{"id":2210,"date":"2018-07-26T15:22:43","date_gmt":"2018-07-26T15:22:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=2210"},"modified":"2023-03-24T16:25:37","modified_gmt":"2023-03-24T22:25:37","slug":"el-divan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-divan\/","title":{"rendered":"El div\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Jorge Salazar<\/p>\n<p>El div\u00e1n es el s\u00edmbolo del psicoan\u00e1lisis. Su imagen est\u00e1 indisociablemente ligada a Sigmund Freud y a su genial descubrimiento. En la vasta iconograf\u00eda de la cultura popular, las diversas im\u00e1genes del div\u00e1n \u2014ya sea en el cine y la televisi\u00f3n, o en medios impresos\u2014 se asocian con la psicoterapia psicoanal\u00edtica. De este modo, cualquier persona informada vincula el div\u00e1n con la pr\u00e1ctica freudiana y la sola referencia a ese objeto puede darle una cierta idea de que ah\u00ed se efect\u00faa un an\u00e1lisis freudiano. M\u00e1s a\u00fan, \u201cestar en el div\u00e1n\u201d es la expresi\u00f3n meton\u00edmica de llevar a cabo un psicoan\u00e1lisis. Para muchos pacientes, al deseo inicial de acudir a la psicoterapia le sigue el deseo de recostarse en el div\u00e1n del analista y, as\u00ed, satisfacer una curiosidad promovida por las im\u00e1genes que circulan en los medios, al tiempo que emprenden una experiencia original y particular\u00edsima en que la relaci\u00f3n entre dos personas y el di\u00e1logo que se establece entre ellas est\u00e1n mediados por el uso del div\u00e1n. Otras expresiones coloquiales como \u201cdesde el div\u00e1n\u201d o \u201cponer en el div\u00e1n\u201d significan, respectivamente, revelar un conocimiento \u00edntimo, secreto o confidencial, y someter un acontecimiento, concepto o una serie de ideas a una reflexi\u00f3n profunda. En este sentido, el div\u00e1n, a pesar de ser un anacronismo y una reliquia del siglo XIX que solo pervive en los consultorios de los psicoanalistas, es sin\u00f3nimo de un trabajo intelectual esforzado, comprometido y profundo.<\/p>\n<p>No obstante lo anterior, desde el punto de vista de la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica, el div\u00e1n no determina al psicoan\u00e1lisis; es solo un elemento accesorio, de indiscutible valor y utilidad en la sesi\u00f3n, pero secundario con respecto a los aspectos esenciales que definen al m\u00e9todo psicoanal\u00edtico. En efecto, el psicoan\u00e1lisis consiste, en rigor, en el develamiento de los contenidos infantiles de las fantas\u00edas inconscientes a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n de la transferencia. En palabras de Freud, se refiere a levantar la represi\u00f3n y llenar las lagunas de recuerdo que la amnesia infantil impuso sobre las experiencias vitales tempranas. Y, aunque ciertamente es m\u00e1s factible lograr este objetivo cuando el analizante est\u00e1 tendido en el div\u00e1n, puede obtenerse tambi\u00e9n en la posici\u00f3n frente a frente. Por otro lado, no siempre que un paciente est\u00e1 recostado sobre el div\u00e1n se efect\u00faa un psicoan\u00e1lisis propiamente dicho, puesto que, si el terapeuta no interpreta la transferencia para descubrir la fantas\u00eda inconsciente que se oculta en ella, realiza, en el mejor de los casos, una psicoterapia psicoanal\u00edtica o bien alguna otra modalidad psicoterap\u00e9utica, incluso sin bases freudianas, psicodin\u00e1micas o psicoanal\u00edticas. De ah\u00ed se concluye que el empleo del div\u00e1n en la sesi\u00f3n no implica necesariamente efectuar un psicoan\u00e1lisis, a pesar de que lo representa en el amplio y ambiguo territorio de la psicolog\u00eda popular.<\/p>\n<p><strong>La funci\u00f3n del div\u00e1n en el psicoan\u00e1lisis <\/strong><\/p>\n<p>El empleo del div\u00e1n data de la \u00e9poca prepsicoanal\u00edtica y se relaciona con su antecedente inmediato: la hipnosis. Los psicoterapeutas del siglo XIX, que usaban el m\u00e9todo hipn\u00f3tico para tratar las perturbaciones de origen nervioso, recostaban a sus pacientes en el div\u00e1n y se colocaban detr\u00e1s de ellos, a veces presionando ligeramente su frente con la mano para inducir el trance hipn\u00f3tico. Al comenzar su actividad profesional como m\u00e9dico neur\u00f3logo en Viena, Freud se interes\u00f3 en aplicar la hipnosis y aprendi\u00f3 la t\u00e9cnica de sugesti\u00f3n con Hippolyte Bernheim, a la saz\u00f3n uno de los principales hipnotistas radicado en Nancy, Francia. Para ventura nuestra, los resultados terap\u00e9uticos que Freud obtuvo con la hipnosis fueron infructuosos, por lo que r\u00e1pidamente la desestim\u00f3 y, como sabemos, desarroll\u00f3 a la postre el m\u00e9todo psicoanal\u00edtico. En sus escritos sobre t\u00e9cnica, Freud aduce que conserv\u00f3 el div\u00e1n para conducir la sesi\u00f3n en forma m\u00e1s c\u00f3moda para \u00e9l, puesto que las varias horas al d\u00eda atendiendo pacientes frente a frente resultaba agotador para el m\u00e9dico. Hoy pensamos, sin embargo, que el empleo del div\u00e1n no solo obedece a la necesidad de satisfacer las condiciones de confort del analista en su trabajo, sino que responde a la naturaleza suig\u00e9neris del m\u00e9todo psicoanal\u00edtico.