{"id":11853,"date":"2024-01-02T08:50:28","date_gmt":"2024-01-02T14:50:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=11853"},"modified":"2024-11-12T14:28:31","modified_gmt":"2024-11-12T20:28:31","slug":"el-mundo-interno-y-la-escucha-psicoanalitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-mundo-interno-y-la-escucha-psicoanalitica\/","title":{"rendered":"El mundo interno y la escucha psicoanal\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Ant\u00f3n Aguilar<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pepe, mi paciente, llega a la sesi\u00f3n y me cuenta que se siente muy agobiado: si pasa tiempo con su novia, se pierde del gimnasio; si viene a la sesi\u00f3n, no puede ejercitarse ni estar con su pareja; si va al gimnasio, ya no tiene tiempo para leer sobre cosas que le interesan, como la filosof\u00eda. Cree que no puede hacer nada de forma exhaustiva y que todos acabar\u00e1n decepcionados. Cabe mencionar que no tiene un empleo formal y dispone de bastante tiempo libre. Entonces, \u00bfqu\u00e9 le est\u00e1 pasando?<\/p>\n<p>Desde una lectura, puedo pensar que tiene ansiedades de castraci\u00f3n, de manera que podr\u00eda decirle que se siente peque\u00f1o, insuficiente, en una comparaci\u00f3n o en una competencia en la que supone que queda siempre mal parado. En cierto sentido, esta sensaci\u00f3n lo paraliza. El mundo lo asusta y lo aturde. Tal vez, quisiera volver al vientre materno, inmovilizarse en la casa de los padres, de la que no ha podido salir. A su vez, podemos conjeturar que, quiz\u00e1, estamos en el terreno de la ansiedad de separaci\u00f3n. O incluso, es posible que una ansiedad conduzca a la otra, en un movimiento regresivo; que una ansiedad subyazca a la otra. A veces, es dif\u00edcil discriminar.<\/p>\n<p>En realidad, no le digo nada de esto, o al menos no en esta ocasi\u00f3n. Le digo otra cosa, pues me viene otra idea que me parece que se ajusta m\u00e1s a lo que creo que est\u00e1 pasando, porque ya ha mencionado esta sensaci\u00f3n muchas veces antes y me empiezo a sentir fastidiado: le comento que la novia, el gimnasio, los libros y yo somos como beb\u00e9s muy demandantes que exigen much\u00edsima atenci\u00f3n; que \u00e9l se siente como una madre agobiada que no logra saciar la voracidad de sus beb\u00e9s. \u00c9l es el beb\u00e9 insaciable puesto fuera, a la vez que queda identificado con su madre y conmigo, incapaces de calmar una demanda desmedida y sofocante.<\/p>\n<p>Otto Kernberg, como otros (por ejemplo, Wilfred Bion), dec\u00eda que en la sesi\u00f3n tenemos que tolerar, primero, no entender psicoanal\u00edticamente nada <em>a priori<\/em>. Sostuvo que no conviene imponer una teor\u00eda o apresurarse a sacar una conclusi\u00f3n, pues poco a poco las cosas se asentar\u00e1n y podremos escuchar algo as\u00ed como una melod\u00eda ah\u00ed, donde s\u00f3lo hab\u00eda ruido. En el fondo, la sesi\u00f3n se encuentra atravesada por un hilo conductor que nos corresponde identificar de manera paulatina. En el modelo de este autor, la trama central de la hora anal\u00edtica implica una representaci\u00f3n del <em>self<\/em> (s\u00ed mismo) y una representaci\u00f3n del objeto, ligadas por un afecto. Lo curioso es que, dentro de la relaci\u00f3n psicoanal\u00edtica, la representaci\u00f3n del <em>self<\/em> puede recaer en el paciente, en el analista o en alguien m\u00e1s; de la misma forma, la representaci\u00f3n del objeto la puede encarnar el terapeuta o el propio paciente.<\/p>\n<p>En el caso de Pepe, mi conjetura es que la representaci\u00f3n del <em>self<\/em> es la de un beb\u00e9 voraz, colocada en todos los personajes que \u00e9l siente que le exigimos mucho tiempo y atenci\u00f3n. La representaci\u00f3n del objeto queda encarnada en \u00e9l, quien se convierte en una madre atosigada por un beb\u00e9 asfixiante. El afecto que vincula ambas representaciones es el fastidio que produce la exigencia de una atenci\u00f3n total y exclusiva. Como tel\u00f3n de fondo est\u00e1 la interrupci\u00f3n por vacaciones que se acerca con vertiginosidad.<\/p>\n<p>Me parece que las ideas de Kernberg en torno a la escucha son muy valiosas y \u00fatiles. En realidad, su propuesta no es muy distinta de las nociones de Melanie Klein en torno al mundo interno. Para ella, \u00e9ste es la fantas\u00eda inconsciente, que no es otra cosa que el escenario donde se despliegan con dramaticidad los v\u00ednculos entre los objetos. Ahora bien, lo que Kernberg hace es presentarnos estas ideas en otros t\u00e9rminos: alguien le hace algo a alguien m\u00e1s y eso est\u00e1 envuelto en una trama emocional.<\/p>\n<p>Al escuchar psicoanal\u00edticamente a los pacientes, prestamos o\u00eddos a su mundo interno. Estamos dispuestos a sumergirnos ah\u00ed, poniendo en juego nuestras propias emociones, resistiendo la prisa y tolerando la incomprensi\u00f3n. Vamos a tientas, hipotetizamos, erramos y, a veces, logramos intuir algo que ayuda a que una emoci\u00f3n encuentre su sentido, o al menos un sentido posible.<\/p>\n<p>Referencia:<\/p>\n<p>Kernberg, O. (2004). Listening in Psychoanalysis: The Importance of Not Understanding. <em>Contemporary Controversies in Psychoanalytic Theory, Techniques and Their Applications<\/em> (pp. 193-205). Yale University Press.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ant\u00f3n Aguilar \u00a0 Pepe, mi paciente, llega a la sesi\u00f3n y me cuenta que se siente muy agobiado: si pasa tiempo con su novia, se pierde del gimnasio; si viene a la sesi\u00f3n, no puede ejercitarse ni estar con su pareja; si va al gimnasio, ya no tiene tiempo para leer sobre cosas que le interesan, como la filosof\u00eda. Cree que no puede hacer nada de forma exhaustiva y que todos acabar\u00e1n decepcionados. Cabe mencionar que no tiene un empleo formal y dispone de bastante tiempo libre. Entonces, \u00bfqu\u00e9 le est\u00e1 pasando? 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