{"id":138,"date":"2014-11-21T10:47:04","date_gmt":"2014-11-21T10:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=138"},"modified":"2023-03-22T12:54:40","modified_gmt":"2023-03-22T18:54:40","slug":"experiencias-del-diplomado-separaciones-duelos-y-traumas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/experiencias-del-diplomado-separaciones-duelos-y-traumas\/","title":{"rendered":"Experiencias del Diplomado Separaciones, duelos y traumas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Catherine Goetschy \u00a9<\/p>\n<p>Estamos por concluir el Diplomado \u00abSeparaciones, duelos y traumas\u00bb que empez\u00f3 en octubre del a\u00f1o pasado. Hemos trabajado con entusiasmo y aprendido mucho en el camino. Asistieron un promedio de cincuenta alumnos a lo largo de los nueve meses. Muriel Wolowelski, Renata Carvajal y Elena Montes de Oca contribuyeron activamente a la coordinaci\u00f3n del Diplomado. Contamos adem\u00e1s con la valiosa participaci\u00f3n de maestros invitados, entre otros Ingela Camba, Gabriela Card\u00f3s, Adelaida Corrales, Yolanda del Valle, Celia Delgado, Carmen Islas, Marisa Madrigal, Carolina Mart\u00ednez, Solange Matarasso, Elena Ortiz, Lidia Pico, Marta Puig, Andr\u00e9s Roche, Mar\u00eda Isabel Rodr\u00edguez, Jorge Salazar, B\u00e1rbara S\u00e1nchez, Alma Toledo, Gabriela Turrent y Ana Mar\u00eda Wiener.<\/p>\n<p>Revisamos ampliamente el <strong>tema de la separaci\u00f3n<\/strong>, el cual ha cobrado gran importancia a lo largo de la historia del psicoan\u00e1lisis junto con el estudio de las relaciones tempranas -o sea los v\u00ednculos que los beb\u00e9s desarrollan con sus primeros objetos de amor (los padres o las personas que se ocupan de su crianza). En un desarrollo normal, la primera separaci\u00f3n de la madre es el destete. Para algunos autores tales como M. Klein, la p\u00e9rdida del pecho constituye el primer duelo que atraviesa todo ni\u00f1o. Las separaciones y p\u00e9rdidas posteriores despertar\u00e1n no s\u00f3lo la gama de emociones experimentadas frente al destete (angustia, miedo, frustraci\u00f3n, enojo) sino tambi\u00e9n la manera como se resolvi\u00f3 y\/o eludi\u00f3 con el fin de evitar el sufrimiento mental y el sentimiento de privaci\u00f3n (repliegue sobre s\u00ed mismo, alejamiento de los objetos, eventual desconfianza en los objetos).<\/p>\n<p>A lo largo de la vida, todos los seres humanos pasamos por una serie de separaciones, algunas temporarias, otras definitivas. Sin embargo, son separaciones normales, necesarias e imprescindibles para la construcci\u00f3n de la individualidad. Dentro de las m\u00faltiples separaciones normales pueden mencionarse las siguientes: el nacimiento de un primer hermano implica perder el estatus de hijo \u00fanico; ir al kinder y luego a la escuela conlleva una separaci\u00f3n de la madre \u2012las mam\u00e1s se acordar\u00e1n probablemente de la posible renuencia, de las l\u00e1grimas y\/o de la r\u00e1pida huida de sus hijos en el primer d\u00eda de clases\u2012; la adolescencia es una \u00e9poca de transici\u00f3n entre la ni\u00f1ez y la adultez llena de separaciones (entre otras del cuerpo y de la sexualidad infantiles, de los padres como objetos de amor); para muchos j\u00f3venes, el estudiar lejos de la casa parental significa dejar el hogar de manera duradera. Durante la vida adulta, eventos tales como el casamiento, el divorcio, los cambios laborales (ya sean promociones o ya sea perder el empleo), la muerte de los padres implican separaciones m\u00e1s o menos bruscas, m\u00e1s o menos deseadas. Finalmente, la vejez es en general una etapa de la vida en la que se acumulan las separaciones y p\u00e9rdidas.