{"id":13352,"date":"2025-06-25T09:13:38","date_gmt":"2025-06-25T15:13:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13352"},"modified":"2025-07-05T23:21:13","modified_gmt":"2025-07-06T05:21:13","slug":"recomendacion-literaria-las-familias-alternas-y-el-cuerpo-travesti-en-las-malas-de-camila-sosa-villada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/recomendacion-literaria-las-familias-alternas-y-el-cuerpo-travesti-en-las-malas-de-camila-sosa-villada\/","title":{"rendered":"Recomendaci\u00f3n literaria: las familias alternas y el cuerpo travesti en \u00abLas malas\u00bb, de Camila Sosa Villada"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Blanca Herrmann<\/p>\n<p>Las malas (2019), de Camila Sosa Villada, es una expresi\u00f3n de las familias alternas, aquellas que no son biol\u00f3gicas sino elegidas a partir de la necesidad afectiva y de supervivencia. La trama se narra desde el yo autoficcional de Camila, una travesti de un pueblo peque\u00f1o que huye hacia C\u00f3rdoba, Argentina, y comienza a prostituirse por las noches en el Parque Sarmiento.<\/p>\n<p>Las chicas est\u00e1n lideradas por la T\u00eda Encarna, quien una noche encuentra a un beb\u00e9 llorando en el parque. El grupo decide no avisar a las autoridades, sino adoptar al beb\u00e9 y llamarlo \u201cEl Brillo de los ojos\u201d. La T\u00eda Encarna funge como madre y padre del beb\u00e9, que se convierte en el centro afectivo de las travestis que viven refugiadas en su casa.<\/p>\n<p>Este hogar funciona como un refugio, tanto en lo f\u00edsico como en lo emocional para las travestis que han sido expulsadas o que han escapado de sus familias biol\u00f3gicas. Mientras que la casa biol\u00f3gica rechaza los cuerpos no normados, la casa rosada de la T\u00eda Encarna se constituye como un lugar de pertenencia. La T\u00eda es la madre que provee un hogar, y las travestis son hijas y hermanas que lo sostienen y mantienen a partir del uso de sus cuerpos.<\/p>\n<p>La discriminaci\u00f3n, el abuso y la expulsi\u00f3n de los cuerpos que se apartan de la norma heteropatriarcal empujan a las chicas del Parque Sarmiento a utilizar sus propios cuerpos no normativos como moneda de cambio dentro de la clandestinidad de la prostituci\u00f3n. Como comenta la protagonista tras sufrir una violaci\u00f3n por parte de un grupo de polic\u00edas: \u201cDesde ese d\u00eda mi cuerpo cobr\u00f3 un valor distinto. Dej\u00f3 de ser importante el cuerpo. Una catedral de nada\u201d (p. 73). De este modo, el mismo aparato del biopoder que expulsa al cuerpo travesti de la sociedad heteronormada tambi\u00e9n lo somete al abuso, ejerciendo sobre \u00e9l un poder \u00fanico y regulatorio desde su posici\u00f3n de autoridad.<\/p>\n<p>El trabajo sexual y el uso del cuerpo representan una forma de ganarse la vida y sobrevivir d\u00eda a d\u00eda, pero, parad\u00f3jicamente, tambi\u00e9n implican una p\u00e9rdida acelerada de vitalidad: \u201cAs\u00ed agot\u00e9 el pu\u00f1ado de belleza que me hab\u00eda sido dado: en aproximadamente dos o tres a\u00f1os. La hermosura fue breve. Y mientras existi\u00f3 fue maravillosa. Pero la mala alimentaci\u00f3n, las noches sin dormir, el alcohol, la coca\u00edna, todo fue dejando en ruinas un cuerpo que hab\u00eda sido hermoso\u201d (Villada, 2019, p. 81). De este modo, <em>Las malas<\/em> se narra desde la experiencia de aquellas otras corporalidades: las rechazadas, relegadas y sexualmente abusadas. Como se\u00f1alan cr\u00edticos como Ignacio S\u00e1nchez Osores (2021), los cuerpos trans\/travestis en <em>Las malas<\/em> son una expresi\u00f3n del fracaso de la heteronormatividad. S\u00e1nchez (2021) comenta:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este tipo de relatos al rechazar determinadas gram\u00e1ticas sociales <em>degeneran <\/em>proyectos rectores de la naci\u00f3n como la maternidad, la reproducci\u00f3n, la familia normativa, la blanquitud, la productividad, el \u00e9xito en el trabajo, la estabilidad en pareja. En definitiva, estas narraciones develan que los deseos personales no son sino imperativos sociales o fantas\u00edas colectivas que responden a ret\u00f3ricas exitistas y triunfalistas; de ah\u00ed que las subjetividades fracasadas optan por <em>generar <\/em>proyectos alternativos y deconstructivos. (p. 134)<\/p>\n<p>Esto tambi\u00e9n se manifiesta en los cuerpos de las travestis, quienes rechazan la identidad masculina asignada al nacer y, por su propia cuenta, hacen visible la expresi\u00f3n de una sexualidad diferente. Un ejemplo es la T\u00eda Encarna, quien se inyecta aceite de avi\u00f3n para aumentar sus nalgas, caderas y p\u00f3mulos, lo que le provoca moretones y \u201cbultos y pozos como la superficie lunar\u201d (Villada, 2019, p. 18). La degeneraci\u00f3n y desgaste del cuerpo se convierten en una forma de apropiaci\u00f3n de lo femenino y simult\u00e1neamente en un rechazo de la asignaci\u00f3n inicial.<\/p>\n<p>Narrada desde el yo de Camila y desde el refugio que ofrece el fracaso de la heteronormatividad, las subjetividades travestis se apropian tanto del espacio geogr\u00e1fico del parque y sus alrededores como del espacio narrativo. Estas subjetividades se presentan como existentes y poseedoras de una voz propia, narr\u00e1ndose a s\u00ed mismas en lugar de ser representadas \u00fanicamente desde la marginaci\u00f3n impuesta por un centro heterosexual.<\/p>\n<p>Los aspectos formales de la novela trascienden la trama autobiogr\u00e1fica anclada en la realidad de los hechos, pues el relato se construye a partir de un aspecto m\u00e1gico. Por ejemplo, desde las primeras p\u00e1ginas se nos dice que la T\u00eda tiene ciento setenta y ocho a\u00f1os. En otro momento, una de las habitantes de la casa se transforma en p\u00e1jaro, y tambi\u00e9n aparece un hombre sin cabeza llegado de \u00c1frica que se enamora perdidamente de la T\u00eda Encarna.<\/p>\n<p>En este sentido, la novela desestabiliza la realidad autobiogr\u00e1fica normativa, haciendo evidente lo m\u00e1gico del relato. Se hace una apropiaci\u00f3n del espacio de la escritura y se ejerce una maleabilidad autoral que desaf\u00eda las convenciones tradicionales.<\/p>\n<p><em>Las malas<\/em> es un ejercicio de escritura que historiza las vidas de las personas trans y travestis a comienzos del siglo XXI. Nos muestra las vidas y los hogares alternativos que se crean a partir de la huida y el desamparo. Como comenta la propia autora en una entrevista para\u00a0<em>La Rueda Suelta<\/em>, hoy en d\u00eda estas subjetividades tienen mayor resonancia y presencia pol\u00edtica; sin embargo, \u201csiguen sucediendo las mismas cosas que suced\u00edan antes, incluso, yo creo que ahorita es peor todav\u00eda: antes el enemigo era bien claro. Ahora no se sabe a qui\u00e9n tienes sentado al lado\u201d (B\u00e1ez, 2022). Por esta raz\u00f3n, es necesario continuar narrando y luchando por espacios de expresi\u00f3n que trasciendan la heterosexualidad. Las familias creadas deben fortalecerse y consolidarse como redes de resistencia, que permitan a sus integrantes construir v\u00ednculos afectivos y comunitarios que desaf\u00eden las exclusiones sociales y pol\u00edticas impuestas por la heteronorma.<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>B\u00e1ez A., J. \u00c1. (2022, enero 27).\u00a0<em>Entrevista con Camila Sosa: \u201cLas malas\u201d es justicia po\u00e9tica con las travestis<\/em>. La Rueda Suelta.\u00a0https:\/\/laruedasuelta.com\/entrevista-con-camila-sosa-las-malas-es-justicia-poetica-con-las-travestis\/<\/p>\n<p>S\u00e1nchez Osores, I. (2021). Desencantos y maravillas: comunidad, fracaso y utop\u00eda queer en <em>Las malas<\/em> de Camila Sosa Villada. <em>Chasqui<\/em>, <em>50<\/em>(1), 133\u2013152. https:\/\/www.jstor.org\/stable\/27120877<\/p>\n<p>Sosa Villada, C. (2019) <em>Las malas<\/em>. Tusquets.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Blanca Herrmann Las malas (2019), de Camila Sosa Villada, es una expresi\u00f3n de las familias alternas, aquellas que no son biol\u00f3gicas sino elegidas a partir de la necesidad afectiva y de supervivencia. La trama se narra desde el yo autoficcional de Camila, una travesti de un pueblo peque\u00f1o que huye hacia C\u00f3rdoba, Argentina, y comienza a prostituirse por las noches en el Parque Sarmiento. Las chicas est\u00e1n lideradas por la T\u00eda Encarna, quien una noche encuentra a un beb\u00e9 llorando en el parque. 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