{"id":13545,"date":"2025-09-30T17:53:26","date_gmt":"2025-09-30T23:53:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13545"},"modified":"2025-10-06T14:01:21","modified_gmt":"2025-10-06T20:01:21","slug":"el-autor-como-creador-y-paciente-la-escritura-como-terapia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-autor-como-creador-y-paciente-la-escritura-como-terapia\/","title":{"rendered":"El autor como creador y paciente: la escritura como terapia"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Ittamar Hern\u00e1ndez S\u00e1nchez<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Escribir es una actividad maravillosa. Al hacerlo, uno deja peque\u00f1os rastros de s\u00ed mismo en el papel, algunas ideas que cruzaron por la mente y que se organizaron de un modo particular. Luego, existe la oportunidad de leer lo escrito; un peque\u00f1o viaje al pasado. Toda escritura tiene siempre algo de hist\u00f3rico, pues, por un lado, da cuenta del momento en que fue escrita y, por otro, contiene una variedad de elementos que provienen del pasado de quien escribe.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Escribir es tambi\u00e9n una actividad creativa. El texto, antes de ser escrito, no exist\u00eda en ninguna parte; ha sido creado por el escritor. Como apunt\u00f3 Foucault (2017) en una breve conferencia, la escritura implica \u201cun esfuerzo de una destacable profundidad por pensar la condici\u00f3n en general de cualquier texto, la condici\u00f3n a la vez del espacio en el que se dispersa y del tiempo en el que se despliega\u201d (p. 11).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En este sentido, no importa si se trata de un escritor de novelas, cuentos, filosof\u00eda o ciencia. De acuerdo con Ben-Ami Scharfstein (1984), algo motiva a los escritores, digamos, una cierta inquietud, \u201cuna oscura turbulencia, una atracci\u00f3n cuyo origen probablemente son incapaces de reconocer\u201d (p. 90). Al escribir, el autor despeja poco a poco esta inquietud y construye una verdad que est\u00e1 invariablemente unida a su persona. El mundo de los escritores, \u201ccomo ellos mismos, es oscuro e informe, y necesita, en consecuencia, ser investigado y configurado; y cuando se resuelve la dificultad externa o se da forma al material externo, el mundo interno se siente como m\u00e1s claramente conocido o dotado de una forma m\u00e1s clara\u201d (Scharfstein, 1984, p. 90). No cabe duda de que, desde la perspectiva de Scharfstein, la escritura, como todo quehacer art\u00edstico, es terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde la perspectiva psicoanal\u00edtica, \u00bfse sostiene que la escritura sea terap\u00e9utica? Para contestarlo, vale la pena, primero, considerar lo que ocurre en el proceso art\u00edstico. En 1915, Freud distingui\u00f3 cuatro \u201cdestinos de pulsi\u00f3n\u201d, es decir, cuatro caminos que puede tomar la energ\u00eda ps\u00edquica. El \u00faltimo de ellos es la sublimaci\u00f3n, entendida como la energ\u00eda desexualizada que queda al servicio de la cultura. La sublimaci\u00f3n ser\u00eda el destino que transforma la pulsi\u00f3n en obra de arte, en texto. Gracias a este trabajo de la sublimaci\u00f3n, el escritor logra dar forma al mundo externo e interno. Con todo, los artistas acuden a terapia y sufren de condiciones que les parecen tan complicadas como a cualquiera, pues, a decir de Andr\u00e9 Green (1993), \u201ces importante recordar que la sublimacio\u0301n no basta para acallar las exigencias de la libido er\u00f3tica\u201d (p. 310).