{"id":162,"date":"2014-11-21T11:39:49","date_gmt":"2014-11-21T11:39:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=162"},"modified":"2023-03-22T14:40:15","modified_gmt":"2023-03-22T20:40:15","slug":"lo-que-inevitablemente-precede-y-se-transmite-la-lengua-materna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/lo-que-inevitablemente-precede-y-se-transmite-la-lengua-materna\/","title":{"rendered":"Lo que inevitablemente precede y se transmite, la lengua materna"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Erika Patricia Ci\u00e9nega Valerio \u00a9<\/p>\n<p>Antes de que un ni\u00f1o nazca ya es imaginado por sus padres; se le desea o no se le desea, se le da o no un nombre. El ni\u00f1o est\u00e1 cargado, incluso desde antes de su concepci\u00f3n, de proyectos, ideales e ilusiones. Muchas palabras le preceden: los padres le transmiten \u2012consciente o inconscientemente\u2012 sus propios planes, deseos y temores provenientes de su historia particular. Todo ello determinar\u00e1 el lugar que corresponde a ese ni\u00f1o dentro de sus vidas.<\/p>\n<p>La psicoanalista de ni\u00f1os argentina Laura Mosquera se\u00f1ala que existe cierta materialidad en esta transmisi\u00f3n de \u201cla historia de los padres y antecesores\u201d, que remite precisamente a la materialidad de la palabra. Esa \u201chistoria\u201d no es conscientemente relatada; algo se dice, sin saber que se dice y es escuchado de la misma forma, sin saber que se escucha (Mosquera, 1999). Los padres hablan, el ni\u00f1o escucha. Es un saber no sabido que va m\u00e1s all\u00e1 de las acciones, de las palabras e incluso del silencio. Algo desconocido, enigm\u00e1tico para los padres y para el ni\u00f1o, acontece en esa transmisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Vienen a mi memoria algunos ejemplos cl\u00ednicos: Celia se ha preguntado m\u00e1s de una vez en an\u00e1lisis c\u00f3mo es que su hijo de 8 a\u00f1os sabe que ella quiere ser como era antes de tenerlo, \u201ces como si me adivinara el pensamiento\u2026 es que yo ten\u00eda el cabello largo y bonito, no como ahora y no s\u00e9 por qu\u00e9 a Adri\u00e1n le gusta jugar con las mu\u00f1ecas, sobre todo con su cabello\u2026\u201d. Otro caso que atend\u00ed, ya hace unos a\u00f1os, fue el de una madre que viv\u00eda angustiada por no decirle a su hija que su padre se hab\u00eda suicidado; meses despu\u00e9s de iniciado el an\u00e1lisis con la menor, la peque\u00f1a Ang\u00e9lica de 9 a\u00f1os habl\u00f3 acerca de esa verdad que su madre supon\u00eda que ella ignoraba.<\/p>\n<p>Inevitablemente, la curiosidad del ni\u00f1o tender\u00e1 a descubrir de alguna forma \u2012tal vez a trav\u00e9s de diversos s\u00edntomas como problemas de conducta, terrores nocturnos, etc.\u2012 esa historia no sabida que est\u00e1 respirando y lo configura. Entonces, \u00bfc\u00f3mo es que Adri\u00e1n puede \u201cadivinar\u201d el pensamiento de su madre? Recurrir\u00e9 a Sigmund Freud para intentar responder esta pregunta. En Psicoan\u00e1lisis y telepat\u00eda, despu\u00e9s de que Freud investigara varios ejemplos que considera probatorios \u201cde la posibilidad de transferencia de un deseo inconsciente intenso y de los pensamientos y conocimientos que de \u00e9l dependen\u201d, concluy\u00f3:<\/p>\n<p>\u2026 no cualquier pieza de un saber indiferente se ha comunicado por la v\u00eda de una inducci\u00f3n sobre una segunda persona, sino que un deseo de una persona, extraordinariamente poderoso, que mantiene con su conciencia un v\u00ednculo particular, pudo crearse, con el auxilio de una segunda persona, una expresi\u00f3n consciente levemente velada\u2026 No puedo simplificar mi enunciado caracterizando este deseo\u2026 como reprimido inconscientemente\u2026 Podr\u00eda describ\u00edrselo como un deseo \u201csofocado\u201d (Freud, 1921: 176).<\/p>\n<p>\u201cDeseo sofocado\u201d que se ha comunicado, transmitido, sin siquiera saberlo y que hace s\u00edntoma en el hijo de Celia. Ella viene a consultarme porque le angustia que a Adri\u00e1n, su hijo, le guste jugar con mu\u00f1ecas.