{"id":13677,"date":"2025-11-26T13:02:49","date_gmt":"2025-11-26T19:02:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13677"},"modified":"2025-12-04T10:30:49","modified_gmt":"2025-12-04T16:30:49","slug":"area-winnicott-el-silencio-como-presencia-y-el-silencio-ausencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/area-winnicott-el-silencio-como-presencia-y-el-silencio-ausencia\/","title":{"rendered":"\u00c1rea Winnicott. El silencio como presencia y el silencio ausencia"},"content":{"rendered":"\n<p>Metapsicolog\u00eda y Cl\u00ednica del silencio que hace resonar la soledad radical y lo traum\u00e1tico<\/p>\n\n\n\n<p>APdeBA<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Por Andrea Amezcua Espinosa<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u201cEl silencio como presencia y el silencio ausencia\u201d fue el art\u00edculo presentado por el psicoanalista chileno Gonzalo L\u00f3pez Musa en APdeBa dentro del \u00c1rea Winnicott.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El objetivo de dicho trabajo implic\u00f3 la discriminaci\u00f3n entre un silencio de vida frente al silencio de la ausencia radical. El silencio promueve el crecimiento en tanto ausencia, o tambi\u00e9n puede traumatizar en tanto que implica la retirada amorosa del ambiente. La pregunta del ponente fue: \u00bfC\u00f3mo saber, desde el silencio, que lo que se vive es real y no una alucinaci\u00f3n? Esto se plante\u00f3 en el plano de la temprana infancia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En el texto de 1924, \u201cNeurosis y psicosis\u201d, de Freud, se menciona que la representaci\u00f3n est\u00e1 relacionada con la realidad; es una entidad original que necesita que pueda desprenderse de lo externo. Ella debe ser libre de toda constricci\u00f3n perceptiva. Las cantidades de energ\u00eda y las intensidades de los est\u00edmulos se representan en montos de lo interno y lo externo, no siendo enteramente ni uno ni otro. La representaci\u00f3n solo puede ocurrir en el rango intermedio. No puede darse en lo hiperintenso; ello ser\u00eda lo traum\u00e1tico: lo blanco, lo no vivo, la pulsi\u00f3n de muerte. La representaci\u00f3n se tiene que separar de los rasgos de la percepci\u00f3n. Para que haya una alucinaci\u00f3n originaria y una satisfacci\u00f3n alucinatoria del deseo, la madre tiene que realmente estar presente aunque el beb\u00e9 no lo sepa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Winnicott desarrolla el concepto de soledad radical (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">aloneness<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">), en el que se comienza a gestar la mente. Para \u00e9l, la indiferencia de la desinvestidura lleva al narcisismo secundario, que implica la vuelta sobre el yo. El silencio tiene que ver con lo no investido, lo que no se escucha del otro, la no existencia como consecuencia del no arribo de la madre. Esto tambi\u00e9n recuerda al t\u00e9rmino de la \u201cmadre muerta\u201d de Andr\u00e9 Green. El silencio aqu\u00ed aparece como lo destructivo de la violencia, en oposici\u00f3n con lo creador del mismo. En ese sentido, lo ominoso es tra\u00eddo a la realidad por el doble registro del silencio: el silencio de la indiferencia contra el silencio del sost\u00e9n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La ausencia, el vac\u00edo violento, impide la alucinaci\u00f3n necesaria, que es un proceso de representaci\u00f3n y sobrevivencia del beb\u00e9, quien necesita de la presencia real. Para que el beb\u00e9 sienta que cre\u00f3 a la madre, ella tiene que estar. La madre es real para el observador, no as\u00ed para el beb\u00e9. En palabras de Winnicott (1947\/2007): \u201cSi en ese momento la madre coloca el pecho all\u00ed donde el beb\u00e9 est\u00e1 listo para esperar algo, \u2026 el beb\u00e9 \u2018crea\u2019 precisamente lo que se puede encontrar all\u00ed\u201d (145). La presencia de los cuidadores garantiza la sobrevivencia, el signo de realidad, el alivio de la tensi\u00f3n producida por el hambre a trav\u00e9s del sost\u00e9n. Ambas madres existen en contig\u00fcidad y continuidad. En tanto a lo traum\u00e1tico, existe un trozo de percepci\u00f3n que no se desprende y, por tanto, no permite la representaci\u00f3n. Esa experiencia est\u00e1 aparte, ajena, afuera en el aparato mental: en la no represi\u00f3n, la no palabra, la no interpretaci\u00f3n. Estas consideraciones son vitales en las cl\u00ednicas del vac\u00edo, basadas en la regresi\u00f3n a la dependencia y el temor al vac\u00edo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El sujeto investido surge muy posterior para Winnicott, el silencio del ambiente que permite la continuidad de estar existiendo. Una madre que se multiplica por cero para permitir el descanso del beb\u00e9, la descarga de la tensi\u00f3n. Si el silencio no se acompa\u00f1a de la creaci\u00f3n, se convierte en la ausencia radical: la falla del ambiente como la intrusi\u00f3n no ruidosa.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>Referencias:<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Winnicott, D. W. (2007). Nuevas reflexiones sobre los bebes como personas<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">. El ni\u00f1o y el mundo externo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (pp.140-146). Ediciones Horm\u00e9. (Obra original publicada en 1947).<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Metapsicolog\u00eda y Cl\u00ednica del silencio que hace resonar la soledad radical y lo traum\u00e1tico APdeBA Por Andrea Amezcua Espinosa \u00a0 \u201cEl silencio como presencia y el silencio ausencia\u201d fue el art\u00edculo presentado por el psicoanalista chileno Gonzalo L\u00f3pez Musa en APdeBa dentro del \u00c1rea Winnicott. \u00a0 El objetivo de dicho trabajo implic\u00f3 la discriminaci\u00f3n entre un silencio de vida frente al silencio de la ausencia radical. El silencio promueve el crecimiento en tanto ausencia, o tambi\u00e9n puede traumatizar en tanto que implica la retirada amorosa del ambiente. La pregunta del ponente fue: \u00bfC\u00f3mo saber, desde el silencio, que lo que\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":13709,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1419],"tags":[],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13677"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13677"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13677\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13678,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13677\/revisions\/13678"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13677"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13677"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13677"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}