{"id":2296,"date":"2018-08-30T01:39:01","date_gmt":"2018-08-30T01:39:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=2296"},"modified":"2023-03-24T16:10:06","modified_gmt":"2023-03-24T22:10:06","slug":"autismo-una-vision-desde-el-psicoanalisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/autismo-una-vision-desde-el-psicoanalisis\/","title":{"rendered":"Autismo: una visi\u00f3n desde el psicoan\u00e1lisis"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Marcela Barruel Oettinger<\/p>\n<p>El autismo es una patolog\u00eda grave que se gesta en etapas muy tempranas; su pron\u00f3stico es variable, pero siempre reservado. Desde la fenomenolog\u00eda se describe una gran variedad de s\u00edntomas, diferentes intensidades, y una evoluci\u00f3n incierta, err\u00e1tica e impredecible. Esto nos obliga a pensar en complejidad, en la infinidad de factores que est\u00e1n en juego en la gestaci\u00f3n de esta patolog\u00eda y en abordajes terap\u00e9uticos interdisciplinarios. En los \u00faltimos a\u00f1os, el autismo se ha estudiado desde diferentes disciplinas; sin embargo, todav\u00eda no se llega a resultados concluyentes y contin\u00faa resultando enigm\u00e1tico en muchos aspectos. Aun as\u00ed, debemos reconocer que cada teor\u00eda, en cierta medida, hace aportaciones importantes.<\/p>\n<p><strong>Una descripci\u00f3n general del autismo<\/strong><\/p>\n<p>El psiquiatra suizo Eugen Bleuler le dio nombre a este trastorno en 1911. Posteriormente, en 1943, el psiquiatra y m\u00e9dico austriaco Leo Kranner hizo la primera descripci\u00f3n. Hasta ahora, desde el punto de vista org\u00e1nico, la etiolog\u00eda del autismo se desconoce, aunque se asocia con algunas disfunciones cerebrales como la epilepsia, ciertas dismetabolias y anomal\u00edas morfol\u00f3gicas, as\u00ed como algunas irregularidades en el comportamiento el\u00e9ctrico o metab\u00f3lico del cerebro y varios s\u00edndromes cromos\u00f3micos. Tambi\u00e9n se asocia con el sufrimiento cerebral grave o perinatal, la encefalitis y algunas afecciones gen\u00e9ticas. De acuerdo con el psicoanalista Serge Lebovici (1989), el autismo es una patolog\u00eda variable y heterog\u00e9nea; los primeros signos suelen ser discretos, la mayor\u00eda de ellos no tiene especificidad y son inconstantes, es decir, nunca est\u00e1n todos presentes. Adem\u00e1s, pueden tener manifestaciones opuestas: insomnio o hipersomnia; hiperton\u00eda o hipoton\u00eda; excesiva tranquilidad o gran excitabilidad. Tambi\u00e9n existen diferentes grados de severidad y puede estar o no asociado al retardo mental.<\/p>\n<p>Existen varias condiciones parecidas al autismo que se caracterizan por incluir dificultades en las \u00e1reas de socializaci\u00f3n, comportamiento y lenguaje. Las personas con trastornos dentro del espectro autista tienen dificultades para integrar sensaciones: en ellas destaca la mirada vac\u00eda, los movimientos estereotipados (es decir, movimientos sin finalidad aparente), la ausencia de m\u00edmica y gestos de llamada, insensibilidad ante est\u00edmulos auditivos, reacciones emocionales extra\u00f1as, desbordes ante peque\u00f1as modificaciones del entorno, uso del cuerpo de otros como instrumento, ausencia de actividad autoer\u00f3tica, gran resistencia al sufrimiento y falta de diferenciaci\u00f3n entre lo familiar y lo extra\u00f1o, entre la presencia y la ausencia, entre lo vivo y lo inerte. Adem\u00e1s, en lugar de juego simb\u00f3lico presentan acciones o movimientos repetitivos carentes de