<\/p>\n<p>En general, los cambios y m\u00e1s aun las separaciones nos perturban, cualquiera que sea nuestra edad o el grado de dependencia de otros. Perturbaciones en el sue\u00f1o o en el apetito, variaciones importantes en el estado de \u00e1nimo, sentimientos de inseguridad, de enojo o de tristeza, enfermedades f\u00edsicas, el desgane, la irritabilidad y agresividad, la b\u00fasqueda desenfrenada de actividades, el alcoholismo, la pr\u00e1ctica de deportes peligrosos, son manifestaciones bastante comunes frente a la separaci\u00f3n. No siempre logramos conectar dichas manifestaciones con sentimientos de p\u00e9rdida. En parte porque se supone que los eventos felices (ir a estudiar en otra ciudad u otro pa\u00eds, casarse, tener nuevas responsabilidades en un trabajo o mudarse) son deseables; por lo tanto, uno no est\u00e1 tan pendiente de lo que se perdi\u00f3. En parte tambi\u00e9n, porque solemos usar poderosos mecanismos de defensa para eludir el dolor mental asociado con la p\u00e9rdida. Por supuesto, hay p\u00e9rdidas dolorosas de entrada, en particular la muerte de un ser querido.<\/p>\n<p>Cualquier p\u00e9rdida supone la realizaci\u00f3n de un <strong>trabajo de duelo<\/strong>. \u00bfEn qu\u00e9 consiste? Cuando se pierde a algo o alguien en el afuera, se pierde tambi\u00e9n algo en el mundo interno y en el s\u00ed mismo. En un trabajo de duelo, uno tiene que ir aceptando la realidad y \u00abcerrar\u00bb poco a poco el v\u00ednculo con el objeto que se perdi\u00f3. Pero m\u00e1s importante aun, hay que reconstruir el mundo interno que ha quedado devastado no s\u00f3lo por la p\u00e9rdida real externa sino por los sentimientos desencadenados por dicha p\u00e9rdida. Adem\u00e1s del dolor mental, son comunes los reproches a los que nos dejan y abandonan (aunque no sea de modo voluntario), los reproches a uno mismo por no haber impedido tal desenlace. Uno siente entonces que queda a la merced de cosas malas o de objetos crueles en el interior de la mente. Por lo tanto, hay que restaurar el mundo interno y la confianza en la presencia de objetos buenos a pesar de lo sucedido. Eso toma cierto tiempo. En ocasiones, el trabajo de duelo puede verse complicado por circunstancias externas o internas (aludo aqu\u00ed a la mezcla entre sentimientos de amor y de odio o entre sentimientos de gratitud y envidia); estamos entonces frente a un<strong> duelo patol\u00f3gico<\/strong> que no termina de procesarse: o bien los reproches no cesan, o bien uno tiene la impresi\u00f3n de haber sido tratado injustamente y no merecer tal suerte.<\/p>\n<p>Muchos analistas han puesto en evidencia el<strong> impacto traum\u00e1tico<\/strong> de algunas vivencias, tales como la enfermedad de un beb\u00e9 que requiere una hospitalizaci\u00f3n larga, la muerte prematura de la madre, una situaci\u00f3n de violencia o abuso familiar, un evento dram\u00e1tico en la vida de una familia. Es muy cierto que cualquier evento de esta naturaleza puede afectar de manera duradera el funcionamiento ps\u00edquico de una persona, ya sea porque contribuy\u00f3 a la formaci\u00f3n de su car\u00e1cter, ya sea por la cualidad de los objetos que se internalizan (en este caso, objetos no confiables, malos o crueles).<\/p>\n<p>El trauma no es sencillamente un evento que rebasa la capacidad normal de resistencia de un organismo o de nuestra mente, un evento que rompe la c\u00e1scara protectora e impide a la m\u00e1quina funcionar de modo \u00f3ptimo (en una especie de concepci\u00f3n mec\u00e1nica). Se trata m\u00e1s bien de una ruptura en el nivel del significado; afecta antes que nada la creencia de que nuestros objetos buenos internos nos siguen protegiendo; de all\u00ed el sentimiento de desvalimiento. Los eventos traum\u00e1ticos suelen confirmar las fantas\u00edas inconscientes m\u00e1s persecutorias acerca de los objetos y\/o nuestro <em>self<\/em>.