<\/p>\n<p>El empleo del div\u00e1n favorece dos de las caracter\u00edsticas esenciales del psicoan\u00e1lisis: la <em>asociaci\u00f3n libre<\/em> y la <em>atenci\u00f3n flotante<\/em>. As\u00ed, el paciente tendido en el div\u00e1n puede liberar m\u00e1s f\u00e1cilmente su pensamiento y su discurso al no someterlos tanto al control que suele implicar la posici\u00f3n frente a frente; a su vez, el analista escucha distra\u00eddamente para percibir el material inconsciente que se insin\u00faa en el discurso, sin la presi\u00f3n de tener que responder en el nivel consciente y realista, o suprimir en forma prematura los silencios que acompa\u00f1an al di\u00e1logo. Debemos se\u00f1alar que esta forma de aplicar el m\u00e9todo psicoanal\u00edtico se limita, en general, a los pacientes neur\u00f3ticos, es decir, aquellos con la facultad de construir y usar s\u00edmbolos de modo adecuado. La relaci\u00f3n anal\u00edtica constituye en la transferencia \u2014esto es, en el plano simb\u00f3lico e imaginario, en la fantas\u00eda o en el \u201ccomo si\u201d \u2014 la representaci\u00f3n de los v\u00ednculos infantiles con los objetos primarios. De este modo, la interpretaci\u00f3n de los contenidos inconscientes en la transferencia es quiz\u00e1s m\u00e1s accesible a la comprensi\u00f3n del paciente. Por otro lado, al no tener al analista enfrente, aquel se habla tanto o m\u00e1s a s\u00ed mismo que a \u00e9ste, con lo cual el div\u00e1n promueve la escucha fina, sutil, no solo del analista, sino de la persona sobre su propio discurso, sobre los deslices del inconsciente que se revelan en el lenguaje.<\/p>\n<p><strong>El uso adecuado del div\u00e1n en la sesi\u00f3n psicoanal\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>El uso del div\u00e1n acent\u00faa la asimetr\u00eda de la relaci\u00f3n anal\u00edtica, la cual consiste en que el analizante no puede mirar al analista, pero \u00e9ste lo escudri\u00f1a todo con su mirada; en que aquel no puede saber nada de la vida personal del analista, pero \u00e9ste llega a saber todo sobre \u00e9l. Los pacientes con marcados rasgos narcisistas, intensas ansiedades de castraci\u00f3n y conflictos de rivalidad y competencia no soportan la asimetr\u00eda del v\u00ednculo anal\u00edtico, se revuelven en el div\u00e1n e interrumpen pronto la terapia. En cambio, aquellos que llegan a comprender que la asimetr\u00eda no se debe a la imposici\u00f3n de la autoridad o del saber superior del analista, sino que es precisamente una condici\u00f3n para favorecer el saber del analizante sobre el del analista, podr\u00e1n beneficiarse de la profunda indagaci\u00f3n del conocimiento de s\u00ed mismos, de lo que saben sin darse cuenta que saben.<\/p>\n<p>Por otros motivos, no es aconsejable emplear el div\u00e1n en pacientes con estructuras psic\u00f3ticas, trastornos lim\u00edtrofes de personalidad, estados melanc\u00f3licos pronunciados, des\u00f3rdenes alimenticios y enfermedades psicosom\u00e1ticas severas. En todos estos casos existen fallas o d\u00e9ficits de los recursos simb\u00f3licos que evidencian la precariedad de la constituci\u00f3n subjetiva y, por ende, exhiben el nivel arcaico o marcadamente regresivo de los conflictos ps\u00edquicos y de la estructura, funcionamiento y desarrollo de la personalidad. Las ansiedades de separaci\u00f3n y p\u00e9rdida, as\u00ed como los temores paranoides y de aniquilamiento, y los sentimientos de vac\u00edo y despersonalizaci\u00f3n se acent\u00faan en el div\u00e1n impidiendo con ello lograr la contenci\u00f3n m\u00ednima que la funci\u00f3n anal\u00edtica debe tambi\u00e9n proveer. Existe, pues, una contraindicaci\u00f3n formal para el uso del div\u00e1n en estos pacientes, al menos durante las etapas inicial e intermedia del proceso anal\u00edtico, que podr\u00eda revocarse en etapas avanzadas dependiendo del progreso emocional obtenido en cada caso.<\/p>\n<p>El div\u00e1n puede participar o no en la cura anal\u00edtica, lo cual est\u00e1 determinado por la aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo en funci\u00f3n de las peculiaridades de la persona y de su problem\u00e1tica emocional. En cualquier caso, podemos afirmar que, as\u00ed como no existe el psicoan\u00e1lisis sin Freud, no hay psicoanalista sin div\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jorge Salazar El div\u00e1n es el s\u00edmbolo del psicoan\u00e1lisis. Su imagen est\u00e1 indisociablemente ligada a Sigmund Freud y a su genial descubrimiento. 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