{"id":12324,"date":"2024-07-04T09:55:44","date_gmt":"2024-07-04T15:55:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=12324"},"modified":"2024-07-05T09:56:23","modified_gmt":"2024-07-05T15:56:23","slug":"experiencia-de-supervision-con-el-dr-tabbia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/experiencia-de-supervision-con-el-dr-tabbia\/","title":{"rendered":"Experiencia de supervisi\u00f3n con el Dr. Tabbia"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Laura Romero Rangel<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica, la comprensi\u00f3n del funcionamiento mental de nuestro paciente y el monitoreo de lo que nos ocurre emocionalmente durante la sesi\u00f3n son pilares indispensables en nuestra pr\u00e1ctica profesional. Esto se consigue paulatinamente con dedicaci\u00f3n, esfuerzo, paciencia, disciplina y amor por nuestro trabajo gracias a la ayuda de tres instrumentos fundamentales: 1) el conocimiento adquirido a trav\u00e9s del estudio de la teor\u00eda de diferentes pensadores psicoanal\u00edticos y el di\u00e1logo e intercambio de ideas con colegas; 2) la supervisi\u00f3n del material cl\u00ednico con analistas expertos; y 3) el an\u00e1lisis personal. Sin ellas navegaremos como Ulises, por mares profundos, desconocidos y revueltos, amarrados al m\u00e1stil sin mucho movimiento ante el seductor canto de las sirenas: la arrogancia anal\u00edtica.<\/p>\n<p>Mientras que la tercera herramienta proviene principalmente de un genuino inter\u00e9s del terapeuta por entender sus propios conflictos internos, la segunda se sostiene tanto de un deseo personal por aprender como por la generosidad de los profesores y analistas. Ellos brindan su gu\u00eda y proporcionan sus conocimientos al supervisando para que \u00e9ste comprenda profundamente el material y pueda ofrecer una mejor interpretaci\u00f3n de lo que sucede en la sesi\u00f3n al paciente.<\/p>\n<p>Como estudiante, y a lo largo de mi formaci\u00f3n en Eleia, me he beneficiado de estos tres recursos. Sin embargo, una de las experiencias m\u00e1s enriquecedoras en este proceso ha sido la supervisi\u00f3n de mi material cl\u00ednico con analistas experimentados, con los cuales he tenido contacto gracias a las materias de supervisi\u00f3n del Doctorado en Cl\u00ednica Psicoanal\u00edtica. As\u00ed, tuve la posibilidad de presentar el material de una paciente en la clase de Supervisi\u00f3n, dirigida por las doctoras Elena Ortiz, Ana Mar\u00eda Wiener y Gabriela Turrent, y de escuchar comentarios e interesantes ideas del reconocido psicoanalista Carlos Tabbia, fundador del Grupo Psicoanal\u00edtico de Barcelona y docente y supervisor en distintas ciudades del mundo, principalmente Barcelona y Oxford.\u00a0<\/p>\n<p>La paciente que present\u00e9 en esa supervisi\u00f3n, a qui\u00e9n llamar\u00e9 Eli, lleg\u00f3 a mi consultorio a trav\u00e9s de la Cl\u00ednica del Centro Eleia. Llevo trabajando con ella siete a\u00f1os, a raz\u00f3n de dos veces por semana. Antes de empezar a leer el material, el Dr. Carlos Tabbia me pidi\u00f3 que le describiera qui\u00e9n era la persona que se present\u00f3 por primera vez en el consultorio. Esta petici\u00f3n me traslad\u00f3 al primer d\u00eda de entrevista y me hizo contactar con mis primeras impresiones: una joven de 27 a\u00f1os, atractiva, angustiada y sonriente, vestida con ropas desgastadas y con olor a humedad que ven\u00eda de un ambiente de pobreza y locura. Daba la impresi\u00f3n de que ten\u00eda\u00a0 una gran necesidad de ser escuchada y de que estaba \u00a0muy dolida por dos p\u00e9rdidas muy importantes para ella. Desde ese momento, al comenzar la supervisi\u00f3n, intu\u00ed que esta experiencia iba a ser muy diferente a las que hab\u00eda tenido antes. Conforme iba avanzando la lectura del material y habl\u00e1bamos de cuestiones generales, como el motivo de consulta e