{"id":13667,"date":"2025-11-26T12:57:14","date_gmt":"2025-11-26T18:57:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13667"},"modified":"2025-12-04T10:26:32","modified_gmt":"2025-12-04T16:26:32","slug":"transiciones-a-la-vida-adulta-dinamicas-psicoanaliticas-en-la-adolescencia-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/transiciones-a-la-vida-adulta-dinamicas-psicoanaliticas-en-la-adolescencia-moderna\/","title":{"rendered":"Transiciones a la vida adulta: din\u00e1micas psicoanal\u00edticas en la adolescencia moderna"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Magaly V\u00e1zquez<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si pensamos en lo que significa ser adulto, pueden venir muchas ideas a nuestra mente. Com\u00fanmente, solemos relacionarlo con ciertos aspectos o logros concretos, externos y tangibles, como la edad, el desarrollo biol\u00f3gico, trabajar y tener independencia econ\u00f3mica, casarse o vivir en pareja, y tener hijos. Si bien todo lo mencionado anteriormente es parte de ser un adulto, desde la perspectiva psicoanal\u00edtica, la madurez genuina estar\u00eda dada por aspectos internos y ps\u00edquicos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Evolutivamente, para llegar a la adultez, primero atravesamos por la infancia y despu\u00e9s por la adolescencia, cuya terminaci\u00f3n implicar\u00eda la entrada a la madurez. Muchos autores han descrito los aspectos ps\u00edquicos ligados a la adultez. Donald Meltzer (1973), psicoanalista postkleiniano, piensa que tendr\u00eda que ver con pasar de lo esquizoparanoide (infancia y adolescencia), donde predomina el narcisismo y los mecanismos tempranos como la escisi\u00f3n, la identificaci\u00f3n proyectiva y las ansiedades persecutorias, a lo depresivo, que incluye una relaci\u00f3n m\u00e1s integrada de uno mismo y los otros. Esto apunta hacia ansiedades m\u00e1s depresivas y, como resultado, mecanismos como la reparaci\u00f3n, la gratitud o la identificaci\u00f3n introyectiva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo esto llevar\u00eda a una mayor responsabilidad ps\u00edquica, tolerancia, esfuerzo y creatividad en las diferentes \u00e1reas de la vida. Por ejemplo, en lugar de culpar a los otros por lo que nos sucede, como cuando se es ni\u00f1o o adolescente, ahora hay una mayor capacidad para reconocer la propia participaci\u00f3n en la vida y, por lo tanto, para tolerar y elaborar las emociones dolorosas, como los celos, la rivalidad y la envidia, en lugar de intentar deshacerse de ellas r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mientras que durante la infancia se idealiza a los padres, y en la adolescencia se les deval\u00faa, la adultez implicar\u00eda reconocerlos como seres humanos con defectos y virtudes, que hicieron lo mejor que pudieron. Por lo tanto, se experimentan sentimientos de arrepentimiento y dolor, pero tambi\u00e9n de gratitud, la cual implicar\u00eda identificarse con lo mejor de sus capacidades y llevarlos dentro como figuras de inspiraci\u00f3n. As\u00ed, uno puede progresar en la vida, nutrirse de experiencias y aprovecharlas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En cuanto a otros v\u00ednculos, habr\u00eda una mayor capacidad de cuidado, empat\u00eda y amor como resultado de la disminuci\u00f3n del narcisismo. Por lo tanto, predomina la preocupaci\u00f3n por el otro, la complementariedad y lo que Meltzer (1973) llama un \u201cencuentro entre mentes\u201d, y no s\u00f3lo de cuerpos. La sexualidad se vive como un espacio privado que implica la uni\u00f3n de dos personas en b\u00fasqueda de un encuentro vital, misterioso, de trabajo, apoyo y crecimiento mutuo. El cuidado de los hijos o de un proyecto similar se toma con responsabilidad y compromiso. Asimismo, se puede aceptar la diferencia entre generaciones; son personas que aprecian su armon\u00eda interna y tienen menos dependencia hacia las gratificaciones externas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se