<\/p>\n<p>Jacques Lacan en 1953, en su retorno a Freud, se\u00f1ala que el inconsciente es el discurso del Otro y esto evoca a su vez la transmisi\u00f3n entre generaciones de la que hablamos, de eso dicho por los padres sin saber que lo han dicho y que es escuchado por el ni\u00f1o al-pie-de-la-letra, sin saber que lo escuch\u00f3. Es en este contexto que puede entenderse la definici\u00f3n del psicoanalista y escritor Jacques Hassoun, en su excepcional libro Los contrabandistas de la memoria, acerca de \u201cun decir-a-medias que transmite un no-sabido\u201d (Hassoun, 1996: 65).<\/p>\n<p>Para la teor\u00eda psicoanal\u00edtica Freud-Lacan, la transmisi\u00f3n se produce desde el lugar que el ni\u00f1o va ocupando o no en el mundo simb\u00f3lico de sus padres. Hassoun se\u00f1ala que la madre, para transmitir, ser\u00e1 aquella \u201ccuyo hijo no constituye enteramente el objeto de su deseo y que no le otorga al hombre a quien designa como el padre de sus hijos un lugar de omnipotencia-impotencia\u2026\u201d (p. 173). El padre, por su lado, deber\u00e1 ceder sobre su goce y aceptar\u00e1 renunciar a una parte de lo que, para \u00e9l, pueda ser del orden de la omnipotencia, posibilitando y reconociendo, as\u00ed, la discontinuidad entre su propia historia y la de sus descendientes.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 lengua se transmite? En la lengua de nuestros m\u00e1s anhelados sue\u00f1os y tambi\u00e9n de nuestras m\u00e1s terribles pesadillas: la lengua materna, aquella que es introducida por la madre y que permite que al ni\u00f1o separarse de ella. Para hacerlo, la madre impondr\u00e1 un l\u00edmite, una distancia con respecto a su hijo que le facilitar\u00e1 \u201c\u2026 formular una demanda, sin temor a ser tragado por un \u201cs\u00ed\u201d que se adelanta a sus deseos o por un \u201cno\u201d que experimentar\u00eda como arroj\u00e1ndolo a las tinieblas de un rechazo absoluto [\u2026] La lengua no es una expansi\u00f3n del cuerpo materno, ser\u00eda m\u00e1s bien la expresi\u00f3n de esa parte de la madre interesada por lo que pasa m\u00e1s all\u00e1 del ni\u00f1o\u2026\u201d (p. 69).<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la lengua materna no es el idioma ni la lengua de una comunidad, sino la manera como el discurso del Otro (tesoro de los significantes) se inscribi\u00f3 en el sujeto. Es decir, los deseos, los ideales, las fantas\u00edas, emblemas e identificaciones que el sujeto fue asimilando en su relaci\u00f3n con el Otro. Es la forma en que el lenguaje se inscribi\u00f3 en el sujeto.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>&#8211; Freud, S. (1921). <em>Psicoan\u00e1lisis y telepat\u00eda. Obras Completas<\/em>. Vol. XVIII. Buenos Aires: Amorrortu, 1999.<br \/>\n&#8211; Hassoun, J. (1996). <em>Los contrabandistas de la memoria<\/em>. Buenos Aires: Ediciones de la Flor.<br \/>\n&#8211; Mosquera, L. C. <em>Acerca de la transmisi\u00f3n generacional<\/em>. Clase XIII del Seminario \u201cPsicoan\u00e1lisis con ni\u00f1os\u201d [en l\u00ednea]. Edupsi.com. El programa de Seminarios por Internet de PsicoMundo, 1999 [fecha de consulta: 3 de marzo 2014]. Acceso restringido a miembros: &lt;<a style=\"color: #455560;text-decoration: underline\" href=\"http:\/\/www.edupsi.com\/psa-ni\u00f1os\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.edupsi.com\/psa-ni\u00f1os<\/a>&gt;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Erika Patricia Ci\u00e9nega Valerio \u00a9 Antes de que un ni\u00f1o nazca ya es imaginado por sus padres; se le desea o no se le desea, se le da o no un nombre. El ni\u00f1o est\u00e1 cargado, incluso desde antes de su concepci\u00f3n, de proyectos, ideales e ilusiones. Muchas palabras le preceden: los padres le transmiten \u2012consciente o inconscientemente\u2012 sus propios planes, deseos y temores provenientes de su historia particular. Todo ello determinar\u00e1 el lugar que corresponde a ese ni\u00f1o dentro de sus vidas. La psicoanalista de ni\u00f1os argentina Laura Mosquera se\u00f1ala que existe cierta materialidad en esta transmisi\u00f3n de\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":391,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1421,1419,1420],"tags":[670,2,88,47],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=162"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4862,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/162\/revisions\/4862"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/391"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}