historia familiar, el Dr. Tabbia me hizo otra pregunta: \u00bfcu\u00e1ntas pacientes tienes? Sin entender muy bien al principio y despu\u00e9s de un ligero desconcierto, mi amable supervisor me dijo: \u201cParece que usted tiene al menos dos pacientes: una enferma mental cr\u00f3nica (no escap\u00f3 a su sensibilidad anal\u00edtica el deterioro y el mal olor), y otra con una fuerte pulsi\u00f3n vital (el deseo y la fuerza de buscar an\u00e1lisis a pesar de las dificultades econ\u00f3micas y las dos horas que le llevaba en transporte p\u00fablico llegar al consultorio)\u201d. Al caer en cuenta de que no tratamos con una sola persona en nuestro div\u00e1n, sino con m\u00faltiples aspectos internos de la mente, y que esas partes constituyen un ser humano ps\u00edquicamente complejo y multifac\u00e9tico, tuve un momento de comprensi\u00f3n profunda. Esto significaba que Eli, entonces, era al mismo tiempo una mujer que ten\u00eda en su mundo una serie de objetos muertos y deteriorados (una <em>borderline<\/em> grave), y tambi\u00e9n una joven identificada con otras personas buenas con las que se ha podido mantener hasta el momento: una madre y un abuelo. Yo, como analista, he sido para ella una figura de apoyo y sost\u00e9n gracias a que en su mente han existido estos personajes buenos.<\/p>\n<p>Durante la supervisi\u00f3n, el an\u00e1lisis de los sue\u00f1os fue uno de los momentos m\u00e1s enriquecedores. Tres sue\u00f1os llenos de simbolismo le dieron gu\u00eda al Dr. Tabbia para visualizar el estado mental de Eli: un primer sue\u00f1o en el que se despliegan ansiedades de atrapamiento dentro de la locura; un segundo sue\u00f1o donde las ansiedades paranoides predominan en las sesiones; y un tercer sue\u00f1o que muestra la imposibilidad de unir al padre con la madre. El Dr. Carlos tambi\u00e9n me comparti\u00f3 que los sue\u00f1os, independientemente del significado de su contenido, eran una manera de mi paciente de expresar gratitud por el cuidado que le proporcionaba.<\/p>\n<p>En la lectura del material y apoyado por su propia contratransferencia, es decir, lo que Eli le iba haciendo sentir y comprender a trav\u00e9s de mi presentaci\u00f3n, el supervisor me transmiti\u00f3 sus conocimientos te\u00f3ricos y su modelo de pensamiento. A modo de resumen, pude darme cuenta de que tengo una paciente con una parte melanc\u00f3lica, otra paranoide y una m\u00e1s sana; la parte paranoide le permite no caer en el derrumbe de la familia degradada.<\/p>\n<p>La supervisi\u00f3n se extendi\u00f3 por casi dos horas de trabajo, de creatividad y an\u00e1lisis. Un espacio f\u00edsico y mental donde el supervisor, de manera generosa, sensible y humilde, me comparti\u00f3 su conocimiento, su escucha, su manera de comprender a la paciente y de interpretar seg\u00fan lo que va sucediendo a lo largo del encuentro anal\u00edtico: ansiedades, defensas, transferencia, contratransferencia, resistencias, clima de la sesi\u00f3n, significados de los sue\u00f1os y de las fantas\u00edas inconscientes, etc.<\/p>\n<p>Gracias a esta bondadosa oportunidad, la supervisi\u00f3n signific\u00f3 para m\u00ed una pr\u00e1ctica de aprendizaje y posterior reflexi\u00f3n que me permitieron visualizar e internalizar el material desde otro v\u00e9rtice, como dir\u00eda Bion; es decir, desde otra mirada anal\u00edtica que no invalida las supervisiones previas, sino que suma a la posibilidad de hacerme una idea del funcionamiento ps\u00edquico de Eli.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Laura Romero Rangel \u00a0 En la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica, la comprensi\u00f3n del funcionamiento mental de nuestro paciente y el monitoreo de lo que nos ocurre emocionalmente durante la sesi\u00f3n son pilares indispensables en nuestra pr\u00e1ctica profesional. 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