{"id":13798,"date":"2026-02-26T15:55:10","date_gmt":"2026-02-26T21:55:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13798"},"modified":"2026-03-13T17:29:57","modified_gmt":"2026-03-13T23:29:57","slug":"la-experiencia-docente-a-la-luz-de-melanie-klein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/la-experiencia-docente-a-la-luz-de-melanie-klein\/","title":{"rendered":"La experiencia docente a la luz de Melanie Klein"},"content":{"rendered":"\n<p>Fabiola Nu\u00f1ez G.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para pensar la experiencia docente desde la teor\u00eda kleiniana, es importante imaginar el sal\u00f3n de clases como un escenario en el que se desarrolla una obra. Una obra en la que se despliegan diferentes escenas cargadas de fantas\u00edas inconscientes, relaciones de objeto y pulsiones de vida y de muerte correspondientes a los actores involucrados en ella: el maestro y los estudiantes.<\/p>\n<p>La primera escena de esta obra ser\u00eda el momento en el cual el maestro, acompa\u00f1ado de sus objetos internos, prepara su clase. Para Klein (1937) el primer v\u00ednculo que deja una marca duradera en la realidad ps\u00edquica es el que se establece con la madre, pues es ella quien responde por primera vez a nuestras necesidades b\u00e1sicas y deseos m\u00e1s primitivos. La primera maestra es la madre, no porque imparta conocimientos acad\u00e9micos, sino porque su modo de estar, de mirar, de sostener, es una ense\u00f1anza afectiva que deja huellas profundas en el mundo interno. En ese primer v\u00ednculo, aprendemos tambi\u00e9n a cuidar, a reconocer el valor del otro y a devolver, m\u00e1s adelante, algo de lo que hemos recibido.<\/p>\n<p>Si el maestro logr\u00f3 internalizar a una madre generosa y bondadosa, una madre que le cuid\u00f3 y le hizo sentir seguro, entonces podr\u00e1 estar acompa\u00f1ado de un objeto bueno, que le ayuda a preparar una rica clase. Se toma el tiempo para escoger de manera cuidadosa el material, prepararlo, leerlo y digerirlo, para luego presentarlo de un modo atractivo y motivador, dando la posibilidad a sus estudiantes de tomar cosas buenas suyas y de nutrirse de \u00e9l.<\/p>\n<p>Si, por el contrario, el maestro introyect\u00f3 a una madre que se guardaba para s\u00ed sus atributos o se los daba a alguien m\u00e1s, o a una madre rota por ataques hacia ella, movidos por la envidia que generaban sus atributos, entonces el maestro estar\u00e1 acompa\u00f1ado, o de un objeto ego\u00edsta que lo llevar\u00e1 a preparar una clase sin sabor, o de un objeto que le persigue por lo que destruy\u00f3 o rob\u00f3. No se tomar\u00e1 el tiempo de buscar los materiales que puedan enriquecer su clase y se guardar\u00e1 sus saberes, ya sea para evitar rivalizar con los hermanitos-estudiantes o por temor a quedarse vac\u00edo.<\/p>\n<p>Para O\u2019Shaughnessy (2009), la generosidad pertenece a un continuo de dar ps\u00edquico. Un continuo que se sit\u00faa desde la mezquindad y la retenci\u00f3n, hasta el dar generoso. Por lo tanto, la obra, lo que se juega en ese escenario dentro del aula, puede tener como actor principal ya sea a un maestro que se guarda sus conocimientos y no los comparte para evitar sentirse amenazado o empobrecido, o a un maestro generoso y bondadoso, que no teme compartir lo propio.<\/p>\n<p>Ense\u00f1ar desde la generosidad muestra que el maestro est\u00e1 identificado con ese objeto primario que dio sin reservas. Esa identificaci\u00f3n no s\u00f3lo enriquece al estudiante, sino tambi\u00e9n al maestro, quien se reencuentra con su propio deseo de reparar, de cuidar y de revivir un v\u00ednculo amoroso en el que ahora \u00e9l puede dar.<\/p>\n<p>La generosidad del maestro puede tener su origen, por un lado, en la motivaci\u00f3n genuina y, por otro, en la fantas\u00eda de ser la madre que lo tiene todo (Andrea M\u00e9ndez, comunicaci\u00f3n personal, 20 de mayo de 2025). Desde la motivaci\u00f3n genuina, el maestro generoso se identifica con una madre nutricia. Gracias a esa identificaci\u00f3n, puede transmitir sus conocimientos con pasi\u00f3n, buscando c\u00f3mo lograr que sus estudiantes alcancen el m\u00e1ximo potencial. El maestro no s\u00f3lo les da a sus estudiantes, tambi\u00e9n se da a s\u00ed mismo, pues \u201c\u2026 al actuar hacia otros como padres bondadosos, nos recreamos y gozamos en la fantas\u00eda del amor y la bondad que anhelamos en nuestros padres\u201d (Klein, 1937, p. 316).<\/p>\n<p>El maestro generoso que tiene la fantas\u00eda de ser la madre idealizada busca deshacerse de ansiedades persecutorias que pueden despertar en \u00e9l sus estudiantes, por ejemplo, la idea de que piensen que no es competente. La mezquindad del maestro que no est\u00e1 dispuesto a dar sus conocimientos quiz\u00e1s est\u00e9 generada por los celos que siente al darse cuenta de que esos hermanitos\/estudiantes recibir\u00e1n la generosidad y bondad de la madre\/maestro. Por lo tanto, se le dificulta compartir sus conocimientos, pues al hacerlo piensa que se queda en desventaja.