{"id":13823,"date":"2026-02-26T16:04:00","date_gmt":"2026-02-26T22:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13823"},"modified":"2026-03-13T17:26:01","modified_gmt":"2026-03-13T23:26:01","slug":"la-ansiedad-y-la-psicopatologia-de-la-vida-cotidiana-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/la-ansiedad-y-la-psicopatologia-de-la-vida-cotidiana-hoy\/","title":{"rendered":"La ansiedad y la psicopatolog\u00eda de la vida cotidiana hoy"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Emile Lejars<\/p>\n<p>En su momento, Freud hizo un gran esfuerzo por explicarle el papel de la angustia y el inconsciente al p\u00fablico general. Pensaba que una manera de poder hacerlo era demostrando c\u00f3mo nos afectaba a todos y en todo momento, en peque\u00f1os errores o accidentes de la vida cotidiana que con mucha facilidad etiquetamos como descuidos, olvidos o torpezas.<\/p>\n<p>Freud pensaba que no era as\u00ed, que todos estos \u201cpeque\u00f1os accidentes\u201d eran manifestaciones de nuestro inconsciente que se asomaba a nuestro quehacer cotidiano y usaba estos descuidos, olvidos y torpezas como veh\u00edculo para hacerlo. \u00c9l pensaba que todos estos errores eran impulsados por angustias o ansiedades internas de las que en muchas ocasiones ni siquiera nos percatamos, pero que algo, en un breve momento de distracci\u00f3n, permiti\u00f3 el pasaje de dichas angustias y, sin darnos cuenta, \u201cnos hemos puesto el pie\u201d.<\/p>\n<p>Tallaferro (1990) puntualiza que Freud describe los \u201cactos fallidos\u201d como momentos en los que incluso la m\u00e1s sana de las mentes pasa por un \u201ctrastorno temporal\u201d y una acci\u00f3n o funci\u00f3n que normalmente se lleva a cabo con facilidad falla. Los actos fallidos los clasificamos en el \u00e1rea motora, como tropezar; pueden ser verbales, escritos o hablados, o de la escucha, los famosos \u201clapsus\u201d; pueden ser olvidos de nombres, de lugares o de acontecimientos. En otras palabras, dir\u00edamos: \u201cme hice bolas\u201d cuando queremos decir algo, pero decimos otra cosa; \u201clo tengo en la punta de la lengua\u201d cuando se nos ha olvidado algo; \u201cno s\u00e9 por qu\u00e9 hice eso\u201d cuando uno est\u00e1 realmente confundido por haber hecho algo que ni \u00e9l se puede explicar el sentido.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Freud (1901\/1991) pensaba que, aunque estos actos parecieran fortuitos o condicionados, en realidad ocurr\u00edan por una fuerza espec\u00edfica, en un momento espec\u00edfico, determinado por el estado mental y emocional del individuo, pudiera ser que estuviera fatigado, sobreexcitado, indispuesto, o sobrecargado por un fen\u00f3meno u otro (Tallaferro 1990). Nosotros ubicamos estas condiciones en lo inconsciente, m\u00e1s que nada en el \u201cEllo\u201d, que siempre est\u00e1 en el empuje de manifestar los deseos y fantas\u00edas inconscientes, as\u00ed como pensaba Freud, y que, por lo tanto, nunca estamos absueltos de que se escape un poquito de eso d\u00eda con d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora, \u00bfqu\u00e9 fuerzas son las que se movilizan cuando una persona siente angustia? No solo estamos pensando en la fuerza del impulso con la que viene <strong>eso<\/strong> que quiere salir de lo inconsciente en la conducta del individuo, sino tambi\u00e9n en las fuerzas que la oponen. Las ubicamos con el Ello, el Yo y el Supery\u00f3, siendo el Ello la instancia de la mente que empuja para llevar algo a la superficie; el Supery\u00f3, el que pone la medida del castigo; y el Yo, el que no quiere que nada de esto suceda, es decir, el que tropieza, o sea, el que comete el dichoso \u201cacto fallido\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfPero hoy en d\u00eda? Pareciera que estamos m\u00e1s informados de la angustia cotidiana que nunca. \u201cMono ansioso\u201d le dicen, ya no \u201chomo sapiens\u201d, no porque la entendamos mejor, sino porque ahora uno lanza: \u201csiento una ansiedad tremenda\u201d o \u201ctengo una angustia horrible\u201d y, sin embargo, sigue su vida como si enunciar eso fuera parte de la rutina diaria. \u00bfY eso qu\u00e9 significar\u00e1? Si los \u201cactos fallidos\u201d de Freud nos ocurren porque se nos escapa algo inconsciente en un momento de alta ansiedad, \u00bfsignifica que hoy hay m\u00e1s actos fallidos que antes? O quiz\u00e1, \u00bfhan cambiado?