{"id":153,"date":"2014-11-21T11:23:46","date_gmt":"2014-11-21T11:23:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=153"},"modified":"2024-10-30T15:28:52","modified_gmt":"2024-10-30T21:28:52","slug":"crisis-de-la-mediana-edad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/crisis-de-la-mediana-edad\/","title":{"rendered":"Crisis de la mediana edad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Gabriela Turrent \u00a9<\/p>\n<p>Siempre hab\u00eda escuchado sobre la crisis de la mediana edad o \u201cla crisis de los cuarenta\u201d. Hasta hace algunos a\u00f1os, no era un problema que me interesara mucho y dudaba que se tratara de un verdadero proceso de desequilibrio que requiriera de importantes cambios ps\u00edquicos. Ahora que me acerco, a la que espero sea, la segunda mitad de mi vida, comienzo a preguntarme: \u00bfQu\u00e9 es lo que hace que algunas personas entre los cuarenta y cincuenta a\u00f1os se sientan maduras, plenas y creativas, mientras que otros sufren y se aferran a la juventud?<\/p>\n<p>En el desarrollo humano, hay per\u00edodos coyunturales en los que el cuerpo y la realidad externa obligan a la mente a adecuarse r\u00e1pidamente a nuevas condiciones. En psicolog\u00eda hablamos generalmente de la infancia, la adolescencia y la vejez. Sin embargo, cada vez es m\u00e1s frecuente escuchar el t\u00e9rmino crisis de la mediana edad o crisis de los cuarenta para designar la serie de cambios psicol\u00f3gicos que transitan las personas entre los 35 y los 45 a\u00f1os de edad. Algunas investigaciones rechazan la universalidad de esta crisis y la adjudican a cuestiones culturales o problemas psicol\u00f3gicos personales. Aunque es dif\u00edcil determinar si se trata de un proceso generalizado, es innegable que el hecho de dejar atr\u00e1s la juventud, la fertilidad y enfrentar la muerte de seres queridos, en un per\u00edodo corto de tiempo, obliga a la mente a enfrentar ansiedades intensas y adaptarse a las p\u00e9rdidas que la realidad impone.<\/p>\n<p>Normalmente durante la tercera y cuarta d\u00e9cadas de la vida, las personas intentan desarrollar una existencia independiente y productiva. Trabajan, al tiempo que sus padres envejecen o han muerto y sus hijos dejan atr\u00e1s la infancia. Estas condiciones externas, obligan a los adultos a pensar que han comenzado a envejecer y a reconocer que habr\u00e1 algunas metas que no lograr\u00e1n alcanzar.<\/p>\n<p>El psicoanalista brit\u00e1nico Jaques Elliott (1965) considera que el principal detonador de la crisis de la mediana edad tiene que ver con dejar de pensar en la muerte como algo que le pasa a otros y comenzar a considerarla como un asunto personal que nos confronta con la propia mortalidad. Al igual que sucede en otras etapas cr\u00edticas del desarrollo, algunos enfrentan los retos de la mitad de la vida manifestando conductas que denotan estados de angustia pasajeros, pero que pueden ser superados, mientras que otros pueden desarrollar trastornos que comprometen la vida emocional y la posibilidad de establecer v\u00ednculos profundos.<\/p>\n<p>Melanie Klein (1959) pensaba que aunque el desarrollo haya sido satisfactorio, durante la adultez los seres humanos experimentamos dolor por los placeres perdidos de la adolescencia y de la temprana infancia. Consideraba que la madurez emocional radica en encontrar maneras de contrarrestar estos sentimientos de p\u00e9rdida hallando sustitutos adecuados en cada etapa de la vida. Esta autora pensaba que la capacidad para manejar emociones conflictivas y tolerar la ansiedad que produce pensar la propia muerte, ten\u00eda que ver con la relaci\u00f3n que el beb\u00e9 pudo establecer con la madre, por quien por primera vez experiment\u00f3 amor y odio. Consideraba que la manera en que se puso orden al caos que generan los sentimientos ambivalentes de la primera infancia determina las reacciones ante conflictos y p\u00e9rdidas como el envejecimiento y la muerte.