{"id":13291,"date":"2025-05-28T15:40:13","date_gmt":"2025-05-28T21:40:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13291"},"modified":"2025-06-03T16:58:19","modified_gmt":"2025-06-03T22:58:19","slug":"el-papel-oculto-de-la-agresion-en-la-construccion-del-mundo-interno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-papel-oculto-de-la-agresion-en-la-construccion-del-mundo-interno\/","title":{"rendered":"El papel oculto de la agresi\u00f3n en la construcci\u00f3n del mundo interno"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Mayte De Atela<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El primer grito de un reci\u00e9n nacido es recibido con alivio y emoci\u00f3n: es la se\u00f1al de que ha llegado al mundo con vitalidad. Nadie dudar\u00eda de que ese sonido es signo de vida, pero rara vez se piensa en \u00e9l como una expresi\u00f3n de agresi\u00f3n. Sin embargo, lo es. En ese grito hay una exigencia, una ruptura, una necesidad de ser atendido. Desde el comienzo, la agresi\u00f3n forma parte del desarrollo humano, no s\u00f3lo como un impulso destructivo, sino tambi\u00e9n como un motor ps\u00edquico que busca la satisfacci\u00f3n del deseo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Solemos pensar en la agresi\u00f3n como algo da\u00f1ino, una fuerza meramente negativa. Aunque en su forma desbordada puede serlo, tambi\u00e9n cumple una funci\u00f3n esencial en la estructuraci\u00f3n del psiquismo. El psicoan\u00e1lisis ha estudiado en detalle el desarrollo ps\u00edquico, mostrando c\u00f3mo la agresi\u00f3n, lejos de ser \u00fanicamente una amenaza, puede convertirse en un motor para la simbolizaci\u00f3n, el pensamiento y la construcci\u00f3n del mundo interno.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde sus inicios, Freud estudi\u00f3 las pulsiones y la fuerza del ello, que se empe\u00f1a en buscar una satisfacci\u00f3n inmediata. Con el tiempo, fue desarrollando distintas ideas en torno a las pulsiones, concluyendo que existen dos fuerzas intr\u00ednsecamente ligadas y en lucha constante: Eros (pulsi\u00f3n de vida) y Tanatos (pulsi\u00f3n de muerte). En <em>M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer<\/em> (1920\/1981a), Freud plantea que el proceso vital implica la interacci\u00f3n entre las pulsiones, las cuales se fusionan y se separan continuamente. En este marco, la pulsi\u00f3n de muerte, aunque originalmente dirigida hacia el sujeto mismo, puede ser desviada por la pulsi\u00f3n de vida, manifest\u00e1ndose como una fuerza destructiva dirigida hacia el mundo exterior. De este modo, aunque la agresi\u00f3n es una manifestaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n de muerte, cuando se expresa en la relaci\u00f3n con los objetos adquiere un dinamismo transformador.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este mismo texto, Freud expone que las pulsiones de vida y de muerte no existen de manera completamente separada, sino que est\u00e1n entrelazadas en diferentes grados dentro de la psique. As\u00ed, ambas pulsiones coexisten y se combinan, lo que impide que no puedan ser completamente aisladas o diferenciadas. Es precisamente esta interacci\u00f3n la que permite que la agresi\u00f3n, lejos de ser \u00fanicamente destructiva, se convierta en un motor ps\u00edquico, contribuyendo a la diferenciaci\u00f3n del sujeto y, por lo tanto, a la construcci\u00f3n del yo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En <em>El malestar en la cultura<\/em> (1930\/1981b), Freud describe la agresividad como un impulso humano natural y constitutivo. En su an\u00e1lisis, resalta que, si no es elaborada, la agresi\u00f3n puede resultar destructiva. Es en este punto en el que la cultura juega un papel fundamental, ya que, a trav\u00e9s de normas y restricciones, busca contener y canalizar la agresi\u00f3n, transform\u00e1ndola en formas de convivencia socialmente aceptables.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Siguiendo las ideas de Freud, Melanie Klein ampl\u00eda nuestra comprensi\u00f3n de la agresi\u00f3n en <em>Notas sobre algunos mecanismos esquizoparanoides<\/em> (1946). En \u00e9ste, escribe c\u00f3mo la proyecci\u00f3n y la escisi\u00f3n desempe\u00f1an un papel central en los primeros a\u00f1os de vida. Seg\u00fan Klein, en un intento de proteger los objetos buenos, el beb\u00e9 expulsa sus impulsos destructivos hacia el exterior. As\u00ed, la agresi\u00f3n no s\u00f3lo representa una amenaza para la cohesi\u00f3n del yo, sino que, de manera parad\u00f3jica, tambi\u00e9n es lo que permite su integraci\u00f3n y desarrollo. Sin embargo, para que este proceso de integraci\u00f3n se realice de manera efectiva y la agresi\u00f3n sirva como motor ps\u00edquico, es necesario un componente de gratitud, que permita transformar esa agresividad en formas m\u00e1s constructivas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por su parte, Bion (1962) desarrolla una perspectiva en la que la agresi\u00f3n, lejos de ser simplemente un problema, puede transformarse en pensamiento a trav\u00e9s de la funci\u00f3n alfa.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, la mente no nace con la capacidad de pensar, sino que esta debe desarrollarse en el v\u00ednculo con un otro capaz de recibir, contener y transformar las emociones primitivas del beb\u00e9. En este sentido, la madre o el analista, a trav\u00e9s de la funci\u00f3n de continente, pueden metabolizar las experiencias emocionales ca\u00f3ticas, incluyendo la agresi\u00f3n, y devolverlas en una forma digerible para el sujeto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este modelo, la agresi\u00f3n no es eliminada ni reprimida, sino que puede ser pensada y simbolizada en lugar de ser descargada de manera impulsiva o quedar atrapada en estados de fragmentaci\u00f3n ps\u00edquica. Es precisamente este proceso de transformaci\u00f3n el que permite que la agresi\u00f3n se integre al pensamiento y a la construcci\u00f3n del mundo interno. Como se\u00f1ala Bion (1962), el pensamiento surge a partir de la transformaci\u00f3n de emociones primitivas, entre ellas la agresi\u00f3n. En este sentido, la funci\u00f3n alfa permite dar significado a las experiencias emocionales y facilita la integraci\u00f3n de los impulsos agresivos. Al operar sobre estos elementos emocionales, la funci\u00f3n alfa posibilita el desarrollo de la capacidad de pensar y tolerar la frustraci\u00f3n, evitando que la agresi\u00f3n quede en un estado crudo y desbordante.