{"id":13286,"date":"2025-05-28T15:41:42","date_gmt":"2025-05-28T21:41:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13286"},"modified":"2025-06-03T16:55:08","modified_gmt":"2025-06-03T22:55:08","slug":"escribir-para-recordar-la-memoria-y-el-inconsciente-en-la-literatura-autobiografica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/escribir-para-recordar-la-memoria-y-el-inconsciente-en-la-literatura-autobiografica\/","title":{"rendered":"Escribir para recordar: la memoria y el inconsciente en la literatura autobiogr\u00e1fica"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Ittamar Hern\u00e1ndez S\u00e1nchez<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de mi historia si no la escribo? \u00bfQu\u00e9 es de mi vida? Mientras no pienso en el pasado, puedo enga\u00f1arme pensando que siempre he sido el mismo. Luego est\u00e1 la posibilidad de escribir ese pasado, de dejar un rastro, una huella de mi paso por el mundo. A veces usamos la expresi\u00f3n \u201cescrito en piedra\u201d para referirnos a lo inamovible, s\u00f3lido o permanente. Sin embargo, las piedras que encuentro en mi camino tienen los mensajes m\u00e1s ef\u00edmeros: \u201cJuan estuvo aqu\u00ed\u201d. Por m\u00e1s que giro la cabeza, Juan ya no est\u00e1. Incre\u00edble paradoja: para afirmar su paso por aquel sitio, Juan eligi\u00f3 escribir en tiempo pasado, como si supiera que, en cuanto raspaba la piedra con su navaja, ya no estaba m\u00e1s all\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Otra piedra tiene inscrito el amor eterno de una pareja de adolescentes: \u201cMar\u00eda y Luis para siempre\u201d. Si ese amor durar\u00eda para siempre, \u00bfpara qu\u00e9 escribirlo en la piedra? Hoy que paso junto a ese objeto y leo esas palabras, me pregunto si Luis y Mar\u00eda a\u00fan se aman, o si acaso alguno de ellos camina todav\u00eda por aqu\u00ed y lo observa. \u00bfQu\u00e9 les dice eso que est\u00e1 escrito en piedra?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiz\u00e1s por esto la expresi\u00f3n completa reza: \u201cnada est\u00e1 escrito en piedra\u201d, aunque, en efecto haya cosas que se escribieron directamente sobre \u00e9stas. En este sentido, coincido con Deleuze (1996), para quien \u201cEscribir es un asunto de devenir, siempre inacabado, siempre en curso, y que desborda cualquier materia vivible o vivida\u201d (p. 11). En cuanto escribo, ya no soy el que escribe y llego a ser otra cosa. Al menos, como Juan, uno que pas\u00f3 por aqu\u00ed, uno que deviene viajero y escritor. Mientras no lo escriba, me niego a devenir, a demostrarme que lo que soy y lo que fui son cosas distintas. Recordar es, precisamente, reconocer que el acontecimiento es pasado y, por lo tanto, ya no es. Al escribirlo, sin importar si es en papel o en piedra, dejo un registro palpable sobre la diferencia entre presente y pasado.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si ahora me dedico a escribir mi autobiograf\u00eda, intento plasmar en ella lo que soy, pero inevitablemente fracaso. En palabras de N\u00e9stor Braunstein (2008), quien realiz\u00f3 una extensa investigaci\u00f3n acerca de la memoria desde la perspectiva psicoanal\u00edtica: \u201cLa autobiograf\u00eda, contrariamente a su prop\u00f3sito, s\u00f3lo podr\u00eda escribir la no coincidencia y la no continuidad del autor, de la autora, consigo mismo a lo largo de su vida\u201d (p. 243). Braunstein explica que el psicoan\u00e1lisis provoc\u00f3 un cambio fundamental en el g\u00e9nero autobiogr\u00e1fico. Esta disciplina mostr\u00f3 que toda comunicaci\u00f3n tiene, adem\u00e1s de sus intenciones conscientes, otras inconscientes. \u00bfPara qu\u00e9, o mejor, para qui\u00e9n se escribe una autobiograf\u00eda? \u201cEl inconsciente es \u2018el discurso del Otro\u2019 que se manifiesta en la escena autobiogr\u00e1fica cuando el receptor, objeto de la transferencia, es parte constitutiva del discurso que se le dirige; por eso el lector pasa a formar parte de la autobiograf\u00eda\u201d (p. 200). Cuando Juan escribi\u00f3 en la piedra, quiz\u00e1 sin percatarse, esperaba que yo, al pasar despu\u00e9s por el mismo sitio, la leyera. Eso tambi\u00e9n est\u00e1 contenido en su mensaje: \u201cJuan estuvo aqu\u00ed, antes que t\u00fa, que ahora pasas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por otra parte, el psicoan\u00e1lisis tambi\u00e9n descubre que esta comunicaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica est\u00e1 en todos lados. Todo el espacio que nos rodea se impregna de nuestra subjetividad, y podemos leer la subjetividad de los dem\u00e1s en el entorno: \u201c\u00a1Cu\u00e1ntas veces no hemos llegado a la casa, al escritorio o a la biblioteca de un amigo y hemos constatado que la disposici\u00f3n de los objetos, el orden y el desorden, la armon\u00eda y la anarqu\u00eda, la distribuci\u00f3n de lo esencial y lo ornamental, todo lo que all\u00ed vemos, es un maravilloso autorretrato inconsciente!\u201d (pp. 234-235). Entonces, todo es interpretable, pues en todo lo que el sujeto hace o dice participa el inconsciente. Habr\u00e1 quienes se aterren ante este hecho, tan patente en el consultorio, donde el analista est\u00e1 atento tanto a lo que se dice como a lo que se hace. Pero ese es el punto que transforma la experiencia anal\u00edtica y autobiogr\u00e1fica en terap\u00e9utica. Deleuze (1996) tiene raz\u00f3n cuando dice: \u201cLa enfermedad no es proceso, sino detenci\u00f3n del proceso\u201d (p. 14). As\u00ed, la neurosis y dem\u00e1s patolog\u00edas mantienen la mente en ese estado repetitivo y mon\u00f3tono, al sujeto inhibido en sus capacidades. No obstante, recordar la propia vida y asumirla como pasado es liberador. En cuanto realiza el ejercicio y escribe su autobiograf\u00eda, \u201cel escritor como tal no est\u00e1 enfermo, sino que m\u00e1s bien es m\u00e9dico\u201d (pp. 14).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Braunstein, N. (2008). <em>Memoria y espanto o el recuerdo de infancia<\/em>. Siglo XXI editores.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Deleuze, G. (1996). <em>Cr\u00edtica y Cl\u00ednica<\/em>. Anagrama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ittamar Hern\u00e1ndez S\u00e1nchez \u00a0 \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de mi historia si no la escribo? \u00bfQu\u00e9 es de mi vida? 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