{"id":13498,"date":"2025-08-27T10:14:52","date_gmt":"2025-08-27T16:14:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13498"},"modified":"2025-09-04T15:26:04","modified_gmt":"2025-09-04T21:26:04","slug":"por-que-repito-lo-que-me-hace-dano-relaciones-toxicas-y-pulsion-de-repeticion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/por-que-repito-lo-que-me-hace-dano-relaciones-toxicas-y-pulsion-de-repeticion\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 repito lo que me hace da\u00f1o? Relaciones t\u00f3xicas y compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Karina Rojas<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong>Seguramente, en alg\u00fan momento de nuestras vidas hemos experimentado situaciones o relaciones a las que no podemos ponerles un alto y no entendemos por qu\u00e9. Incluso hay ocasiones en las que, al mirar atr\u00e1s, nos preguntamos c\u00f3mo fue posible haber permanecido tanto tiempo en ciertos v\u00ednculos o haber tolerado cosas que hoy se nos har\u00edan impensables. Si dejamos el juicio a un lado, tal vez podamos abrir una puerta distinta: la consideraci\u00f3n de que esa permanencia, esa repetici\u00f3n, no responde a una decisi\u00f3n irracional ni a una falta de car\u00e1cter, sino a una l\u00f3gica m\u00e1s profunda e inconsciente. Sigmund Freud nombr\u00f3 esta tendencia como compulsi\u00f3n de repetici\u00f3n . Este concepto nos muestra que no todo lo que hacemos obedece a la b\u00fasqueda de placer. Tambi\u00e9n hay algo en nosotros que nos lleva, de manera silenciosa y reiterada, a reproducir lo doloroso, lo traum\u00e1tico y lo displacentero.<\/p>\n<p>Desde una mirada psicoanal\u00edtica, intentar\u00e9 reflexionar por qu\u00e9 se repiten las relaciones t\u00f3xicas, c\u00f3mo estas repeticiones suelen tener ra\u00edces que se remontan a la infancia y qu\u00e9 sentido puede tener repetir, una y otra vez, aquello que nos fractur\u00f3. No se trata de justificar el sufrimiento, sino de preguntarnos qu\u00e9 hay detr\u00e1s de esa repetici\u00f3n, qu\u00e9 busca y qu\u00e9 nos quiere decir<\/p>\n<p>En <em>M\u00e1s all\u00e1 del principio de placer <\/em>(1920), Freud plantea que no todo en la vida ps\u00edquica est\u00e1 orientado al bienestar. Observa que algunas personas parecen quedar atrapadas en din\u00e1micas repetitivas que las da\u00f1an, como si algo en ellas insistiera en volver a transitar el mismo camino, pese a conocer sus consecuencias. Para explicar esto, introduce dos fuerzas fundamentales que coexisten en la vida ps\u00edquica: Eros, la pulsi\u00f3n de vida, que impulsa a construir, vincularse, amar; y Thanatos, la pulsi\u00f3n de muerte, que tiende a deshacer, a destruir y a repetir. La compulsi\u00f3n de repetici\u00f3n aparece aqu\u00ed como una manifestaci\u00f3n de esta segunda fuerza, que opera al margen de la conciencia y muchas veces en contra de los intereses del yo.<\/p>\n<p>Uno de los ejemplos m\u00e1s conocidos que Freud utiliza para ilustrar esta idea es el del <em>fort-da<\/em>, un juego observado en un ni\u00f1o peque\u00f1o \u2014posiblemente su nieto\u2014 que arrojaba un carretel atado a un hilo y luego lo recuperaba. Acompa\u00f1aba este acto con las palabras \u201cfort\u201d (se fue) y \u201cda\u201d (aqu\u00ed est\u00e1). Lo que este ni\u00f1o simbolizaba en el juego era la experiencia de la partida y el regreso de su madre. No obstante, lo significativo no est\u00e1 s\u00f3lo en lo que representa, sino en el modo en que lo representa: durante el juego, \u00e9l es quien hace desaparecer el objeto y quien decide cu\u00e1ndo vuelve. Es decir, reproduce una vivencia dolorosa, pero esta vez desde un lugar activo, con cierto dominio simb\u00f3lico. As\u00ed, se puede entender que la repetici\u00f3n, aunque sea de algo penoso, puede tener una funci\u00f3n estructurante, una forma primitiva de tramitar lo insoportable.<\/p>\n<p>En la vida adulta, esta misma l\u00f3gica se reconfigura. Ya no se trata de carreteles ni de juegos simb\u00f3licos, sino de relaciones, elecciones y reacciones afectivas que se reiteran. Se hace presente en v\u00ednculos en los que una persona se aleja y vuelve c\u00edclicamente, donde se tolera el rechazo como forma de v\u00ednculo o donde se recrean escenas similares con diferentes protagonistas. Lo importante es advertir que esa persona no busca sufrir de manera consciente, pero s\u00ed hay un intento inconsciente de reparar algo que no se pudo elaborar, con la esperanza de que, esta vez, el final sea distinto. Sin embargo, la paradoja es que, al repetirse desde el mismo lugar, el desenlace suele ser el mismo.