{"id":1968,"date":"2018-04-26T21:04:14","date_gmt":"2018-04-26T21:04:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=1968"},"modified":"2023-03-24T14:41:15","modified_gmt":"2023-03-24T20:41:15","slug":"por-que-es-importante-la-relacion-entre-madre-y-bebe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/por-que-es-importante-la-relacion-entre-madre-y-bebe\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 es importante la relaci\u00f3n entre madre y beb\u00e9?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Fernanda Arag\u00f3n<\/p>\n<p>Entre la madre y el reci\u00e9n nacido existe uno de los v\u00ednculos m\u00e1s estrechos que puedan experimentar los seres humanos. En esta \u00edntima conexi\u00f3n, la madre percibe lo que el peque\u00f1o necesita (comida, atenci\u00f3n, aseo, etc.). Pero \u00bfde qu\u00e9 forma es capaz de saberlo? \u00bfQu\u00e9 se despierta cuando esos dos seres est\u00e1n juntos?<\/p>\n<p>El psicoanalista brit\u00e1nico Donald Winnicott sostiene que, justo despu\u00e9s del nacimiento, la madre y el beb\u00e9 \u201cse hacen uno mismo\u201d en una especie de fusi\u00f3n. La madre necesita volcarse en el peque\u00f1o y conectarse con sus necesidades, de esta manera que le sea posible identificar cu\u00e1ndo tiene hambre o fr\u00edo, qu\u00e9 lo inquieta o lo calma, incluso en qu\u00e9 momento busca solamente su contacto f\u00edsico, su calidez y su mirada.<\/p>\n<p>A partir de entonces \u2013o tal vez desde antes, en el embarazo\u2013, se establece una relaci\u00f3n entre ambos, la cual se ver\u00e1 matizada tanto por las ideas y sentimientos propios de la mam\u00e1 como por el comportamiento y exigencias del beb\u00e9.<\/p>\n<p>Sin embargo, debemos considerar tambi\u00e9n que el factor social influir\u00e1 en dicho v\u00ednculo: las recomendaciones de gente conocida, la inevitable comparaci\u00f3n con el actuar de otras familias, las indicaciones del pediatra o de otros especialistas, etc., ocasionar\u00e1n respuestas autom\u00e1ticas poco genuinas que muchas veces no se someten a reflexi\u00f3n ni se apegan a las necesidades particulares de la madre o del hijo.<\/p>\n<p>En ocasiones observamos que algunos beb\u00e9s son m\u00e1s tranquilos y tolerantes al esperar el biber\u00f3n o a su mam\u00e1, mientras que otros gritan, patalean y lloran sin cesar. \u00bfDe qu\u00e9 depende este comportamiento?<\/p>\n<p>Freud menciona que los seres humanos estamos determinados por dos factores: los constitucionales y los ambientales. Los primeros se refieren a los elementos que traemos con nosotros mismos al nacer: qu\u00e9 tanta energ\u00eda se dispone al crecimiento, con cu\u00e1nta tolerancia a la incertidumbre se dispone, si costar\u00e1 trabajo asimilar aspectos buenos y malos de uno mismo y de los dem\u00e1s, por mencionar algunos ejemplos. Pero tambi\u00e9n implican sentimientos agresivos, destructivos o envidiosos. Quiz\u00e1 sea dif\u00edcil creer que un beb\u00e9 reci\u00e9n nacido posea esta clase de emociones hostiles, pero podemos verlas expresadas en actitudes como morder el pez\u00f3n de mam\u00e1, rechazar la leche despu\u00e9s de que ella se demor\u00f3 en brindarla, llorar si un extra\u00f1o lo carga, entre otras.<\/p>\n<p>Lo ambiental es aquello externo al individuo, como la familia, el pa\u00eds, el lugar de residencia, la escuela a la que uno asiste. Tanto los factores constitucionales como los ambientales se enlazar\u00e1n y moldear\u00e1n al ser humano interna y externamente.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, la relaci\u00f3n con la madre ser\u00e1 determinante en la vida del beb\u00e9, pues ella es el primer objeto de amor. Aunque es posible que en algunos momentos no sepa espec\u00edficamente lo que necesita el peque\u00f1o y se sienta agobiada, el grado de intimidad que \u2013idealmente\u2013 posee su v\u00ednculo le permitir\u00e1 reconocer qu\u00e9 ocurre: puede tomarlo en sus brazos y hablarle para calmarlo; asegurarse si tiene hambre, si necesita un cambio de pa\u00f1al, si el clima lo incomod\u00f3, etc. Esta conexi\u00f3n no s\u00f3lo se refiere a las necesidades fisiol\u00f3gicas del beb\u00e9, sino tambi\u00e9n \u2013y de mayor relevancia\u2013 a las de <em>holding <\/em>o de sostenimiento emocional.