{"id":13768,"date":"2026-01-27T11:53:45","date_gmt":"2026-01-27T17:53:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13768"},"modified":"2026-02-12T12:45:07","modified_gmt":"2026-02-12T18:45:07","slug":"zurcidos-invisibles-interpretaciones-entre-edipo-y-narciso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/zurcidos-invisibles-interpretaciones-entre-edipo-y-narciso\/","title":{"rendered":"Zurcidos invisibles: interpretaciones entre Edipo y Narciso"},"content":{"rendered":"\n\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/zurcidos-invisibles-imagen.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-13769 alignleft\" src=\"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/zurcidos-invisibles-imagen-242x300.jpg\" alt=\"\" width=\"242\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/zurcidos-invisibles-imagen-242x300.jpg 242w, https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/zurcidos-invisibles-imagen.jpg 246w\" sizes=\"(max-width: 242px) 100vw, 242px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por Crist\u00f3bal Barud<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">\u201c\u00a1Corran todos al abordaje!<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Yo hago todos los arreglos,<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Aporto gran cuidado a las costuras,<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">A los desgarros como a las roturas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Zurcidos Invisibles, 1996<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Luces de ne\u00f3n, agujas y papel<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Alan Glass<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El oficio de la sastrer\u00eda y el arte del zurcido guardan, quiz\u00e1, una \u00edntima relaci\u00f3n con el psicoan\u00e1lisis. Cada historia que pasa por el div\u00e1n da cuenta de los huecos, roturas y remiendos que han atravesado a cada sujeto y lo conducen a ser quien es. La trama que se hila en cada vida comienza mucho antes del nacimiento. Las primeras costuras de la existencia se dan en el juego de sost\u00e9n y contenci\u00f3n con el otro durante los inicios de la vida. Tambi\u00e9n ocurren ah\u00ed las primeras desgarraduras, ausencias y malentendidos. Esa trama fina constituye el basamento para la creaci\u00f3n de conceptos y convicciones que dan forma y sentido al paso del tiempo. La mente se configura como una trama en la que coexisten otras tramas s\u00f3lidas, desgarrones y parches que, en suma, aportan una red de significados, conceptos y expectativas para el resto de la vida.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Donde hay un remiendo en la biograf\u00eda, hubo un desgarr\u00f3n; donde salta a la vista una costura, se confiesa una discontinuidad o, tal vez, una ruptura. Esta es quiz\u00e1 una verdad incontrovertible: el paso por la vida no est\u00e1 exento de pasiones, tensiones y conflictos internos. El remiendo de una prenda reconoce su historia afectiva; el parche, magistral o torpemente ejecutado, se\u00f1ala el dolor que caus\u00f3 su da\u00f1o. La sastrer\u00eda y la costura difieren del psicoan\u00e1lisis en tanto la estructura ps\u00edquica equivale a un atuendo que se confecciona en tiempo real y en diversas capas. Es tan propio que rara vez se tiene conciencia de que se lleva a todas partes. El sastre-analista no es quien trabaja y une la tela o altera la estructura de la ropa. Sabe, sin embargo, de un m\u00e9todo para identificar los modos en que el portador del traje ha ido modificando y reparando su atuendo, no siempre del modo m\u00e1s eficaz o est\u00e9tico.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde las teorizaciones freudianas se ha conceptualizado el s\u00edntoma neur\u00f3tico como una soluci\u00f3n de compromiso frente a tensiones internas intolerables. El psicoan\u00e1lisis cl\u00e1sico mostr\u00f3 que existe un universo de pasiones detr\u00e1s del bordado perfecto de la vida convencional. El s\u00edntoma neur\u00f3tico denuncia un punto en donde lo inconsciente aflora. M\u00e1s all\u00e1 del bastidor de la comprensi\u00f3n racional, yace, en la desorganizaci\u00f3n, lo inconsciente, lo propio, el sello personal de amor y hostilidad que se lleva siempre a cuestas. En el campo de las neurosis, cuando las tensiones de la vida desaf\u00edan el r\u00edgido patr\u00f3n de la l\u00f3gica, relucen los desgarros de la trama interna; cuando esta urdimbre no alcanza, aparece el s\u00edntoma. Las nuevas conexiones de significado que genera la pr\u00e1ctica