<\/p>\n<p>Esta idea no aparece \u00fanicamente en <em>M\u00e1s all\u00e1 del principio de placer<\/em>. En <em>Recordar, repetir y reelaborar <\/em>(1914), Freud ya advert\u00eda que muchas personas, al iniciar un proceso terap\u00e9utico, no recuerdan lo que vivieron, sino que lo repiten. Lo traen al presente bajo la forma de un acto, un s\u00edntoma o un v\u00ednculo. La repetici\u00f3n, en ese sentido, es el modo en que lo inconsciente insiste, buscando ser simbolizado. Lo que no puede ser dicho, se act\u00faa.<\/p>\n<p>En <em>Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia <\/em>(1926), Freud vincula esta repetici\u00f3n con la angustia: a veces se repite para no tocar de lleno lo traum\u00e1tico, para evitar el dolor de enfrentarse directamente con aquello que no se pudo procesar. La repetici\u00f3n, entonces, aparece como una defensa, una forma de mantener el trauma en movimiento sin enfrentarlo del todo. Finalmente, en <em>El yo y el ello <\/em>(1923), propone un giro m\u00e1s radical: la repetici\u00f3n tambi\u00e9n puede tener su origen en la culpa inconsciente. El supery\u00f3, esa instancia que regula, sanciona y a veces castiga, puede empujar al sujeto a fracasar, a mantenerse en relaciones destructivas o a buscar castigos encubiertos como forma de expiar culpas que ni siquiera se reconocen. Alguien que vivi\u00f3 violencia o abandono emocional puede llegar a convencerse, sin saberlo, de que merece ser rechazado, y entonces buscar, sin propon\u00e9rselo, relaciones en las que eso se repita.<\/p>\n<p>Por supuesto, Freud no fue el \u00fanico en teorizar sobre este tema. Jacques Lacan (1966) retom\u00f3 la compulsi\u00f3n de repetici\u00f3n a partir de la estructura del lenguaje, y se\u00f1al\u00f3 que se repite aquello que no pudo ser simbolizado, lo que no encontr\u00f3 palabras. Jessica Benjamin (1990), desde una mirada relacional y feminista, mostr\u00f3 c\u00f3mo, muchas veces, en los v\u00ednculos t\u00f3xicos, se busca el reconocimiento de aquel que no lo dio en su momento. Stephen Grosz (2013), a trav\u00e9s de relatos cl\u00ednicos breves y precisos, narra que las personas repiten escenas del pasado con la esperanza silenciosa de que esta vez algo cambie, de que esta vez sea distinto.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 repetimos lo que nos hace da\u00f1o? Tal vez porque no es un error ni una debilidad. Tal vez es una se\u00f1al o una forma que tiene el inconsciente de insistir con aquello que no pudo ser nombrado. Repetimos no porque no aprendimos, sino porque hay algo que sigue sin resolverse. S\u00f3lo cuando entendemos el origen de esa repetici\u00f3n \u2014cuando logramos mirar de frente lo que doli\u00f3\u2014, dejamos de buscar amor donde s\u00f3lo hubo ausencia. Porque sanar no es olvidar. Sanar es dejar de actuar la herida, una y otra vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>Benjamin, J. (1990). Los lazos del amor. <em>Psicoan\u00e1lisis, feminismo y el problema del reconocimiento<\/em>. Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Freud, S. (1914). Recordar, repetir y reelaborar. <em>Obras completas<\/em>, Tomo XII. Amorrortu Editores.<\/p>\n<p>Freud, S. (1920). M\u00e1s all\u00e1 del principio de placer. <em>Obras completas<\/em>, Tomo XVIII. Amorrortu Editores.<\/p>\n<p>Freud, S. (1923). El yo y el ello. <em>Obras completas<\/em>, Tomo XIX. Amorrortu Editores.<\/p>\n<p>Freud, S. (1926). Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia. <em>Obras completas<\/em>, Tomo XX. Amorrortu Editores.<\/p>\n<p>Grosz, S. (2013). <em>The Examined Life: How We Lose and Find Ourselves<\/em>. Vintage<\/p>\n<p>Lacan, J. (1966). <em>Escritos I<\/em>. Siglo XXI Editores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Karina Rojas &nbsp;Seguramente, en alg\u00fan momento de nuestras vidas hemos experimentado situaciones o relaciones a las que no podemos ponerles un alto y no entendemos por qu\u00e9. Incluso hay ocasiones en las que, al mirar atr\u00e1s, nos preguntamos c\u00f3mo fue posible haber permanecido tanto tiempo en ciertos v\u00ednculos o haber tolerado cosas que hoy se nos har\u00edan impensables. Si dejamos el juicio a un lado, tal vez podamos abrir una puerta distinta: la consideraci\u00f3n de que esa permanencia, esa repetici\u00f3n, no responde a una decisi\u00f3n irracional ni a una falta de car\u00e1cter, sino a una l\u00f3gica m\u00e1s profunda e\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":13514,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13498"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13498"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13498\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13526,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13498\/revisions\/13526"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13514"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13498"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13498"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13498"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}