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del cuidado f\u00edsico y ps\u00edquico, la madre ir\u00e1 construyendo en el beb\u00e9 una mente que sea capaz de contener experiencias agradables y desagradables, que las tolere y las digiera, de forma que no se desborde con los sentimientos que experimenta cotidianamente, como miedo, angustia o terror. La madre le ayudar\u00e1 a procesarlas; las devolver\u00e1 transformadas y disminuidas en su intensidad. Esto imprimir\u00e1 una huella indeleble en la mente del beb\u00e9 y definir\u00e1 c\u00f3mo ser\u00e1n las futuras relaciones con otras personas.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 clase de sentimientos, fantas\u00edas e ideas se generan en este v\u00ednculo? Tomemos en cuenta tanto a los padres como al beb\u00e9, empezando por el significado que ese hijo tiene en la mente de la madre. Cuando ella se entera de que est\u00e1 embarazada, surge una fantas\u00eda acerca de su hijo, imagina qu\u00e9 caracter\u00edsticas tendr\u00e1 o a qui\u00e9n se parecer\u00e1; Serge Lebovici (1988) lo llama \u201cel beb\u00e9 imaginario\u201d. Posteriormente, el autor describe al beb\u00e9 \u201cfantasm\u00e1tico\u201d, idea que surge a partir de la ansiedad materna y que tiene su origen en las fantas\u00edas inconcientes que elabor\u00f3 desde su infancia. Finalmente, estar\u00eda el beb\u00e9 real, el de carne y hueso, que por fin lleg\u00f3 a los brazos de su madre.<\/p>\n<p>El reci\u00e9n nacido despierta fantas\u00edas y emociones muy intensas. En una madre donde el amor propio se encuentre magnificado, la percepci\u00f3n de s\u00ed misma, agrandada, y tenga la sensaci\u00f3n de \u201cestar completa\u201d, probablemente vivir\u00e1 al beb\u00e9 como espejo, como extensi\u00f3n de s\u00ed misma, no como un ser diferente, con su propio lugar y forma de ser.<\/p>\n<p>De cualquier manera, la criatura despertar\u00e1 sentimientos contradictorios (ambivalentes) en los padres, pues, por un lado, ellos recibir\u00e1n sonrisas, balbuceos o intentos de palabras como recompensa, pero, por otro lado, ser\u00e1n objeto de descargas de frustraci\u00f3n (por tardarse en darle el biber\u00f3n o en atenderlo, por ejemplo). Experimentar ambos tipos de emociones es totalmente normal y forma parte de la naturaleza del ser humano, pues todas las relaciones est\u00e1n permeadas de ambivalencia.<\/p>\n<p>No obstante, si tenemos a una madre que, en vez de solucionar, calmar y tolerar la angustia, se desquicia por no entender qu\u00e9 ocurre, si busca un sustituto para que sea objeto de amor de ese beb\u00e9 o si el peque\u00f1o le es indiferente, dar\u00e1 lugar a una relaci\u00f3n cargada de agresi\u00f3n y odio hacia el objeto-madre o hacia s\u00ed mismo, junto con angustias de gran intensidad. Un ejemplo de esto aparece en la pel\u00edcula <em>Tenemos que hablar de Kevin<\/em>: lo que predomina en la protagonista es la ausencia del deseo materno, as\u00ed como el rechazo y el odio al primog\u00e9nito, y una estructura de personalidad bastante fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>Por lo general se tiene la idea de que las relaciones entre madres e hijos siempre son \u201cbuenas\u201d, sin odio, agresi\u00f3n o cualquier sentimiento negativo. La realidad es que es normal y totalmente sano experimentar un gran deseo de estar cerca y, en otros momentos, se desee poner distancia. De esta manera, al estar separados, se abre la oportunidad de extra\u00f1ar y genuinamente buscar un acercamiento gozoso.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<ul>\n<li>Bion, W. (1962). <em>Aprendiendo de la experiencia<\/em>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li>Lebovici, S. (1988). <em>El lactante, su madre y el psicoanalista<\/em>. Buenos Aires: Amorrortu.<\/li>\n<li>Winnicott, D. (1958). <em>Escritos de pediatr\u00eda y psicoan\u00e1lisis<\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li>Fox, J.; Roeg, L. y Salerno, B. (Productores). Ramsay, L. (Director). (2011). <em>Tenemos que hablar de Kevin<\/em>. [Cinta cinematogr\u00e1fica]. Reino Unido &#8211; EUA.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernanda Arag\u00f3n Entre la madre y el reci\u00e9n nacido existe uno de los v\u00ednculos m\u00e1s estrechos que puedan experimentar los seres humanos. En esta \u00edntima conexi\u00f3n, la madre percibe lo que el peque\u00f1o necesita (comida, atenci\u00f3n, aseo, etc.). Pero \u00bfde qu\u00e9 forma es capaz de saberlo? \u00bfQu\u00e9 se despierta cuando esos dos seres est\u00e1n juntos? El psicoanalista brit\u00e1nico Donald Winnicott sostiene que, justo despu\u00e9s del nacimiento, la madre y el beb\u00e9 \u201cse hacen uno mismo\u201d en una especie de fusi\u00f3n. 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