{"id":13845,"date":"2026-02-26T15:51:35","date_gmt":"2026-02-26T21:51:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13845"},"modified":"2026-03-13T17:31:47","modified_gmt":"2026-03-13T23:31:47","slug":"pasiones-funcionamiento-psiquico-transferencia-y-contratransferencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/pasiones-funcionamiento-psiquico-transferencia-y-contratransferencia\/","title":{"rendered":"Pasiones, funcionamiento ps\u00edquico, transferencia y contratransferencia"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Miguel Eduardo Torres Contreras<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pasiones, afectos, emociones y sentimientos son algunos de los t\u00e9rminos que se han utilizado para nombrar y entender la vida afectiva del ser humano. Esto muestra que hay cierta confusi\u00f3n terminol\u00f3gica para hablar de esta dimensi\u00f3n de su vida ps\u00edquica. Si bien es importante la manera como se nombran las cosas, los fen\u00f3menos y las distintas realidades, para evitar entrar en discusiones sem\u00e1nticas, entenderemos como sin\u00f3nimos todos estos conceptos y que, para efectos de este texto, significan la experiencia afectiva como realidad inherente al psiquismo humano.<\/p>\n<p>Desde los or\u00edgenes del pensamiento filos\u00f3fico y cient\u00edfico occidental, la vida afectiva del ser humano ha sido objeto de reflexi\u00f3n. Plat\u00f3n (427 \u2013 347 a. E.), por ejemplo, dedica dos di\u00e1logos al tema del amor<em>: El banquete<\/em> y <em>Fedro<\/em>. Por su parte, Arist\u00f3teles (384 \u2013 322 a. E.) con su noci\u00f3n de virtud como el t\u00e9rmino medio entre dos extremos, plantea que la raz\u00f3n ha de guiar las pasiones para evitar que lleguen a cualquiera de los dos extremos. Siglos despu\u00e9s, B. Pascal (1623 \u2013 1662) propone su c\u00e9lebre afirmaci\u00f3n: \u201cEl coraz\u00f3n tiene razones que la raz\u00f3n no conoce\u201d (1996, p. 131). Ya en tiempos m\u00e1s cercanos, M. Heidegger (1889 \u2013 1976) en su principal obra <em>El ser y el tiempo<\/em> (1927), sostiene que la afectividad, el ser afectado, es la primera forma que tiene el ser humano de saber de s\u00ed mismo. En otras palabras, empieza a saber algo de s\u00ed mismo cuando es afectado por el medio f\u00edsico y las dem\u00e1s personas; ser afectado por algo es tomar conciencia de ese algo y de s\u00ed mismo. Sin embargo, se puede decir que, en t\u00e9rminos generales, a lo largo de los siglos la afectividad del ser humano fue devaluada, dando primac\u00eda a la raz\u00f3n y en oposici\u00f3n a esta. En nuestros d\u00edas, debido al auge de las neurociencias, hay toda una serie de investigaciones sobre las emociones desde el punto de vista neurobiol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Con el surgimiento de la psicolog\u00eda, y en especial del psicoan\u00e1lisis, la dimensi\u00f3n afectiva del ser humano pasa a ser objeto de reflexi\u00f3n y comprensi\u00f3n desde una nueva perspectiva. En efecto, para S. Freud (1856 \u2013 1939) la vida afectiva, los afectos como los denominaba, son inherentes al funcionamiento ps\u00edquico del ser humano: la culpa, el odio, la angustia, la envidia, etc. Afectos como la culpa fueron parte esencial de su comprensi\u00f3n del psiquismo, pero lo m\u00e1s relevante de su aportaci\u00f3n es que una persona puede sentir culpa y, sin embargo, no saber por qu\u00e9 siente esa culpa. O cree saberlo, pero en realidad ese saber es un saber consciente, cuando en realidad el origen de esa culpa est\u00e1 en lo que el psicoan\u00e1lisis llama inconsciente. Por ejemplo, un joven que proviene de una familia de escasos recursos econ\u00f3micos, donde nadie ha tenido una carrera universitaria, ha logrado titularse, tener un trabajo, empezar a ganar un buen ingreso econ\u00f3mico; lo ascienden de puesto y, justo el d\u00eda en que inicia en esta nueva responsabilidad, tiene un accidente automovil\u00edstico. \u00bfPor qu\u00e9 tiene este percance justo el d\u00eda en que su progreso laboral y econ\u00f3mico aumenta? Otro ejemplo: es frecuente que los ni\u00f1os o ni\u00f1as se sientan culpables de la separaci\u00f3n de sus padres cuando se divorcian o terminan su relaci\u00f3n de pareja. \u00bfPor qu\u00e9 un ni\u00f1o siente que \u00e9l es el culpable de la ruptura de sus padres? Otro afecto que le interes\u00f3 mucho comprender a Freud es la angustia. \u00bfQu\u00e9 es lo que angustia al ser humano? \u00bfPor qu\u00e9 se angustia? En su texto <em>Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia<\/em> (1926), el fundador del psicoan\u00e1lisis escribe sobre la importancia de este afecto en la vida ps\u00edquica y los v\u00ednculos humanos; asimismo, menciona distintos tipos de angustia, como la angustia de nacimiento, la angustia por la p\u00e9rdida del amor del objeto, la angustia de castraci\u00f3n, la angustia de muerte, etc. Autores postfreudianos, hasta la fecha, han seguido profundizando en la importancia de los afectos en el psiquismo del ser humano y sus v\u00ednculos.