<\/p>\n<p>En otra escena, la del sal\u00f3n de clases, entran en juego no s\u00f3lo los objetos internos del maestro, sino tambi\u00e9n los objetos internos de los estudiantes. Ah\u00ed, donde se desarrolla la relaci\u00f3n entre esos objetos, tambi\u00e9n se activar\u00e1n sentimientos de envidia y gratitud entre ambos.<\/p>\n<p>Si el estudiante ha podido valorar internamente a su madre como alguien que ten\u00eda cosas buenas para ofrecerle, podr\u00e1 entonces, recibir lo que el maestro ofrece con amor y gratitud, pues este encuentro generoso le recuerda al que en alg\u00fan momento tuvo con su madre. De acuerdo con O\u2019Shaughnessy (2009), el origen de la gratitud se encuentra en la vivencia de haber recibido algo \u00fanico y valioso del objeto amado: una experiencia de satisfacci\u00f3n profunda que el beb\u00e9 desea conservar<strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Por el contrario, si lo que predomina en el mundo interno del estudiante es la envidia, entonces ser\u00e1 incapaz de recibir lo bueno que el maestro tiene para darle y lo atacar\u00e1. Utilizar\u00e1 defensas (devaluar, confundir, idealizar, etc.) para deshacerse de la envidia que siente al darse cuenta de que el maestro posee algo bueno y nutritivo, y que est\u00e1 dispuesto a d\u00e1rselo. Como se\u00f1ala Klein (1957), si no se ha podido experimentar una gratificaci\u00f3n completa y el beb\u00e9 siente que no ha recibido algo valioso que desee conservar, predominar\u00e1 la envidia. Por lo tanto, la relaci\u00f3n con el saber\/alimento, y con quien lo representa, ya sea la mam\u00e1 o el maestro, ser\u00e1 conflictiva.<\/p>\n<p>Por otro lado, el maestro tambi\u00e9n puede ser presa de la envidia ante estos estudiantes que tienen una vida por delante. El maestro puede sentir envidia ante la juventud y vitalidad que ve en sus estudiantes, y que \u00e9l, poco a poco, ha empezado a perder. La envidia y la gratitud son \u201c\u2026dos actitudes opuestas frente a una misma condici\u00f3n: la presencia de un objeto valioso\u201d (Moya y del Palacio, 2019, p. 192). Actitudes que pintan, una y otra vez, el escenario educativo de diferentes colores.<\/p>\n<p>El maestro que logra identificarse con una madre bondadosa y generosa ser\u00e1 capaz de escuchar necesidades de sus estudiantes y adecuar sus ense\u00f1anzas a ellas. El estudiante que logra lo mismo se permitir\u00e1 tomar y valorar lo bueno que el maestro puede dar. Este gesto amoroso es el resultado de una organizaci\u00f3n ps\u00edquica compleja, en la que se ha logrado cierto equilibrio entre amor, agresi\u00f3n, culpa y reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Klein, M. (1937). Amor, culpa y reparaci\u00f3n. <em>Obras Completas. Tomo I: Amor, culpa y reparaci\u00f3n<\/em> (pp. 310-345). Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Klein, M. (1957). Envidia y Gratitud. <em>Obras Completas. Tomo III: Evidia y Gratitud y otros trabajos<\/em> (pp. 181-240). Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Moya, M. y del Palacio, J. (2019). <em>Melanie Klein, Envidia y gratitud. La matriz del odio y del amor. <\/em>Analytik\u00e9.<\/p>\n<p>O\u2019Shaughnessy, A<strong>.<\/strong>\u00a0(2009). Acerca de la gratitud. En P. Roth &amp; A. Lemma (Eds.),\u00a0<em>Retorno a Envidia y Gratitud<\/em>\u00a0(pp. 69-83). Ediciones Karnac.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fabiola Nu\u00f1ez G. \u00a0 Para pensar la experiencia docente desde la teor\u00eda kleiniana, es importante imaginar el sal\u00f3n de clases como un escenario en el que se desarrolla una obra. Una obra en la que se despliegan diferentes escenas cargadas de fantas\u00edas inconscientes, relaciones de objeto y pulsiones de vida y de muerte correspondientes a los actores involucrados en ella: el maestro y los estudiantes. La primera escena de esta obra ser\u00eda el momento en el cual el maestro, acompa\u00f1ado de sus objetos internos, prepara su clase. Para Klein (1937) el primer v\u00ednculo que deja una marca duradera en la\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":13876,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13798"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13798"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13798\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13799,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13798\/revisions\/13799"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13876"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13798"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13798"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13798"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}