fantas\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Teor\u00edas psicoanal\u00edticas del autismo<\/strong><\/p>\n<p>Existen muchas teor\u00edas psicoanal\u00edticas que han tratado de dar cuenta de la sintomatolog\u00eda del autismo. La mayor\u00eda de ellas entienden este trastorno como una forma de defensa primitiva y devastadora, una especie de retirada del mundo de las emociones provocada por angustias intensas experimentadas en los momentos m\u00e1s tempranos de la vida. Autores como Donald Winnicott, Frances Tustin, Esther Bick, Donald Meltzer y Margaret Little, entre otros, consideraron que los ni\u00f1os con autismo huyen de ciertas sensaciones intolerables, como \u201cterrores sin nombre\u201d, \u201cangustias impensables\u201d, \u201cmiedo a desaparecer\u201d, \u201csensaci\u00f3n de caer por un agujero negro\u201d, \u201cromperse en pedazos\u201d, \u201cmuerte ps\u00edquica\u201d y \u201causencia de mismidad\u201d. Asimismo, asociaron el autismo con la presencia de v\u00ednculos donde predominan tanto ansiedades de separaci\u00f3n intensas como ansiedades que apuntan a lo opuesto, es decir, temores de invasi\u00f3n, de quedar fusionado e indiferenciado con el otro. Ambos tipos de angustia pueden ser devastadores para una mente en desarrollo, fr\u00e1gil, con pocos recursos y sin estructura. Se piensa que estas angustias insoportables solo logran tolerarse cuando se utilizan mecanismos de defensa extremos que dejan huecos o vac\u00edos que trastornan o empobrecen la mente de manera muchas veces irreversible. Al observar la conducta de los ni\u00f1os con autismo, parecer\u00eda que la retracci\u00f3n a la nada o al vac\u00edo de alguna forma los tranquiliza, mientras que, al sacarlos de ese estado, experimentan una irrupci\u00f3n insufrible, violenta y agresiva.<\/p>\n<p>Con respecto a la estructuraci\u00f3n temprana de la psique, los autores antes mencionados identificaron la piel como contenedora y diferenciadora del yo. Desde diferentes esquemas te\u00f3ricos, puntualizaron la importancia del contacto corporal y la cercan\u00eda emocional como funci\u00f3n sostenedora o tranquilizadora en los primeros momentos de la vida. De acuerdo con sus teor\u00edas, sostener o abrazar al beb\u00e9 de manera que se sienta contenido y seguro lo ayuda a procesar las angustias m\u00e1s intensas y, al mismo tiempo, promueve la incorporaci\u00f3n de los l\u00edmites corporales. Si este contacto no se logra, existe el riesgo de que la piel no desarrolle su funci\u00f3n de contenci\u00f3n y que, por lo tanto, el ni\u00f1o viva sensaciones parecidas a diluirse y confundirse terror\u00edficamente con el entorno. Algunos autores describen estos estados como la sensaci\u00f3n de ser l\u00edquido sin que la piel funcione como contenedora.<\/p>\n<p>Sin negar los aspectos constitucionales, algunas teor\u00edas subrayan el papel del ambiente en la gestaci\u00f3n del autismo. Argumentan que las perturbaciones en la funci\u00f3n materna de sost\u00e9n y de procesamiento de emociones tempranas pueden ser el origen de la defensa autista. Se trata de encuentros fallidos entre la madre y sus hijos, donde no se da el <em>plus<\/em> de la significaci\u00f3n y la fantas\u00eda, madres que no otorgan un sentido a las producciones del beb\u00e9. Con frecuencia, las historias de ni\u00f1os con autismo incluyen separaciones prematuras violentas o v\u00ednculos afectivos carentes de vitalidad: hospitalizaciones, accidentes graves, situaciones de abandono temprano, etc. Esto nos hace pensar que se trata de ni\u00f1os