{"id":13123,"date":"2025-03-28T17:40:37","date_gmt":"2025-03-28T23:40:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=13123"},"modified":"2025-04-04T12:15:00","modified_gmt":"2025-04-04T18:15:00","slug":"goce-y-melancolia-los-estados-depresivos-en-un-mundo-sin-duelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/goce-y-melancolia-los-estados-depresivos-en-un-mundo-sin-duelo\/","title":{"rendered":"Goce y melancol\u00eda. Los estados depresivos en un mundo sin duelo"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Jorge Salazar<\/p>\n<p>Acorde con \u201clas nuevas formas del s\u00edntoma\u201d (Recalcati, 2003, 2021) \u2014presencias ominosas en los consultorios psicoterap\u00e9uticos que desaf\u00edan el saber psicoanal\u00edtico y la pericia de sus practicantes\u2014, la melancol\u00eda y los estados depresivos suscitan, en la actualidad, nuevas reflexiones que orientan su comprensi\u00f3n y tratamiento hacia otras direcciones que, si bien encuentran su punto de partida en\u00a0<em>Duelo y melancol\u00eda<\/em>\u00a0(Freud, 1917\/1989) \u2014piedra angular que ha sostenido por m\u00e1s de cien a\u00f1os la teor\u00eda psicoanal\u00edtica sobre el tema\u2014, van m\u00e1s all\u00e1 del magistral texto can\u00f3nico de Freud. El contraste entre estas dos afecciones an\u00edmicas \u2014el duelo y la melancol\u00eda\u2014 se sostiene en la medida en que \u00e9sta es una consecuencia del fracaso del trabajo de elaboraci\u00f3n que aqu\u00e9l debe realizar ante la experiencia de p\u00e9rdida de un objeto libidinal.<\/p>\n<p>El duelo, huelga decirlo, concluye sin temporalidad preestablecida ni l\u00edmite preciso cuando el sujeto acepta la p\u00e9rdida del objeto amado o de sus representaciones abstractas y transita por la experiencia de reconocer su ausencia en la realidad externa, aunque su existencia sea evocada de continuo y para siempre en las huellas que dejaron sus pasos en el mundo interno o en los vestigios del fecundo encuentro entre ambos. As\u00ed, el duelo es un testimonio de la fugacidad de los v\u00ednculos humanos, de la imposibilidad de conservar al objeto, esto es, de la finitud y de la muerte, pero tambi\u00e9n del amor objetal, de la incondicional entrega al otro a sabiendas de su mayor o menor caducidad. En este sentido, no obstante el dolor que conlleva \u2014o, precisamente, en virtud de \u00e9l\u2014, el duelo bien elaborado es una experiencia por dem\u00e1s inevitable y necesaria en la vida, que promueve la madurez emocional y el crecimiento mental.<\/p>\n<p>En cambio, la melancol\u00eda fue concebida por Freud como una entidad psicopatol\u00f3gica, difusa en sus contornos debido a la variedad de sus manifestaciones cl\u00ednicas. Sin embargo, le atribuy\u00f3, al menos en el cuadro t\u00edpico, una psicog\u00e9nesis espec\u00edfica como nunca antes esta condici\u00f3n del alma humana hab\u00eda recibido en su dilatada historia. Al hacerlo, Freud equipar\u00f3 la melancol\u00eda con la depresi\u00f3n \u2014t\u00e9rmino que cada vez cobrar\u00e1 mayor preeminencia en detrimento de aquel a lo largo del siglo XX y en el campo de la salud mental\u2014, desvincul\u00e1ndola as\u00ed, inadvertidamente, del prestigio que hasta entonces la melancol\u00eda hab\u00eda tenido como una actitud excepcional del individuo ante los infortunios de la vida; como una posici\u00f3n subjetiva que denotaba el mudo lamento por la desgarradura irreparable del hombre frente al mundo y, no menos importante, como un s\u00edntoma del malestar social que indicaba, no tanto un conflicto ps\u00edquico, sino la renuencia del sujeto a asumir su alienaci\u00f3n estructural (Kehl, 2009, 2011; F\u00f6ld\u00e9nyi, 2023).