respeta a los otros y los distintos puntos de vista, pues la actitud frente al mundo es de diferenciaci\u00f3n y respeto, no de sometimiento como en la infancia, ni de rebeli\u00f3n como en la adolescencia. Significa tambi\u00e9n aceptar el paso del tiempo, vivirlo y tolerar que hay cosas que se pierden. Por otro lado, los propios logros se reconocen de forma m\u00e1s realista, hay mayor claridad en cuanto a intereses, el motor de la vida laboral es la pasi\u00f3n y no \u00fanicamente el dinero. Se comprende que el \u00e9xito es producto del trabajo, las renuncias y aprendizajes inherentes a la vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es importante mencionar que Meltzer (1973) concibe la adultez como un estado mental, al igual que lo infantil, lo adolescente o incluso lo perverso. Esto quiere decir que su comprensi\u00f3n de la mente implica la coexistencia de varios funcionamientos ps\u00edquicos en una misma persona sin importar su edad, siendo uno de ellos el que predomina. Para este autor, el estado mental adulto es aspiracional, se roza a momentos y sostenerlo es sumamente dif\u00edcil por el dolor que conlleva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la actualidad, nos encontramos frente al hecho de que cada vez parece m\u00e1s dif\u00edcil reconocer estas caracter\u00edsticas ps\u00edquicas antes descritas en \u201cadultos\u201d j\u00f3venes. Observamos que la transici\u00f3n de la adolescencia a la adultez lleva m\u00e1s tiempo y, naturalmente, nos preguntamos la raz\u00f3n. Si bien, como ya se mencion\u00f3, alcanzar un estado de madurez mental es complicado, podemos pensar que hay circunstancias de otra \u00edndole que lo complejizan a\u00fan m\u00e1s. No podemos olvidar que el desarrollo ps\u00edquico del ser humano tambi\u00e9n est\u00e1 atravesado por el contexto sociocultural en el que se desenvuelve.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es innegable que vivimos en una cultura que parece privilegiar un funcionamiento mental infantil y adolescente, que nos bombardea con el discurso de permanecer siempre j\u00f3venes. Pareciera que envejecer ya no es una aspiraci\u00f3n, sino un miedo; hay una idealizaci\u00f3n de la juventud, del narcisismo y la autosuficiencia. Observamos una dificultad para tolerar la espera, la frustraci\u00f3n y la renuncia; mucho de lo que lleva tiempo se considera un desperdicio de \u00e9ste. Lo valioso implica inmediatez y practicidad. Las relaciones se han vuelto superfluas, desechables, evaluadas en t\u00e9rminos de lo que me ofrece o aporta el otro, pero no al rev\u00e9s. Asimismo, se busca evitar a toda costa el sufrimiento, sobre todo el ps\u00edquico, de ah\u00ed la popularidad de muchas terapias que ofrecen resultados m\u00e1gicos y r\u00e1pidos. La renuncia, el sacrificio y el esfuerzo ya no son los valores de la \u00e9poca, sino el materialismo y la productividad enfocados en la competencia monetaria con otros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No obstante, y a pesar de lo descrito l\u00edneas arriba, desde el psicoan\u00e1lisis pensamos lo social y lo cultural como factores que participan en los fen\u00f3menos ps\u00edquicos, pero que no son determinantes. Es decir, la dificultad de un sujeto para acceder a un estado de madurez ps\u00edquica ser\u00eda comprendida centralmente desde sus conflictos internos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>Meltzer, D. (1973). <em>Los estados sexuales de la mente<\/em>. Kargieman.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Magaly V\u00e1zquez \u00a0 Si pensamos en lo que significa ser adulto, pueden venir muchas ideas a nuestra mente. Com\u00fanmente, solemos relacionarlo con ciertos aspectos o logros concretos, externos y tangibles, como la edad, el desarrollo biol\u00f3gico, trabajar y tener independencia econ\u00f3mica, casarse o vivir en pareja, y tener hijos. 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