{"id":13800,"date":"2026-02-26T15:53:14","date_gmt":"2026-02-26T21:53:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13800"},"modified":"2026-03-13T17:30:27","modified_gmt":"2026-03-13T23:30:27","slug":"el-bajo-rendimiento-escolar-como-sintoma-emocional-una-lectura-psicoanalitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-bajo-rendimiento-escolar-como-sintoma-emocional-una-lectura-psicoanalitica\/","title":{"rendered":"El bajo rendimiento escolar como s\u00edntoma emocional: una lectura psicoanal\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Daniela Bustamante Rosas<\/p>\n<p>Una de las ideas m\u00e1s propositivas del psicoan\u00e1lisis es la de comprender las motivaciones emocionales, profundas e inconscientes que subyacen a la conducta. Existen fen\u00f3menos o comportamientos que pueden ser muy similares en cuanto a su apariencia o descripci\u00f3n. Sin embargo, aquello que los define y los sostiene puede tener or\u00edgenes o explicaciones diversos y, en ocasiones, muy complejos.<\/p>\n<p>Un buen ejemplo de esto es el bajo rendimiento escolar, una situaci\u00f3n que se presenta con regularidad y que aqueja tanto a alumnos como a padres de familia y maestros, aunque no hay una raz\u00f3n un\u00edvoca y absoluta para comprender por qu\u00e9 ocurre. En el presente art\u00edculo, explicar\u00e9 algunas de las motivaciones emocionales por las cuales suele presentarse este fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Sabemos que, al inicio de la vida, los padres suelen ser las figuras m\u00e1s importantes para los ni\u00f1os en t\u00e9rminos de afecto, cari\u00f1o, vivencia de seguridad y de protecci\u00f3n. Tambi\u00e9n, en cuanto a autoridad, ellos son los referentes del infante respecto a valores, expectativas, ideales, disciplina y prohibiciones. Tomando en cuenta la propuesta de Sigmund Freud en el \u201cEl yo y el ello\u201d (1923\/1989), alrededor de los cinco a\u00f1os todas estas caracter\u00edsticas que provienen de la relaci\u00f3n con los padres se integran en aquella \u00e1rea de la mente que \u00e9l denominaba supery\u00f3.<\/p>\n<p>El supery\u00f3 es una instancia de la vida interior que tiene diversas funciones. Podemos entenderlo como el \u201cpolic\u00eda\u201d o el \u201cjuez\u201d que habita en la mente: es la conciencia moral que sirve para distinguir el bien y el mal. Tiene que ver con la formaci\u00f3n de ideales y con la capacidad de autoobservaci\u00f3n y autoevaluaci\u00f3n, as\u00ed como con las prohibiciones y los \u201ccastigos\u201d. El supery\u00f3 se constituye alrededor de los cinco a\u00f1os de edad, cuando los ni\u00f1os y ni\u00f1as logran renunciar al deseo de poseer a los padres y, de esta manera, pueden identificarse con las ense\u00f1anzas de pap\u00e1 y mam\u00e1, sin la necesidad de quedarse en una relaci\u00f3n exclusiva con ellos.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, cuando los ni\u00f1os empiezan a ir a la escuela, todo este c\u00famulo de ideales, valores, expectativas y exigencias queda trasladado a las vivencias en el colegio. La instituci\u00f3n, los maestros y las tareas a realizar se asemejan a las caracter\u00edsticas y experiencias internas que originalmente est\u00e1n constituidas en el supery\u00f3. La escuela es un nuevo ambiente, distinto del hogar y de la relaci\u00f3n con los padres, en donde suelen expresarse muchos de los conflictos internos que tienen los ni\u00f1os, porque tambi\u00e9n es un lugar en donde hay exigencias, expectativas, prohibiciones y aspiraciones en cuanto a los ideales. Por lo tanto, la escuela es un \u00e1rea de la vida en la que f\u00e1cilmente se pueden expresar los conflictos internos que se tienen con los padres. La calidad del supery\u00f3 depende de la relaci\u00f3n con los padres. Todo lo anterior sirve como base para tratar de comprender situaciones comunes que se presentan en cuanto al bajo rendimiento escolar.<\/p>\n<p>En este sentido, voy a presentar algunas situaciones cl\u00ednicas que he tenido la oportunidad de observar para intentar dar algunas respuestas a esta problem\u00e1tica:<\/p>\n<p>Hay ni\u00f1os que no aprenden, aunque son inteligentes, porque tienen el deseo de permanecer en una relaci\u00f3n de posesividad y dependencia exclusiva con la madre; son ni\u00f1os que buscan permanecer peque\u00f1os, que la madre resuelva todas sus necesidades, mientras ellos puedan permanecer pasivos. Las madres de estos ni\u00f1os suelen tener una gran dificultad para aceptar y fomentar la independencia de sus hijos, debido a sus propios conflictos internos para vivir las separaciones. Ellas terminan haciendo las funciones que le corresponder\u00eda desarrollar al hijo. Suele pasar, en situaciones como esta, que el padre ocupa un lugar poco significativo, muchas veces porque no ejerce su rol como autoridad paterna, porque no se presta como una figura de atenci\u00f3n e identificaci\u00f3n adecuada, o bien porque la madre tampoco tolera que \u00e9l tenga un papel m\u00e1s activo en la crianza del hijo.<\/p>\n<p>En historias as\u00ed, el problema con el supery\u00f3 es que este aparece como muy endeble: el ni\u00f1o crece con la fantas\u00eda de que la madre le pertenece (y \u00e9l a ella), de que mam\u00e1 es la encargada de resolver incluso lo que le corresponde a \u00e9l, y entonces, sin esta prohibici\u00f3n esencial, el ni\u00f1o va creciendo sin ideales propios, sin exigencias que le generen un deseo de ser mejor para s\u00ed mismo y, al no poder tolerar la regla fundamental de que la madre no es de su posesi\u00f3n, es muy dif\u00edcil que en la escuela u otros \u00e1mbitos en los que estas son necesarias, el ni\u00f1o pueda orientarse a seguirlas.