<\/p>\n<p>Son de sobra conocidos los ejes que articulan la g\u00e9nesis de la melancol\u00eda freudiana: elecci\u00f3n narcisista de objeto, ambivalencia afectiva e identificaci\u00f3n con el objeto da\u00f1ado, muerto o abandonado. La confluencia de estos factores le confiere al v\u00ednculo con el otro su naturaleza idealista e infantil, voraz y demandante, posesiva y controladora, y torna insoportable la eventual p\u00e9rdida del objeto e imposible su duelo. La \u201csombra del objeto\u201d, tanto como el hecho de que el sujeto sabe qu\u00e9 perdi\u00f3 pero no\u00a0<em>lo<\/em>\u00a0que perdi\u00f3 con \u00e9l, ubican a la melancol\u00eda, en cualquier caso, en el registro relacional, en la intersecci\u00f3n de las dimensiones imaginaria y simb\u00f3lica, y la inscriben en el campo del deseo. Existe, pues, un objeto perdido cuya p\u00e9rdida es transformada en una p\u00e9rdida del yo. Es un objeto perdido que no termina de perderse porque se conserva, incluso destruido, en el interior del yo. Este es el drama del melanc\u00f3lico, pero drama, al fin, que se escenifica en su mundo interno con la participaci\u00f3n de la fantas\u00eda y que, por a\u00f1adidura, a decir de Freud, constituye tambi\u00e9n un trabajo, an\u00e1logo al trabajo del duelo, mediante el cual el sujeto podr\u00e1 desasir eventualmente la investidura libidinal que a\u00fan lo ata al objeto desaparecido.<\/p>\n<p>La clave que le permiti\u00f3 a Freud discernir el enigma de la melancol\u00eda y postular su causalidad ps\u00edquica la encontr\u00f3 en la llamativa impudicia con la que el sujeto se encarnizaba a s\u00ed mismo frente a otros, acus\u00e1ndose, sobre todo, de sus imperdonables fallas morales, incluso cuando \u00e9stas no fueran m\u00e1s grandes que las de la mayor\u00eda de los mortales. As\u00ed, las autoacusaciones, los autorreproches y las autorrecriminaciones, expresiones manifiestas del amor y del odio indisociablemente unidos hacia el otro, no son en verdad dirigidas a uno mismo, sino al objeto internalizado en el yo. El goce que obtiene el sujeto melanc\u00f3lico al escenificar la relaci\u00f3n sadomasoquista entre su yo y el supery\u00f3, aunque no es equiparable al que procura el s\u00edntoma neur\u00f3tico, retiene la vertiente libidinal del lazo afectivo que posibilita, con todas las dificultades a vencer en el an\u00e1lisis, su reducci\u00f3n en aras del ulterior restablecimiento del sujeto.<\/p>\n<p>No es as\u00ed con los estados depresivos contempor\u00e1neos. Estos parecen surgir en ausencia de un objeto de amor y de un v\u00ednculo libidinal. Se caracterizan por sentimientos de vac\u00edo inmotivados, m\u00e1s que de p\u00e9rdida, de inadecuaci\u00f3n, tedio vital y falta de sentido. Son evidentes en ellos los trastornos de la identidad, del pensamiento y de la imaginaci\u00f3n, de la vivencia del paso del tiempo que lo torna para el deprimido un tiempo estancado, un presente abrumadoramente eterno sin pasado ni futuro, as\u00ed como la desesperanza y el car\u00e1cter irremisible del padecimiento depresivo. No es la melancol\u00eda de antes, que emerge de la condici\u00f3n deseante del sujeto, quien se aferra a su deseo a sabiendas, al mismo tiempo, de la imposibilidad de su satisfacci\u00f3n; tampoco la del car\u00e1cter ilusorio, fantasm\u00e1tico y falible de la realizaci\u00f3n del amor; sin embargo, porf\u00ede en su consecuci\u00f3n. La nueva melancol\u00eda no es tributaria de la melancol\u00eda moderna, que acompa\u00f1\u00f3, hasta hace poco tiempo, a los individuos \u201cdotados de genio\u201d en su paso por la vida, cuya desaz\u00f3n evidenciaba el desajuste del lazo social ante las promesas incumplidas de la modernidad.