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por otro lado, durante el proceso psicoanal\u00edtico, el paciente deviene autor. El psicoan\u00e1lisis es una disciplina situada en la articulaci\u00f3n entre Historia y Literatura (Ankersmit, 1996). Desde su origen, debido a su objeto de estudio, ha recurrido a las formas y m\u00e9todos literarios en una incansable b\u00fasqueda de la historia y la verdad del sujeto. El paciente narra, fragmentariamente, ciertos aspectos de su vida a lo largo de las sesiones, pero tambi\u00e9n, y con incluso mayor importancia, sus fantas\u00edas. El analista escucha, permite el despliegue m\u00e1s o menos desordenado y oscuro, y pone a disposici\u00f3n del paciente una serie de herramientas para darles forma. As\u00ed, \u201cel analizando \u2018fija\u2019 poco a poco, como el escritor, pero en nuestro caso sobre el analista y en el analista, los rasgos de su historia en un relato, ya sea porque redescubre esa historia, ya sea porque la inventa, dado que le ha faltado\u201d (Roustang, 1989, pp. 252-253).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El trabajo anal\u00edtico produce un texto, tanto en el sentido metaf\u00f3rico al que se refiere Roustang, como en otro m\u00e1s concreto: el historial cl\u00ednico. Conforme avanza el an\u00e1lisis, el analista toma algunas notas y vierte los contenidos de la sesi\u00f3n en un documento \u00fatil para la supervisi\u00f3n y la reflexi\u00f3n posterior. La autor\u00eda de este historial es verdaderamente compartida. Se trata de un documento que da cuenta de la vida del paciente, pero tambi\u00e9n de la actividad creativa que \u00e9ste realiza de la mano con el analista.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La escritura, entonces, es insuficiente por s\u00ed sola como terapia, pues carece de las herramientas de interpretaci\u00f3n y construcci\u00f3n que aporta el psicoan\u00e1lisis para la completa clarificaci\u00f3n del mundo interno. El an\u00e1lisis, por su parte, convierte al analizando en creador y autor de una novela autobiogr\u00e1fica, hist\u00f3rica y ficcional. En ese devenir autor radica la posibilidad de la cura, entendida como un trabajo continuo que puede haber iniciado antes del an\u00e1lisis, pero que se prolonga en el pensamiento, la reconstrucci\u00f3n y la reinterpretaci\u00f3n que adquiere un paciente. La escritura es terap\u00e9utica en la medida en que pueda continuar, que pueda otorgar un sentido susceptible de cambios constantes en la vida del sujeto. \u00a1Que la escritura siga! Que se extienda m\u00e1s all\u00e1 del proceso, as\u00ed como se extiende m\u00e1s all\u00e1 del papel.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Referencias:<\/p>\n<p>Ankersmit, F. (1996). La verdad en la literatura y en la historia. I. Olabarri &amp; F. Capistegui (Eds.),\u00a0<em>La \u201cnueva\u201d historia cultural, la influencia del postestructuralismo y el auge de la interdisciplinariedad<\/em>. Editorial Complutense.<\/p>\n<p>Foucault, M. (2017).\u00a0<em>Discurso y verdad. Conferencias sobre el coraje de decirlo todo. Grenoble, 1982 \/ Berkeley, 1983<\/em>. Siglo XXI Editores.<\/p>\n<p>Freud, S. (1915). Pulsi\u00f3n y destinos de pulsi\u00f3n. En\u00a0<em>Obras completas<\/em>\u00a0(Vol. XIV). Amorrortu.<\/p>\n<p>Green, A. (1993).\u00a0<em>El trabajo de lo negativo<\/em>. Amorrortu.<\/p>\n<p>Roustang, F. (1989).\u00a0<em>A quien el psicoan\u00e1lisis atrapa\u2026 ya no lo suelta<\/em>. Siglo XXI Editores.<\/p>\n<p>Scharfstein, B.-A. (1984).\u00a0<em>Los fil\u00f3sofos y sus vidas. Para una historia psicol\u00f3gica de la filosof\u00eda<\/em>. C\u00e1tedra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ittamar Hern\u00e1ndez S\u00e1nchez \u00a0 Escribir es una actividad maravillosa. Al hacerlo, uno deja peque\u00f1os rastros de s\u00ed mismo en el papel, algunas ideas que cruzaron por la mente y que se organizaron de un modo particular. Luego, existe la oportunidad de leer lo escrito; un peque\u00f1o viaje al pasado. Toda escritura tiene siempre algo de hist\u00f3rico, pues, por un lado, da cuenta del momento en que fue escrita y, por otro, contiene una variedad de elementos que provienen del pasado de quien escribe. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Escribir es tambi\u00e9n una actividad creativa. 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