<\/p>\n<p>Otro tipo de situaciones que suelen subyacer el bajo rendimiento escolar es cuando ha logrado constituirse en la familia un lazo en el que el padre interviene, haciendo su funci\u00f3n de autoridad y de marcar la separaci\u00f3n entre el ni\u00f1o y la madre, lo cual da lugar a una prohibici\u00f3n fundamental que tiene efectos en la mente del hijo. Es natural y esperado en el desarrollo emocional que los ni\u00f1os tengan el deseo de poseer a la madre, de sentir que ella es todo para \u00e9l y \u00e9l para ella. Cuando la figura paterna est\u00e1 presente, esto suele producir conflictos significativos en la mente del ni\u00f1o: por un lado, quiere tener a la madre, lo cual implica un deseo de alejar al padre y los concomitantes sentimientos de celos y hostilidad hacia \u00e9l, lo cual no significa que deje de amarlo. El resultado de este conflicto emocional suele ser la culpa inconsciente, y una de las manifestaciones comunes de esta culpa puede llegar a expresarse en el bajo rendimiento escolar.<\/p>\n<p>Cuando el ni\u00f1o se encuentra internamente conflictuado en cuanto a estas emociones hacia sus padres, suelen aparecer s\u00edntomas que expresan dichos conflictos. El ni\u00f1o con bajo rendimiento escolar puede estar manifestando su temor a ser castigado por tener logros y triunfos (los cuales se promueven y son esperados por parte de la escuela), porque estos representan deseos de vencer al padre. En estos casos, el supery\u00f3 realiza una funci\u00f3n de castigo, que se debe a la fantas\u00eda inconsciente de poseer a la madre y deshacerse del padre y, de esta manera, no hay permiso para que el ni\u00f1o pueda competir y ganar.<\/p>\n<p>Si estos problemas persisten en la vida adulta, aunque la persona tenga capacidades intelectuales y cognitivas adecuadas, puede suceder que los conflictos emocionales no pensados de la infancia tengan un efecto muy negativo en la posibilidad de tener \u00e9xito profesional o laboral.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay ni\u00f1os que est\u00e1n enojados con los padres y perciben que, al no atender la escuela, pueden expresar as\u00ed su frustraci\u00f3n y agresividad, la cual muchas veces no puede ser manifestada de otras maneras. Por el contrario, tambi\u00e9n hay ni\u00f1os muy complacientes, que tienen un rendimiento escolar perfecto y sienten que solo as\u00ed van a obtener la mirada y reconocimiento de los padres.<\/p>\n<p>Es com\u00fan escuchar sobre ni\u00f1os que tienen muy buen desempe\u00f1o escolar cuando van en la primaria, pero esto se pierde cuando entran a la secundaria o a la preparatoria. Esto puede suceder porque, en la transici\u00f3n de la ni\u00f1ez a la adolescencia, se modifica el supery\u00f3: los j\u00f3venes tienen menos deseo de complacer a los padres, a diferencia de cuando eran peque\u00f1os. Los adolescentes empiezan a desafiar m\u00e1s a la autoridad, a cuestionar, y esto se refleja en batallas no solo con los padres, sino con la escuela.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, los movimientos en el rendimiento escolar tienden a ser indicadores de situaciones emocionales, a veces m\u00e1s complejas que otras, y que, en muchas ocasiones, dichos problemas pueden derivarse de conflictos en la constituci\u00f3n o en la manera en que se expresa el supery\u00f3.<\/p>\n<p>Es recomendable que, cuando aparecen situaciones de bajo rendimiento escolar, se consulte con un profesional para comprender lo que en realidad est\u00e1 sucediendo y poder dar respuesta precisa a la problem\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>Freud, S. (1989). El yo y el ello. <em>Obras completas<\/em> (vol. 19, pp. 1-66). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1923).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniela Bustamante Rosas Una de las ideas m\u00e1s propositivas del psicoan\u00e1lisis es la de comprender las motivaciones emocionales, profundas e inconscientes que subyacen a la conducta. Existen fen\u00f3menos o comportamientos que pueden ser muy similares en cuanto a su apariencia o descripci\u00f3n. Sin embargo, aquello que los define y los sostiene puede tener or\u00edgenes o explicaciones diversos y, en ocasiones, muy complejos. Un buen ejemplo de esto es el bajo rendimiento escolar, una situaci\u00f3n que se presenta con regularidad y que aqueja tanto a alumnos como a padres de familia y maestros, aunque no hay una raz\u00f3n un\u00edvoca y absoluta\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":13877,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1419],"tags":[],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13800"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13800"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13800\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13851,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13800\/revisions\/13851"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13877"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13800"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13800"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13800"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}