que vivieron ansiedades importantes bajo la ausencia de v\u00ednculos que les brindaran una contenci\u00f3n adecuada o la posibilidad de dar significado a esas experiencias traum\u00e1ticas. De acuerdo con Andr\u00e9 Green (1986), podr\u00eda tambi\u00e9n tratarse de relaciones tempranas donde las madres deprimidas o sumamente ansiosas no lograron vincularse con sus hijos y comprender sus ansiedades; madres que desvitalizan y establecen v\u00ednculos carentes de amor, en donde la desconexi\u00f3n parece ser el com\u00fan denominador.<\/p>\n<p>Otras teor\u00edas se enfocan en el papel de lo constitucional. Explican que las angustias insoportables que viven los ni\u00f1os autistas y que provocan su retirada del mundo de los afectos y los v\u00ednculos tienen que ver con tendencias destructivas innatas muy intensas, con el predominio de la pulsi\u00f3n de muerte que corroe, desmantela investiduras, impide la representaci\u00f3n, separa y desgarra hasta generar sensaciones que van desde la desesperanza, la indiferencia y la frustraci\u00f3n, hasta el odio e incluso la violencia.<\/p>\n<p><strong>Los padres y su vinculaci\u00f3n con el ni\u00f1o con autismo <\/strong><\/p>\n<p>Una vez instalada la defensa o la retirada autista, independientemente del origen, surgen ciertas actitudes en los padres: \u00bfc\u00f3mo vincularse con un ni\u00f1o que no responde a las caricias ni a la voz, a la estimulaci\u00f3n o a la mirada? \u00bfC\u00f3mo amarlo y no retirarse en reciprocidad? Los padres y los familiares cercanos tienen una tarea monumental al criar a un ni\u00f1o con autismo. Cuando nace un ni\u00f1o, siempre se tienen ideas preformadas sobre \u00e9l, expectativas que muchas veces no se cumplen. Por lo tanto, los padres deben trabajar un duelo por el ni\u00f1o que no naci\u00f3. En el caso del nacimiento de ni\u00f1os con perturbaciones severas, este duelo es mucho m\u00e1s intenso y, en ocasiones, incluso imposible. \u00bfC\u00f3mo amar a un ni\u00f1o que naci\u00f3 tan diferente a las expectativas que se ten\u00edan sobre \u00e9l, un ni\u00f1o que est\u00e1 tan lejos de cumplir los sue\u00f1os que los padres hab\u00edan construido para su vida?<\/p>\n<p>Es importante aprender a manejar la ambivalencia que se suscita ante la patolog\u00eda severa de un ni\u00f1o. Por un lado, existe el amor y el deseo de brindarle cuidados para que logre desarrollarse lo mejor posible y que sea capaz de abrirse camino en la vida; por el otro, se puede experimentar una enorme frustraci\u00f3n y enojo cuando se tiene a un hijo que responde escasamente y que brinda satisfacciones distintas a las esperadas. Si esas emociones no se trabajan, si los padres no tienen un espacio donde procesar el dolor y la frustraci\u00f3n, estos sentimientos pueden traducirse en una violencia que podr\u00eda expresarse de manera inconsciente por medio del descuido y la agresi\u00f3n, o todo lo contrario, a trav\u00e9s de una sobreprotecci\u00f3n y apoderamiento de su cuerpo, como si se tratara de un objeto y no de un ser humano a quien cuidar. Estos actos despojan a la persona con autismo de la posibilidad de ser un sujeto \u00fanico, diferenciado y deseante.<\/p>\n<p>Es muy importante que los padres de ni\u00f1os severamente perturbados elaboren el duelo de la mejor manera posible, que logren disfrutar del hijo que tienen y persistan en su intento por vincularse con \u00e9l, que puedan gozar de sus actividades y logros, y que insistan en realizar las actividades l\u00fadicas que les brinden momentos placenteros. Solo as\u00ed podr\u00e1n abrir un espacio vital para que ese ni\u00f1o logre construirse como sujeto.