<\/p>\n<p>Existe una especie de dicotom\u00eda para explicar las dificultades psicol\u00f3gicas y la patolog\u00eda mental. Algunos autores han privilegiado la teor\u00eda del conflicto en el interior de la mente (entre distintas emociones o deseos opuestos), mientras que otros subrayan el papel traum\u00e1tico de la realidad externa. Podr\u00eda ser que dicha dicotom\u00eda nos limita a la hora de entender la complejidad de los fen\u00f3menos ps\u00edquicos y de la vida mental. Resulta dif\u00edcil delimitar el papel de los sucesos externos respecto a los internos. En realidad se da una interacci\u00f3n entre ambos. Un mismo evento real traum\u00e1tico ser\u00e1 entendido y aprehendido de manera distinta por cada individuo dependiendo de varios factores: a) el balance entre amor y odio o entre gratitud y envidia, b) sus rasgos particulares del car\u00e1cter, c) sus defensas habituales contra el dolor ps\u00edquico y la posibilidad de usarlas exitosamente en ese preciso momento, d) sobre todo, el significado particular que adquiere el suceso traum\u00e1tico debido a las fantas\u00edas pasadas y presentes que se activan. Por ejemplo, el hecho de presenciar un accidente en el que el padre pierde la vida es un suceso externo real traum\u00e1tico para cualquier persona. Sin embargo, puede afectar de modo muy distinto al adolescente en pleno conflicto de rivalidad con su padre (donde el accidente pudiera dar \u00abvida\u00bb a fantas\u00edas hostiles contra el padre), o al adulto joven que espera su primer hijo (donde pudieran activarse temores respecto al cuidado de este primog\u00e9nito) o bien, al adulto joven que siempre se sinti\u00f3 abandonado durante la infancia (en \u00e9l se reavivar\u00e1n tal vez sentimientos de abandono y desvalimiento).<\/p>\n<p>En fin, hemos revisado temas de mucha relevancia tanto en la cl\u00ednica (muchos pacientes nos consultan a ra\u00edz de p\u00e9rdidas) como en la vida personal. Para m\u00ed ha sido una experiencia muy grata; tanto por la actividad docente \u2012debido al inter\u00e9s constante y a la participaci\u00f3n de los alumnos\u2012 como por recibir un gran apoyo de quienes han colaborado en la organizaci\u00f3n del Diplomado. Muchas gracias a Muriel, Renata y Elena Montes, as\u00ed como al equipo encargado de la promoci\u00f3n.<\/p>\n<figure style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/imgs\/image\/vida_universitaria\/noticias_eleia\/diplomado_separaciones_web.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"281\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Dra. Catherine Goetschy y Mtra. Elena Montes de Oca<\/figcaption><\/figure>\n<figure style=\"width: 465px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"\" src=\"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/imgs\/image\/vida_universitaria\/noticias_eleia\/maestras%20diplomado%20separaciones_web.jpg\" alt=\"\" width=\"465\" height=\"277\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Maestras del Diplomado: Renata Carvajal, Elena Montes de Oca, Catherine Goetschy y Muriel Wolowelski<\/figcaption><\/figure>\n<figure style=\"width: 507px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"\" src=\"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/imgs\/image\/vida_universitaria\/noticias_eleia\/diplomado_separaciones_alumnos.jpg\" alt=\"\" width=\"507\" height=\"286\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Nuestros alumnos del Diplomado<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Catherine Goetschy \u00a9 Estamos por concluir el Diplomado \u00abSeparaciones, duelos y traumas\u00bb que empez\u00f3 en octubre del a\u00f1o pasado. Hemos trabajado con entusiasmo y aprendido mucho en el camino. Asistieron un promedio de cincuenta alumnos a lo largo de los nueve meses. Muriel Wolowelski, Renata Carvajal y Elena Montes de Oca contribuyeron activamente a la coordinaci\u00f3n del Diplomado. Contamos adem\u00e1s con la valiosa participaci\u00f3n de maestros invitados, entre otros Ingela Camba, Gabriela Card\u00f3s, Adelaida Corrales, Yolanda del Valle, Celia Delgado, Carmen Islas, Marisa Madrigal, Carolina Mart\u00ednez, Solange Matarasso, Elena Ortiz, Lidia Pico, Marta Puig, Andr\u00e9s Roche, Mar\u00eda Isabel Rodr\u00edguez,\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":376,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[76,2,311],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=138"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10492,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138\/revisions\/10492"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/376"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}