{"id":121,"date":"2014-11-21T10:14:08","date_gmt":"2014-11-21T10:14:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=121"},"modified":"2023-03-22T13:29:31","modified_gmt":"2023-03-22T19:29:31","slug":"el-psicoanalista-ante-lo-incierto-de-la-clinica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-psicoanalista-ante-lo-incierto-de-la-clinica\/","title":{"rendered":"El psicoanalista ante lo incierto de la cl\u00ednica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Conrado Zuliani<\/p>\n<p>Al comparar el psicoan\u00e1lisis con el noble juego del ajedrez, Freud advierte que, tanto en uno como en el otro, los movimientos de apertura y los cierres, los inicios y los finales de la partida se encuentran m\u00e1s o menos establecidos. En cambio, lo que ocurre en el transcurso del juego es imposible de prever, pues est\u00e1 sujeto a las m\u00faltiples variaciones ps\u00edquicas que intervienen en el mismo; \u00fanicas para cada sujeto.<\/p>\n<p>As\u00ed, el psicoan\u00e1lisis se presenta como una cl\u00ednica de la singularidad, procede caso por caso y ello determina que cada experiencia anal\u00edtica, cada traves\u00eda anal\u00edtica, resulte novedosa e irrepetible. Por esta raz\u00f3n, el analista en su pr\u00e1ctica se halla permanente e inevitablemente confrontado con el enigma y la incertidumbre.<\/p>\n<p>Winnicott, en su libro <em>Realidad y juego<\/em>, agradece a sus pacientes que \u201c<em>pagaron por ense\u00f1arle<\/em>\u201d; muestra de la humildad que se\u00f1ala el sendero freudiano, instando a los psicoterapeutas a \u201c<em>dejarse sorprender<\/em>\u201d por el material del analizado. Solamente dejando en suspenso las certidumbres previas o anticipadas, puede des-cubrirse lo novedoso. La posici\u00f3n del analista, entonces, conlleva soportar esa dosis de angustia que la p\u00e9rdida de certezas supone. En este punto, hecho mano de las palabras del poeta, que con su arte captur\u00f3 precisamente este sentimiento:[i]<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>Ariosto me ense\u00f1\u00f3 que en la dudosa<\/em><br \/>\n<em> luna moran los sue\u00f1os, lo inasible<\/em><br \/>\n<em> el tiempo que se pierde, lo posible<\/em><br \/>\n<em> o lo imposible, que es la misma cosa.<\/em><\/p>\n<p>Es probable que la escritura opere para el analista como un intento por nombrar lo misterioso y lo evanescente del objeto con el que trata, esto es, el inconsciente. Se establece una relaci\u00f3n compleja entre la teor\u00eda y la cl\u00ednica, en donde pareciera que la primera siempre queda un paso detr\u00e1s de la segunda. Meltzer nos insta a dejar en suspenso el aparato te\u00f3rico dentro de la sesi\u00f3n, tal como lo hace Freud en sus escritos t\u00e9cnicos, cuando llama a sus disc\u00edpulos a \u201c<em>no cavilar mientras se analiza<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Con la atenci\u00f3n equilibrada y flotante, el analista id\u00f3neamente debe permanecer ante su paciente sin priorizar ninguna cosa en particular; habr\u00e1 de atribuir a todo lo acontecido en la sesi\u00f3n el mismo nivel de importancia, evitando retener de memoria y comprender anticipadamente lo que \u00e9l le expone. Su tarea le exige aguantar incluso aquellas preguntas que a\u00fan no encuentran confirmaci\u00f3n y sostenerlas, procurando siempre no saturar la sesi\u00f3n con la comprensi\u00f3n te\u00f3rica de los laberintos a los que la mente de esa persona le enfrenta. Necesita saber esperar y cu\u00e1ndo dejar en espera, el analista necesita tambi\u00e9n ser paciente\u2026<\/p>\n<p>\u00bfY, entonces, qu\u00e9 le corresponde a \u00e9l, que recibe las palabras, algunas de ellas transferenciales, de su paciente? Si algo sabe el analista es que el camino al infierno est\u00e1 sembrado de buenas intenciones; por ello contiene su deseo de curar, su deseo de hacer el bien, su deseo de ense\u00f1ar. Puede efectuar semejante movimiento, pues la confianza en el m\u00e9todo anal\u00edtico le ha confirmado que, si aplica el m\u00e9todo, cura \u2013aunque, queda para otra ocasi\u00f3n precisar qu\u00e9 entiende el psicoan\u00e1lisis por \u201ccura\u201d\u2013.<\/p>\n<p>Podemos afirmar que lo que espera el analista es que en esa sesi\u00f3n, en cada una de ellas, una tras otra, pueda aplicarse, instalarse y ejecutarse el m\u00e9todo anal\u00edtico. Su objetivo fundamental es poder aplicar este m\u00e9todo; que el trabajo asociativo y el de interpretaci\u00f3n puedan producirse, que estas operaciones se lleven a cabo de ida y vuelta, no obstante involucren tanto avances como retrocesos, en una actividad donde, tomo una vez m\u00e1s las palabras de Borges, se re-vele: \u201c<em>La compleja escritura de esa rara Cosa que somos, numerosa y una<\/em>\u201d.<\/p>\n<hr style=\"width: 70%\" align=\"center\">\n<p>[i] Borges, Jorge Luis, El hacedor, EMEC\u00c9, Buenos Aires, 1967.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Conrado Zuliani Al comparar el psicoan\u00e1lisis con el noble juego del ajedrez, Freud advierte que, tanto en uno como en el otro, los movimientos de apertura y los cierres, los inicios y los finales de la partida se encuentran m\u00e1s o menos establecidos. En cambio, lo que ocurre en el transcurso del juego es imposible de prever, pues est\u00e1 sujeto a las m\u00faltiples variaciones ps\u00edquicas que intervienen en el mismo; \u00fanicas para cada sujeto. As\u00ed, el psicoan\u00e1lisis se presenta como una cl\u00ednica de la singularidad, procede caso por caso y ello determina que cada experiencia anal\u00edtica, cada traves\u00eda anal\u00edtica,\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":389,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1419,1420],"tags":[2,21,88,47,316,402],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/121"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=121"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/121\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8150,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/121\/revisions\/8150"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=121"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=121"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=121"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}