<\/p>\n<p>Por el contrario, las depresiones contempor\u00e1neas son resultado del desplazamiento de la fantas\u00eda por la nirvanizaci\u00f3n del pensamiento y de los estados emocionales; del reemplazo del objeto de amor por objetos de consumo, ofertados masivamente por el mercado y asequibles sin restricci\u00f3n alguna; y de la sustituci\u00f3n del deseo por el goce, de un goce \u2014diferente de la melancol\u00eda freudiana\u2014 mort\u00edfero, en el que la pulsi\u00f3n de muerte campea ante el desfallecimiento de la pulsi\u00f3n libidinal.<\/p>\n<p>En ellas, el duelo no ha tenido lugar y, por este motivo, no hay un trabajo ps\u00edquico de elaboraci\u00f3n de la experiencia vital. El mundo interno es un p\u00e1ramo desolado y est\u00e9ril dentro del cual el sujeto parece hibernar en espera de que un nuevo objeto de goce lo reanime, aunque s\u00f3lo sea fugazmente, para volver a caer en la indiferencia, en el abandono de s\u00ed y en la muerte ps\u00edquica. Saltan a la vista los enormes desaf\u00edos que las depresiones contempor\u00e1neas representan para su abordaje terap\u00e9utico.<\/p>\n<p>En el\u00a0<a href=\"https:\/\/ec.centroeleia.edu.mx\/curso\/goce-y-melancolia-los-estados-depresivos-en-un-mundo-sin-duelo-directo\/\">di\u00e1logo psicoanal\u00edtico \u201cGoce y melancol\u00eda. Los estados depresivos en un mundo sin duelo\u201d<\/a>, tendremos la oportunidad de debatir estas y otras ideas de actualidad sobre este interesante tema y reconocer su pertinencia en la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Referencias:<\/p>\n<p>F\u00f6ld\u00e9nyi, L. (2023).\u00a0<em>Elogio de la melancol\u00eda.<\/em>\u00a0Galaxia Gutenberg.<\/p>\n<p>Freud, S. (1989). Trabajos sobre metapsicolog\u00eda. Duelo y melancol\u00eda (J. L. Etcheverry, Trad.). En\u00a0<em>Obras Completas<\/em>\u00a0(Vol. XIV, pp. 235-255). Amorrortu Editores. (Obra original publicada en 1917).<\/p>\n<p>Kehl, M. R. (2009).\u00a0<em>El tiempo y el perro. La actualidad de las depresiones.<\/em>\u00a0El cuenco de plata.<\/p>\n<p>Kehl, M. R. (2011). La actualidad de las depresiones. En S. Fendrik y A. Jerusalinsky (coords.)\u00a0<em>El libro negro de la psicopatolog\u00eda contempor\u00e1nea<\/em>\u00a0(pp. 85-120). Editorial Siglo XXI.<\/p>\n<p>Recalcati, M. (2003). Entre depresi\u00f3n y melancol\u00eda. En\u00a0<em>Cl\u00ednica del vac\u00edo. Anorexias, dependencias, psicosis<\/em>\u00a0(pp. 33-47). Editorial S\u00edntesis.<\/p>\n<p>Recalcati, M. (2021). Depresiones contempor\u00e1neas. En\u00a0<em>El hombre sin inconsciente. Figuras de la nueva cl\u00ednica psicoanal\u00edtica\u00a0<\/em>(pp. 297-317). Paradiso Editores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jorge Salazar Acorde con \u201clas nuevas formas del s\u00edntoma\u201d (Recalcati, 2003, 2021) \u2014presencias ominosas en los consultorios psicoterap\u00e9uticos que desaf\u00edan el saber psicoanal\u00edtico y la pericia de sus practicantes\u2014, la melancol\u00eda y los estados depresivos suscitan, en la actualidad, nuevas reflexiones que orientan su comprensi\u00f3n y tratamiento hacia otras direcciones que, si bien encuentran su punto de partida en\u00a0Duelo y melancol\u00eda\u00a0(Freud, 1917\/1989) \u2014piedra angular que ha sostenido por m\u00e1s de cien a\u00f1os la teor\u00eda psicoanal\u00edtica sobre el tema\u2014, van m\u00e1s all\u00e1 del magistral texto can\u00f3nico de Freud. 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