<\/p>\n<p>Las personas que lograron durante la primera infancia internalizar los aspectos bondadosos de la madre consiguen trabajar con las experiencias de dolor, aceptar la propia destructividad, tolerar el conflicto y la ambivalencia. Durante la etapa adulta, estas personas pueden comenzar a pensar y lamentar su propia muerte, restablecer los objetos perdidos de la infancia y la juventud y fortalecer su car\u00e1cter. Quienes logran aceptar el dolor que despierta el envejecimiento y la muerte, viven la segunda mitad de la vida con una sensaci\u00f3n de calma y serenidad, siguen interes\u00e1ndose en el mundo y pueden desarrollar la creatividad con una actitud de desapego. Encuentran sustitutos para los placeres de la juventud y siguen disfrutando de la vida con la consciencia de que \u00e9sta es limitada. No se sorprenden con la muerte y el envejecimiento, los aceptan y los reconocen como parte fundamental del proceso humano (Klein, 1963).<\/p>\n<p>En cambio, cuando no se ha podido internalizar una madre que permita tolerar la p\u00e9rdida y la ambivalencia, la idea de hacerse viejo o morir genera ansiedades intolerables. El yo intenta defenderse del caos interno, recurriendo a las fantas\u00edas de omnipotencia, idealizaci\u00f3n y control obsesivo que caracterizaron los primeros a\u00f1os (Jaques, 1965). El dolor que genera pensar la posibilidad de que la vida se acabe puede generar fantas\u00edas de inmortalidad que son la contraparte de las fantas\u00edas infantiles de sentirse indestructible. Mientras que en la infancia este tipo de fantas\u00edas llevan a los ni\u00f1os a sentirse superh\u00e9roes y a no medir el peligro, en la adultez generan dificultades para cuidar la salud y aumentan el riesgo de sufrir accidentes.<\/p>\n<p>La ansiedad y ambivalencia que despiertan el envejecimiento y la caducidad de la vida, pueden generar sensaciones de fragilidad y vulnerabilidad intolerables, que en ocasiones conducen a la necesidad de idealizar un objeto externo que pueda librarnos de los males que se avecinan. Este tipo de defensas explican por qu\u00e9 tantas personas en la segunda mitad de la vida buscan refugiarse en el misticismo, dedican cada uno de sus esfuerzos a crear un patrimonio o desarrollan un cuidado hipocondr\u00edaco de la salud y la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra manera de librarse de las emociones que despierta la vejez y la muerte es la realizaci\u00f3n de actividades man\u00edacas que buscan controlar m\u00e1gicamente el cuerpo o borrar el paso de los a\u00f1os. Estas defensas pueden traducirse en un inter\u00e9s obsesivo por la apariencia, que impulsa a las personas a recurrir a la cirug\u00eda pl\u00e1stica, a la pr\u00e1ctica de deportes que llevan al cuerpo al extremo o a la promiscuidad, en un intento por poner a prueba la potencia.<\/p>\n<p>Reconocer el envejecimiento, la enfermedad y la muerte como hechos personales e imposibles de evitar es probablemente uno de los conflictos m\u00e1s complejos de la mente. La manera como se enfrenta esta realidad est\u00e1 determinada por la fuerza de los objetos internalizados, la capacidad para tolerar la ambivalencia y la posibilidad de encontrar sustitutos a los placeres que se van dejando atr\u00e1s. Quienes logran ir elaborando las ansiedades que despierta la muerte, suelen vivir la segunda mitad de la vida con una sensaci\u00f3n de plenitud y madurez. Quienes, por otro lado, no lograr tolerar estas ansiedades, se aferran a la juventud y buscan negar la realidad interna, empobreciendo sus v\u00ednculos emocionales.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>Jaques, E. (1965). \u201cDeath and the middle life crisis\u201d.<em> International Journal of Psychoanalysis<\/em>. 46: 502-514.<br \/>\nKlein, M. (1959). \u201cNuestro mundo adulto y sus ra\u00edces en la infancia\u201d. <em>Obras completas<\/em>. M\u00e9xico, D.F.: Paid\u00f3s.<br \/>\nKlein, M. (1963). \u201cSobre la salud mental\u201d. <em>Obras completas<\/em>. M\u00e9xico, D.F.: Paid\u00f3s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gabriela Turrent \u00a9 Siempre hab\u00eda escuchado sobre la crisis de la mediana edad o \u201cla crisis de los cuarenta\u201d. Hasta hace algunos a\u00f1os, no era un problema que me interesara mucho y dudaba que se tratara de un verdadero proceso de desequilibrio que requiriera de importantes cambios ps\u00edquicos. Ahora que me acerco, a la que espero sea, la segunda mitad de mi vida, comienzo a preguntarme: \u00bfQu\u00e9 es lo que hace que algunas personas entre los cuarenta y cincuenta a\u00f1os se sientan maduras, plenas y creativas, mientras que otros sufren y se aferran a la juventud? 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