{"id":13373,"date":"2025-06-25T09:51:47","date_gmt":"2025-06-25T15:51:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13373"},"modified":"2025-07-05T23:38:37","modified_gmt":"2025-07-06T05:38:37","slug":"quien-soy-yo-cuando-ya-no-soy-nino-la-angustia-de-la-identidad-adolescente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/quien-soy-yo-cuando-ya-no-soy-nino-la-angustia-de-la-identidad-adolescente\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n soy yo cuando ya no soy ni\u00f1o? La angustia de la identidad adolescente"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Natalia M. Cervantes<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una de las genialidades de Freud fue advertir que todo lo que le sucede al cuerpo tiene consecuencias ps\u00edquicas en la persona: el hambre, la evacuaci\u00f3n, la limpieza, la muda de dientes, los abrazos, e incluso la percepci\u00f3n del cuerpo de los otros; toda experiencia corporal impacta la psique del ser humano. El salto del cuerpo infantil al cuerpo adulto no pod\u00eda ser la excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dejar atr\u00e1s el cuerpo infantil no s\u00f3lo implica una p\u00e9rdida de complexi\u00f3n, las agilidades y las proporciones con las que el joven hab\u00eda vivido hasta ese momento. Tambi\u00e9n significa dejar atr\u00e1s gustos, estados de \u00e1nimo y fantas\u00edas. Ante esta transformaci\u00f3n, la realidad se impone y le demuestra que no por ser m\u00e1s alto que pap\u00e1 tendr\u00e1 los m\u00fasculos ni la maestr\u00eda de un jugador de f\u00fatbol profesional, ni por menstruar y tener la capacidad de embarazarse tendr\u00e1 la cintura o los pechos de la estrella de cine. El adolescente se enfrenta al cuerpo real y se ve obligado a dejar ir el cuerpo ideal que so\u00f1aba tener; as\u00ed, no s\u00f3lo pierde la forma que ten\u00eda, sino tambi\u00e9n pierde el anhelado soporte que, como deseaba de ni\u00f1o, le permitir\u00eda ser como pap\u00e1 o como mam\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No obstante, la p\u00e9rdida no se queda ah\u00ed: el joven ya ni siquiera quiere ser como mam\u00e1 y pap\u00e1. En <em>La novela familiar de los neur\u00f3ticos,<\/em> Freud (1909\/1992) destaca la importancia del alejamiento ps\u00edquico entre generaciones e incluso afirma que el progreso de las sociedades descansa en \u00e9l. Argumenta que el \u201cdesasimiento de la autoridad parental es una de las operaciones m\u00e1s necesarias, pero tambi\u00e9n m\u00e1s dolorosas, del desarrollo\u201d (p. 217). Los padres hab\u00edan sido hasta ahora \u201cfuente de toda creencia\u201d y de toda verdad, pero poco a poco las circunstancias le han permitido conocer a otras personas y comprender que sus padres est\u00e1n lejos de ser ideales. As\u00ed, en la adolescencia, \u201cla fantas\u00eda \u2026 se ocupa en la tarea de librarse de los menospreciados padres y sustituirlos por otros, en general unos de posici\u00f3n social m\u00e1s elevada\u201d (p. 218). El joven, en el mejor de los casos conflictuado con sus padres, enfrenta una inmensa tarea: si ya no quiero ser como ellos, \u00bfqui\u00e9n soy, entonces? Adentrarse en esa incertidumbre requiere una enorme valent\u00eda, que contrasta con la vulnerabilidad ps\u00edquica en la que se encuentra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fran\u00e7oise Dolto (1990), destacada psicoanalista francesa del siglo XX, describ\u00eda la adolescencia como una \u201cfase de mutaci\u00f3n\u201d y explicaba por qu\u00e9, a su entender, la psique del joven es casi tan fr\u00e1gil como la del reci\u00e9n nacido. Dolto echa mano de la met\u00e1fora de un bogavante que, al crecer, pierde su caparaz\u00f3n. Sin su coraza, la langosta suele ocultarse bajo las rocas para protegerse. Se ha deshecho de su antigua capa y la nueva a\u00fan no termina de calcificarse. Si entendemos al adolescente como un ser que ps\u00edquicamente se ha desprendido de su sost\u00e9n, entenderemos lo determinante que esta etapa es para la vida de las personas. Dolto considera que, si en esta etapa de vulnerabilidad los j\u00f3venes reciben golpes, quedar\u00e1n heridos para siempre, pues aunque un nuevo caparaz\u00f3n cubra las heridas y las cicatrices, no las borrar\u00e1.