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que precisar que la vivencia de los afectos, emociones o pasiones, como se les quiera denominar, depende en buena medida del tipo de funcionamiento ps\u00edquico que tenga un ser humano. A saber, la intensidad de la angustia y su cualidad esencial es distinta en una persona cuyo funcionamiento ps\u00edquico es predominantemente neur\u00f3tico que en otra que tenga un funcionamiento preponderantemente fronterizo. En esta \u00faltima, la angustia es muy intensa, sobre todo ante la separaci\u00f3n de personas, v\u00ednculos o situaciones que le brindan seguridad, estabilidad, pertenencia e identidad. Asimismo, experimentan una gran ambivalencia; por ejemplo, cuando est\u00e1n con una persona o situaci\u00f3n significativa llegan a sentirse asfixiados, engolfados, atrapados; pero cuando esa persona se va o se apartan de esa situaci\u00f3n se sienten terriblemente abandonados, solos o ansiosos.<\/p>\n<p>Ya en el trabajo cl\u00ednico, la manera como los pacientes viven sus afectos en la sesi\u00f3n se reeditar\u00e1 en el v\u00ednculo con el psicoterapeuta o psicoanalista, es lo que en la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica se llama transferencia. M\u00e1s a\u00fan, la forma en como un paciente experimenta (transfiere) sus afectos en su v\u00ednculo con el analista depende del funcionamiento ps\u00edquico espec\u00edfico que tiene. As\u00ed, ante un paciente con un car\u00e1cter obsesivo, que llega veinte minutos tarde a la sesi\u00f3n y el psicoterapeuta le dice: \u201cterminamos la sesi\u00f3n\u201d en el tiempo acordado, es posible que experimente una gran ira porque no controla el tiempo y fin de la sesi\u00f3n, y, adem\u00e1s, siente que ha de \u201csometerse\u201d a lo que el otro (el analista) le \u201cimpone\u201d. La siguiente vez llega antes de la hora de la sesi\u00f3n y menciona que, por las prisas para llegar a tiempo, se le olvid\u00f3 pasar al cajero y no trae el pago del mes de las sesiones. As\u00ed, este paciente siente que vuelve a tomar el control sobre el analista, ahora reteniendo el dinero de las sesiones.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda pensar que, dado el contexto previo, esta retenci\u00f3n del dinero es un acto agresivo de este paciente hacia el analista. Ahora bien, esta acci\u00f3n de hostilidad genera una afectaci\u00f3n en el propio analista, que es lo que en psicoan\u00e1lisis se denomina contratransferencia, la cual se entiende como el \u201cconjunto de reacciones inconscientes del analista frente a la persona del analizado y, especialmente, frente a la transferencia de \u00e9ste\u201d (Laplanche y Pontalis, 1997, p. 84). Esto implica que en el trabajo cl\u00ednico el analista o psicoterapeuta tendr\u00e1 que estar atento no solo a la transferencia del paciente, sino a su propia reacci\u00f3n contratransferencial.<\/p>\n<p>Las pasiones que viven los pacientes en la sesi\u00f3n de acuerdo con su funcionamiento ps\u00edquico, c\u00f3mo se expresan en el v\u00ednculo transferencial con el analista y c\u00f3mo este las toma en cuenta, son algunos de los temas que se estudiar\u00e1n en el Diplomado <em>Psicoan\u00e1lisis de las Pasiones Humanas en la Sesi\u00f3n y en la Transferencia: amor, celos, rivalidad, lo ed\u00edpico.<\/em><\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>Arist\u00f3teles. (2005). <em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco<\/em>. Alianza Editorial.<\/p>\n<p>Freud, S. (1926). Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia. En <em>Obras Completas<\/em> (Vol. XX). Amorrortu.<\/p>\n<p>Heidegger, M. (1993). <em>El ser y el tiempo<\/em>. FCE.<\/p>\n<p>Pascal, B. (1996). <em>Pensamientos<\/em>. Alianza Editorial.<\/p>\n<p>Laplanche, J. y Pontalis, J. B. (1996). <em>Diccionario de psicoan\u00e1lisis<\/em>. Paid\u00f3s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Miguel Eduardo Torres Contreras \u00a0 Pasiones, afectos, emociones y sentimientos son algunos de los t\u00e9rminos que se han utilizado para nombrar y entender la vida afectiva del ser humano. Esto muestra que hay cierta confusi\u00f3n terminol\u00f3gica para hablar de esta dimensi\u00f3n de su vida ps\u00edquica. Si bien es importante la manera como se nombran las cosas, los fen\u00f3menos y las distintas realidades, para evitar entrar en discusiones sem\u00e1nticas, entenderemos como sin\u00f3nimos todos estos conceptos y que, para efectos de este texto, significan la experiencia afectiva como realidad inherente al psiquismo humano. Desde los or\u00edgenes del pensamiento filos\u00f3fico y cient\u00edfico\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":13879,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[2,21],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13845"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13845"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13845\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13846,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13845\/revisions\/13846"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13879"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13845"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13845"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13845"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}