<\/p>\n<p>Siguiendo la l\u00ednea de Bion, Meltzer ampl\u00eda la comprensi\u00f3n de la agresi\u00f3n al se\u00f1alar que su transformaci\u00f3n posibilita el pensamiento y puede convertirse en una fuente de creatividad. Para que esto ocurra, es indispensable que la agresi\u00f3n no permanezca en un estado puro de destructividad, sino que se integre con impulsos amorosos que permitan su elaboraci\u00f3n en una producci\u00f3n simb\u00f3lica. Meltzer (1986) destaca que la creatividad no es simplemente la expresi\u00f3n de la pulsi\u00f3n de vida, sino el resultado de una integraci\u00f3n compleja entre fuerzas destructivas y reparadoras. En este sentido, la capacidad creadora surge cuando la agresi\u00f3n no se descarga de manera cruda ni se reprime, sino que se contiene, se piensa y se vincula con el deseo de construir. As\u00ed, para que la agresi\u00f3n adquiera una dimensi\u00f3n constructiva, no basta con su contenci\u00f3n, como planteaba Bion, sino que requiere un equilibrio din\u00e1mico con los aspectos amorosos del psiquismo, lo que posibilita la creaci\u00f3n simb\u00f3lica en lugar de la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada uno de estos autores ha abordado la naturaleza constitutiva de la agresi\u00f3n, ampliando su comprensi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los efectos destructivos que com\u00fanmente se le atribuyen.<\/p>\n<p>Han abierto la puerta a la posibilidad de que la agresi\u00f3n act\u00fae como un motor que facilita el desarrollo ps\u00edquico, siempre que sea elaborada. Este proceso ocurre de diversas maneras:<\/p>\n<p>Freud, al conceptualizar la agresi\u00f3n como una manifestaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n de muerte, se\u00f1ala que su integraci\u00f3n con la pulsi\u00f3n de vida y su canalizaci\u00f3n por medio de la cultura pueden convertirla en un motor fundamental del desarrollo humano. Por su parte, Klein, en su exploraci\u00f3n de la agresi\u00f3n en los primeros a\u00f1os de vida, subraya que su transformaci\u00f3n depende de la capacidad de la gratitud para apaciguar los impulsos destructivos y permitir la integraci\u00f3n del yo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bion, a trav\u00e9s de su teor\u00eda de la funci\u00f3n alfa, propone que la agresi\u00f3n, lejos de ser suprimida, puede ser metabolizada y transformada en pensamiento, facilitando as\u00ed la construcci\u00f3n del mundo interno. Finalmente, Meltzer sugiere que, cuando la agresi\u00f3n se integra con los impulsos amorosos, deja de ser destructiva y se convierte en una fuente de creatividad, dando lugar a una producci\u00f3n simb\u00f3lica en lugar de una simple descarga impulsiva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La agresi\u00f3n, al ser elaborada en diferentes niveles, act\u00faa como un motor ps\u00edquico que favorece la diferenciaci\u00f3n, la integraci\u00f3n y la creaci\u00f3n, contribuyendo al desarrollo de la psique humana en toda su complejidad. Asimismo, al dejar de ser destructiva, se convierte en un impulso fundamental que sostiene el deseo, la capacidad de simbolizar y contribuye a la construcci\u00f3n del mundo interno.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Referencias:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Freud, S. (1981a). M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer. <em>Obras completas<\/em> (vol. 18). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1920).<\/p>\n<p>Freud, S. (1981b). El malestar en la cultura. <em>Obras completas<\/em> (vol. 21). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1929-1930).<\/p>\n<p>Klein, M. (1946). Notas sobre algunos mecanismos esquizoparanoides. <em>Obras completas<\/em> (Vol. III). Amorrortu Editores.<\/p>\n<p>Klein, M. (1957). Envidia y gratitud. <em>Obras completas<\/em> (Vol. VII). Amorrortu Editores.<\/p>\n<p>Bion, W. R. (1962). <em>Aprendiendo de la experiencia<\/em>. Horm\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mayte De Atela \u00a0 El primer grito de un reci\u00e9n nacido es recibido con alivio y emoci\u00f3n: es la se\u00f1al de que ha llegado al mundo con vitalidad. Nadie dudar\u00eda de que ese sonido es signo de vida, pero rara vez se piensa en \u00e9l como una expresi\u00f3n de agresi\u00f3n. Sin embargo, lo es. En ese grito hay una exigencia, una ruptura, una necesidad de ser atendido. Desde el comienzo, la agresi\u00f3n forma parte del desarrollo humano, no s\u00f3lo como un impulso destructivo, sino tambi\u00e9n como un motor ps\u00edquico que busca la satisfacci\u00f3n del deseo. \u00a0 Solemos pensar en\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":13309,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[24,2,21],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13291"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13291"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13291\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13320,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13291\/revisions\/13320"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13309"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13291"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13291"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13291"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}