<\/p>\n<p>No, uno se sigue tropezando con el escal\u00f3n que ha subido durante diez o quince a\u00f1os el d\u00eda en el que una expareja lo llam\u00f3. \u00bfSer\u00e1 que recordar la raz\u00f3n de la ruptura lo hizo pasar por un \u201ctrastorno temporal\u201d de la motricidad y no ha podido subir las escaleras? \u00bfO quiz\u00e1 recordar los buenos momentos a uno lo llene de culpa y el Supery\u00f3 lo haga tropezar para castigarlo? Un alumno olvida las llaves con el proyecto final dentro de su casa el d\u00eda de la presentaci\u00f3n. \u00bfEs que sentir que iba a dar la mejor presentaci\u00f3n de su vida provocara que no hubiera forma de que diera dicha presentaci\u00f3n? \u00bfEn un gran buffet, uno dice \u201cquiero engordar\u201d en vez de \u201cquiero adelgazar\u201d porque en realidad tiene el deseo de comer todo lo que le plazca?<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, las ara\u00f1as siguen siendo las reinas de las fobias, otra de las manifestaciones de la angustia en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero tambi\u00e9n hoy escuchamos en la cl\u00ednica de la juventud: \u201ces que sub\u00ed una foto donde salgo con mi ex\u201d, o quiz\u00e1 \u201ces que no la bloque\u00e9 de mis historias\u201d o tal vez \u201cmand\u00e9 el mensaje en el grupo que no era, pero lo borr\u00e9 en ese momento, creo que nadie lo vio\u201d. \u00bfNo son todas esas frases, y todas otras muy parecidas a estas, formas nuevas de ponerse el pie a uno mismo, como lo describi\u00f3 Freud?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la teor\u00eda lacaniana se piensa que ah\u00ed donde tropieza el Yo, el inconsciente habla. Es decir, quiz\u00e1 sigues extra\u00f1ando a la ex, o quiz\u00e1 el buffet s\u00ed se ve delicioso. De ah\u00ed la importancia de seguir revisitando la teor\u00eda freudiana: despu\u00e9s de m\u00e1s de cien a\u00f1os, nos seguimos \u201cmetiendo el pie solos\u201d, tal como \u00e9l lo describi\u00f3 en su momento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>Freud, S. (1991). Psicopatolog\u00eda de la vida cotidiana. <em>Obras completas<\/em> (Vol. 6). Amorrortu. (Obra original publicada en 1901)<\/p>\n<p>Hall, C. S. (1983). <em>Compendio de psicolog\u00eda freudiana<\/em> (cap. III, <em>Angustia<\/em>, pp. 69\u201380). Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Nunberg, H. (1955). <em>Principios del psicoan\u00e1lisis<\/em> (cap. 7, <em>La angustia<\/em>, pp. 213\u2013218). Editorial Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Nunberg, H. (1955). <em>Principios del psicoan\u00e1lisis: Lo inconsciente en las neurosis<\/em> (pp. 19\u201323). Editorial Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Tallaferro, A. (1990). <em>Curso b\u00e1sico de psicoan\u00e1lisis: Los actos fallidos<\/em> (pp. 124\u2013129). Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Emile Lejars En su momento, Freud hizo un gran esfuerzo por explicarle el papel de la angustia y el inconsciente al p\u00fablico general. Pensaba que una manera de poder hacerlo era demostrando c\u00f3mo nos afectaba a todos y en todo momento, en peque\u00f1os errores o accidentes de la vida cotidiana que con mucha facilidad etiquetamos como descuidos, olvidos o torpezas. Freud pensaba que no era as\u00ed, que todos estos \u201cpeque\u00f1os accidentes\u201d eran manifestaciones de nuestro inconsciente que se asomaba a nuestro quehacer cotidiano y usaba estos descuidos, olvidos y torpezas como veh\u00edculo para hacerlo. \u00c9l pensaba que todos estos\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":13872,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1419],"tags":[157,2,21],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13823"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13823"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13823\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13824,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13823\/revisions\/13824"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13872"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13823"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13823"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13823"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}