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Anzieu, D. (2010). <em>El yo-piel<\/em>. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.<\/p>\n<p>Bick, E. (1968). La experiencia de la piel a principio de las relaciones de objeto. <em>International Journal of Psychoanalysis<\/em>, 49, 484-486.<\/p>\n<p>Green, A. (1986). La madre muerta. En <em>Narcisismo de vida, narcisismo de muerte<\/em>. Buenos Aires: Amorrortu.<\/p>\n<p>Janin, B. (2011). El sufrimiento ps\u00edquico en los ni\u00f1os. Em <em>Psicopatolog<\/em><em>\u00eda infantil y constituci\u00f3<\/em><em>n subjetiva<\/em>. Buenos Aires: Noveduc.<\/p>\n<p>Lebovici, S. (1995). <em>La psicopatolog\u00eda del beb\u00e9<\/em>. Ciudad de M\u00e9xico: Siglo XXI.<\/p>\n<p>Little, M. (1995). <em>Relato de mi an\u00e1lisis con Winnicott<\/em>. Buenos Aires: Lugar Editorial.<\/p>\n<p>Mahler, M. (1968). <em>Simbiosis Humana: las vicisitudes de la individuaci\u00f3n<\/em>. Ciudad de M\u00e9xico: Joaqu\u00edn Mortiz.<\/p>\n<p>Marcelli, D. (2006). <em>Psicopatolog\u00eda del ni\u00f1o <\/em>(7\u00aa ed.). Barcelona: Elsevier.<\/p>\n<p>Torras de Bea, E. (2012). <em>Normalidad, psicopatolog\u00eda y tratamientos en ni\u00f1os, adolescentes y familia<\/em>. Barcelona: Octaedro.<\/p>\n<p>Tustin, F. (1987). <em>Autismo y psicosis infantiles<\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Winnicott, D.\u00a0 (1971). <em>Realidad y juego<\/em>. Barcelona: Gedisa<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/marcela-barruel.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2486\" src=\"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/marcela-barruel-300x132.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"132\" srcset=\"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/marcela-barruel-300x132.jpg 300w, https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/marcela-barruel.jpg 402w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<h4>Marcela Barruel<\/h4>\n<p>estudi\u00f3 Psicolog\u00eda en la UNAM y la <a href=\"http:\/\/centroeleia.edu.mx\/maestria-en-psicoanalisis\">Maestr\u00eda en Psicoterapia Psicoanal\u00edtica<\/a> en el Centro Eleia, donde es docente desde 1999, tanto en la <a href=\"http:\/\/centroeleia.edu.mx\/licenciatura-en-psicologia\">Licenciatura<\/a> como en la <a href=\"http:\/\/centroeleia.edu.mx\/maestria-en-psicoanalisis\">Maestr\u00eda<\/a>. Trabaj\u00f3 en varias instituciones para gente con discapacidad intelectual. Es miembro de la Asociaci\u00f3n Mexicana para el Estudio del Retardo y la Psicosis Infantil (AMERPI) desde 1999, donde ha coordinado varios comit\u00e9s. Particip\u00f3 como ponente en cursos, mesas de discusi\u00f3n y conferencias en congresos y jornadas de diferentes instituciones. Actualmente realiza su pr\u00e1ctica privada con ni\u00f1os y adultos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcela Barruel Oettinger El autismo es una patolog\u00eda grave que se gesta en etapas muy tempranas; su pron\u00f3stico es variable, pero siempre reservado. Desde la fenomenolog\u00eda se describe una gran variedad de s\u00edntomas, diferentes intensidades, y una evoluci\u00f3n incierta, err\u00e1tica e impredecible. Esto nos obliga a pensar en complejidad, en la infinidad de factores que est\u00e1n en juego en la gestaci\u00f3n de esta patolog\u00eda y en abordajes terap\u00e9uticos interdisciplinarios. 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