).<\/p>\n<p>La tradicional ingesta de calaveras de az\u00facar, chocolate o amaranto \u2014todos ellos alimentos dulces que provocan al paladar una sensaci\u00f3n agradable\u2014 con el nombre de una persona ya fallecida durante esta festividad mexicana de hecho funciona como una excelente met\u00e1fora sobre el trabajo de duelo: al mismo tiempo que se acepta el dolor producido por la ausencia, llevamos a las personas que ya no est\u00e1n hacia nuestro interior, y es en nuestra mente donde a\u00fan podemos convivir con ellas a trav\u00e9s de los recuerdos y las ense\u00f1anzas que nos dieron en el pasado. Durante toda nuestra vida, repetimos esta labor y esos seres queridos terminan por colocarse en nuestras mentes. Poco a poco, estos la pueblan, la llenan de bondad y es ante el predominio de esta cualidad que la visi\u00f3n de la realidad cambia: ya no se vive con temor y miedo. Al contrario, gracias a la presencia interna de las personas que se han ido, se crea en nosotros una sensaci\u00f3n de confianza y seguridad que nos permite vivir con paz y serenidad, aunque aquellos f\u00edsicamente ya no est\u00e1n; lo anterior se aproxima al proceso de la identificaci\u00f3n proyectiva. [<a href=\"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/identificacion-proyectiva-un-concepto-fundamental-en-el-psicoanalisis\/\">https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/identificacion-proyectiva-un-concepto-fundamental-en-el-psicoanalisis\/<\/a>]<\/p>\n<p>El D\u00eda de Muertos es la fecha en la que nos es posible dialogar con los seres queridos que se han ido, traerlos de vuelta y, sobre todo, reflexionar que nuestra vida en alg\u00fan momento llegar\u00e1 a su fin, lo cual nos da la oportunidad de disfrutar el presente con aquellos que a\u00fan est\u00e1n y, al mismo tiempo pensar que, aun cuando hayamos dejado este mundo f\u00edsicamente, continuaremos vivos en las mentes de las personas que nos aman.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Freud, S. (1915).\u00a0 De guerra y muerte. Temas de actualidad. En <em>Obras completas, tomo XIV<\/em> (pp. 273-303). Buenos Aires: Amorrortu.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212; (1917). Duelo y Melancol\u00eda. En <em>Obras completas, tomo XIV<\/em> (pp. 235-256). Buenos Aires: Amorrortu. Obra original publicada en 1915.<\/p>\n<p>Klein, M. (1935). Contribuci\u00f3n a la psicog\u00e9nesis de los estados man\u00edaco-depresivos. En <em>Obras completas. Amor, culpa y reparaci\u00f3n, tomo I <\/em>(pp. 267-295). Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8211;. (1940). El duelo y su relaci\u00f3n con los estados man\u00edaco-depresivos. En <em>Obras completas. Amor, culpa y reparaci\u00f3n, tomo I <\/em>(pp. 346-371). Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Laplanche, J. y Pontalis, J.B. (1996). <em>Diccionario de psicoan\u00e1lisis<\/em>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Segal, H. (1972). Defensas man\u00edacas. En <em>Introducci\u00f3n a la obra de Melanie Klein<\/em> (pp. 85-94). Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Paz, O. (1950). Todos santos, d\u00eda de muertos. En <em>El laberinto de la soledad<\/em> (pp.18-26). M\u00e9xico: FCE.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Olaf Hern\u00e1ndez Ortiz \u201cEl 2 de noviembre ya llegaba y la Catrina del mort\u00edfero div\u00e1n saltaba, para llegar al Centro Eleia ya tarde se le hac\u00eda, pues aprender psicoan\u00e1lisis ella quer\u00eda\u201d. \u00a0 En 1915, en medio de la destrucci\u00f3n causada por la Primera Guerra Mundial, Sigmund Freud escribi\u00f3 De guerra y muerte: temas de actualidad, en cuyo segundo apartado reflexion\u00f3 acerca de la actitud del hombre hacia la muerte. 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