anal\u00edtica zurcen, recubren y engrosan la trama, de modo que pueda surgir un nuevo entendimiento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Existe, sin embargo, una condici\u00f3n previa para el tejido de estas historias: tramas a\u00fan m\u00e1s b\u00e1sicas. Existe un hilado fundamental para la existencia, vinculado con los conceptos y experiencias que echan a andar el proceso de humanizaci\u00f3n; en el psicoan\u00e1lisis, ni la condici\u00f3n humana viene determinada previamente, sino que se construye en un v\u00ednculo. No se pertenece al campo de lo aut\u00e9nticamente humano, sino hasta que el objeto, el otro, entra en escena para sostener y dotar de sentido a la cacofon\u00eda de excitaciones corporales y necesidades b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Diversas tradiciones te\u00f3ricas han nombrado este proceso o han edificado su pr\u00e1ctica en torno a \u00e9l. Freud (1914\/1992) inaugur\u00f3 el campo a trav\u00e9s del estudio del narcisismo; otros le han llamado r\u00eaverie, conflicto est\u00e9tico, estadio del espejo, y un largo etc\u00e9tera. La historia es la misma: sin investidura de los padres, o sin tolerar la tensi\u00f3n entre el deseo y los ideales depositados en un beb\u00e9 y la realidad de su otredad e independencia, se abre la puerta a grandes dificultades. El sost\u00e9n vital, el afecto, el pensamiento, la imaginaci\u00f3n de los padres y su ternura constituyen la primera puntada que une la existencia de un ser humano. Ideas como presencia, ausencia, amor, desprecio, espera y gratitud tienen su g\u00e9nesis en este momento inicial.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos afectivos, se instaura la creencia primigenia de que uno es lo suficientemente bueno para ser sostenido por otro, para no morir en el desamparo y, en su lugar, hacerse objeto para la hospitalidad del otro. Si cabe decirlo de otro modo, el n\u00facleo de un ser humano es la convicci\u00f3n de la existencia de algo digno de suscitar amor y ternura.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nadie sale inerme de este proceso y es usual que toda urdimbre ps\u00edquica tenga sus desgarros, una que otra costura que de repente salta ante la tensi\u00f3n. Los s\u00edntomas neur\u00f3ticos, los padecimientos del alma, siempre dicen algo de las heridas al narcisismo infantil. Ya Freud mencionaba la necesidad de analizar el Ello y el Yo en un movimiento pendular en todo an\u00e1lisis: el Yo como tributario de los v\u00ednculos que dan cuenta de la historia, testificando sus huecos y discontinuidades; el Ello como el fuego del que surge la fantas\u00eda, cuyo calor ha de atemperar el aparato mental.<\/p>\n<p>En los pacientes en donde se desdibuja el \u00e1rea de tr\u00e1nsito entre la realidad y la fantas\u00eda, entre el inabarcable interior y el incomprensible afuera, el trabajo del an\u00e1lisis se torna diferente. Aquellas \u00e1reas que Freud denomin\u00f3 neurosis narcisistas dan cuenta de conflictos relacionados con las confecciones m\u00e1s tempranas de un ser humano: la confianza y la reciprocidad. Hay costuras sueltas en la mente que salen a flote cada tanto en el an\u00e1lisis; hay desgarrones tempranos que comandan grandes partes del existir.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Acomp\u00e1\u00f1anos en el <a href=\"https:\/\/ec.centroeleia.edu.mx\/curso\/psicoanalisis-contemporaneo-interpretaciones-entre-edipo-y-narciso\/\">encuentro cient\u00edfico <em>Psicoan\u00e1lisis contempor\u00e1neo: Interpretaciones entre Edipo y Narciso<\/em><\/a>, para ahondar en la comprensi\u00f3n, alternancia y predominancia de estados mentales tempranos y evolucionados en la sesi\u00f3n anal\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Freud, S. (1992) I<em>ntroducci\u00f3n del narcisismo<\/em>. <em>Obras completas<\/em> (Vol. 14).\u00a0<em>Amorrortu<\/em>\u00a0editores. (Obra original publicada en 1914).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Por Crist\u00f3bal Barud \u201c\u00a1Corran todos al abordaje! Yo hago todos los arreglos, Aporto gran cuidado a las costuras, A los desgarros como a las roturas\u201d. \u00a0 Zurcidos Invisibles, 1996 Luces de ne\u00f3n, agujas y papel Alan Glass \u00a0 \u00a0 El oficio de la sastrer\u00eda y el arte del zurcido guardan, quiz\u00e1, una \u00edntima relaci\u00f3n con el psicoan\u00e1lisis. Cada historia que pasa por el div\u00e1n da cuenta de los huecos, roturas y remiendos que han atravesado a cada sujeto y lo conducen a ser quien es. 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