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De ah\u00ed la importancia del entorno: los amigos y los adultos que hasta entonces jugaban un papel secundario adquieren relevancia en la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes. El joven, se\u00f1ala Dolto (1990), es sumamente sensible a las miradas que recibe y a las palabras que percibe como dirigidas a \u00e9l. Profesores, entrenadores y compa\u00f1eros pueden, para Dolto, \u201cfavorecer la expansi\u00f3n y la confianza en s\u00ed mismos, al igual que el valor para superar sus impotencias, o, por el contrario, pueden estimular el desaliento y la depresi\u00f3n\u201d (p. 19).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Esta etapa de vulnerabilidad ps\u00edquica contrasta con la fortaleza f\u00edsica. Por un lado, los adolescentes se sienten invencibles, nunca antes hab\u00edan sido tan fuertes, tan altos ni tan bellos; por otro, son seres fr\u00e1giles, que oscilan y dudan. La adolescencia, aunque su etimolog\u00eda refleja el dolor que provoca, es una edad fecunda, intensa y de una riqueza inmensa. Es una etapa de exploraci\u00f3n, de b\u00fasqueda, de vacilaciones e indecisiones. La sexualidad deja de ser s\u00f3lo una fantas\u00eda: el cuerpo ahora les permite una exploraci\u00f3n y un goce hasta entonces desconocidos. En la inaugurada b\u00fasqueda de pareja y de nuevos modelos parentales, Freud hace un gui\u00f1o a los desconcertados padres al afirmar que ese \u201caf\u00e1n por sustituir al padre por uno <em>m\u00e1s noble<\/em> no es sino expresi\u00f3n de la a\u00f1oranza del ni\u00f1o por la edad dichosa y perdida en que su padre le parec\u00eda el hombre m\u00e1s noble y poderoso, y su madre la mujer m\u00e1s bella y amorosa\u201d (p. 220).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>Aberastury, A (1998). <em>Adolescencia normal. <\/em>Paid\u00f3s<\/p>\n<p>Dolto (1990). <em>La causa de los adolescentes. Cap. 1. El purgatorio de la juventud y el segundo nacimiento. <\/em>Seix Barral.<\/p>\n<p>Freud, S. (1992). Algunas consecuencias ps\u00edquicas sobre la diferencia anat\u00f3mica de los sexos. <em>Obras completas<\/em> (Vol. 19, pp. 259-276). Amorrortu. (Obra original publicada en 1925).<\/p>\n<p>Freud, S. (1992). <em>La novela familiar de los neur\u00f3ticos. Obras completas<\/em> (Vol. 10, pp. 217-220). Amorrortu. (Obra original publicada en 1909).<\/p>\n<p>Puig, M. (2009). <em>Sobre la adolescencia: perspectivas cl\u00e1sicas y actuales<\/em>. [Tesis doctoral], Centro Eleia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Natalia M. Cervantes \u00a0 \u00a0 Una de las genialidades de Freud fue advertir que todo lo que le sucede al cuerpo tiene consecuencias ps\u00edquicas en la persona: el hambre, la evacuaci\u00f3n, la limpieza, la muda de dientes, los abrazos, e incluso la percepci\u00f3n del cuerpo de los otros; toda experiencia corporal impacta la psique del ser humano. El salto del cuerpo infantil al cuerpo adulto no pod\u00eda ser la excepci\u00f3n. \u00a0 Dejar atr\u00e1s el cuerpo infantil no s\u00f3lo implica una p\u00e9rdida de complexi\u00f3n, las agilidades y las proporciones con las que el joven hab\u00eda vivido hasta ese momento. 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