{"id":11851,"date":"2024-01-02T08:49:22","date_gmt":"2024-01-02T14:49:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=11851"},"modified":"2024-11-12T14:29:29","modified_gmt":"2024-11-12T20:29:29","slug":"trazando-fronteras-emocionales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/trazando-fronteras-emocionales\/","title":{"rendered":"Trazando fronteras emocionales"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Emma Zarak<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La complejidad de la subjetividad humana, junto con los cambios culturales ocurridos de manera vertiginosa desde que Freud cre\u00f3 su teor\u00eda hasta la actualidad, obligaron al psicoan\u00e1lisis a expandir sus horizontes para hacerle frente a los diversos desaf\u00edos que surgen en el \u00e1mbito cl\u00ednico. Fue as\u00ed como surgi\u00f3 y se fue desarrollando la clasificaci\u00f3n de pacientes que se denominaron <em>fronterizos<\/em>, t\u00e9rmino que se origin\u00f3 en 1930, cuando Karl Abraham describi\u00f3 una forma de neurosis l\u00edmite entre la neurosis y la psicosis (Conti y Stagnaro, 2005). M\u00e1s adelante, entre muchos otros, el destacado psicoanalista Andr\u00e9 Green (2018) realiz\u00f3 importantes aportaciones al entendimiento de los pacientes fronterizos. Su planteamiento se construye alrededor de lo que denomin\u00f3<em> psicosis blanca y fronteras m\u00f3viles (<\/em>Lanza Castelli 2018)<em>. <\/em><\/p>\n<p>La conceptualizaci\u00f3n de Green sobre ambos t\u00e9rminos se apoya en las aportaciones de Wilfred Bion sobre las \u00e1reas psic\u00f3ticas de la mente. Este \u00faltimo\u00a0\u00a0 argumenta que tales \u00e1reas representan espacios en donde los contenidos emocionales no se metabolizan lo suficiente hasta transformarse en pensamientos (Grinberg et al., 1991a); son \u00e1reas ps\u00edquicas en las que predomina el caos y la incapacidad para establecer v\u00ednculos significativos con la realidad externa. En la cl\u00ednica, este planteamiento se observa en la confusi\u00f3n entre el yo y el objeto, en la dificultad de guardar l\u00edmites claros con el terapeuta o el encuadre, y en establecer esos l\u00edmites entre el mundo interno y externo (Grinberg et al., 1991a). Por lo tanto, lo que propone Green implica una capacidad mental para moverse de forma fluctuante entre diferentes estados ps\u00edquicos, incluyendo estados de fusi\u00f3n y separaci\u00f3n (1990).<\/p>\n<p>Para ejemplificar estas ideas, relatar\u00e9 el material de Mariana, que a los diecisiete a\u00f1os llega a consulta por medio de su madre, quien se encontraba preocupada ante una posible reca\u00edda de su hija en un estado depresivo. Durante la pandemia, esta chica atraves\u00f3 una profunda depresi\u00f3n, situaci\u00f3n que \u00a0provoc\u00f3 que asistiera al psiquiatra y comenzara a tomar ciertos medicamentos que, seg\u00fan la madre, empeoraron la situaci\u00f3n. La paciente empez\u00f3 a escuchar voces que le dec\u00edan que se hiciera da\u00f1o y se quitara la vida. Aunque en el pasado Mariana tuvo episodios autolesivos, nunca cometi\u00f3 un intento de suicidio como tal, pero menciona que estuvo muy cerca de hacerlo. En nuestra primera entrevista, me comenta que, durante los momentos en los que escuchaba las voces, ella no las reconoc\u00eda como su propia voz, pero sab\u00eda que proven\u00eda de su mente y no era algo externo a ella. Esta vivencia de escuchar voces le result\u00f3 confusa y angustiante, ya que no sab\u00eda c\u00f3mo diferenciar entre la realidad y sus pensamientos internos.<\/p>\n<p>En el caso antes relatado, podemos observar la presencia de las <em>fronteras movibles<\/em> que menciona Green. Su teor\u00eda enfatiza la complejidad de la mente, donde los l\u00edmites entre la realidad y la fantas\u00eda pueden volverse difusos (Ortiz, 2011). En el caso de Mariana, estos aspectos psic\u00f3ticos, como escuchar voces, surgieron durante un per\u00edodo de mucha tensi\u00f3n e incertidumbre, como fue la pandemia de COVID-19. Es posible que este desaf\u00edo global contribuyera a la activaci\u00f3n de estas <em>\u00e1reas psic\u00f3ticas<\/em> en su mente, pues se encontraba vulnerable y carec\u00eda de los recursos ps\u00edquicos para enfrentar dicha situaci\u00f3n. No obstante, en otras \u00e1reas de su vida, Mariana conserva el principio de realidad y posee habilidades para establecer relaciones sociales y adaptarse a su entorno. La presencia de estas <em>fronteras movibles<\/em> refleja la complejidad del funcionamiento mental de los pacientes lim\u00edtrofes y la variabilidad de sus experiencias emocionales.<\/p>\n<p>La madre, una mujer soltera, tuvo que asumir responsabilidades laborales importantes para mantener a la familia. Su ausencia emocional y f\u00edsica durante la infancia de Mariana pudo haber afectado la experiencia de su hija de sentirse contenida a nivel emocional, tal y como lo plantea Bion. La falta de presencia materna y la sensaci\u00f3n de soledad durante su ni\u00f1ez pudieron interferir en la funci\u00f3n continente de la madre. En el contexto de pacientes fronterizos, como lo es Mariana, es com\u00fan observar una dificultad en la capacidad de recibir y procesar emociones. En este caso, es posible suponer que hubo una funci\u00f3n de \u00abcontinente-contenido\u00bb deficiente. Dicha falta de contenci\u00f3n emocional puede favorecer la inestabilidad y los problemas de identidad que caracterizan a estos pacientes.<\/p>\n<p>Es fundamental considerar que los s\u00edntomas mencionados con anterioridad no se explican simplemente como un intercambio simb\u00f3lico provocado por la represi\u00f3n, sino como un terreno donde lo simb\u00f3lico no se instaur\u00f3 en su totalidad, prevaleciendo el acto como respuesta a sus conflictos internos y vac\u00edos emocionales. Lo anterior nos lleva a pensar que estos pacientes experimentaron graves deficiencias en la funci\u00f3n materna y en la constancia objetal. Esta inconsistencia se puede dar, tanto por una ausencia materna como por un exceso de presencia (Llanes, 2016). Es probable que la madre no permitiera una presencia y una ausencia \u00f3ptimas que ayudaran a la ni\u00f1a a entrar en el mundo de la simbolizaci\u00f3n, para as\u00ed lograr enfrentar, de manera m\u00e1s saludable, las p\u00e9rdidas y separaciones de la vida.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, me gustar\u00eda resaltar que, en el abordaje terap\u00e9utico de pacientes fronterizos, el encuadre adquiere una importancia crucial. Dentro de la alianza terap\u00e9utica, representa un tercer elemento que desempe\u00f1a una funci\u00f3n similar al sost\u00e9n materno (Green, 1990). El analista, mediante la elaboraci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n, responde a las descargas difusas del paciente, permitiendo la inhibici\u00f3n de las pulsiones y promoviendo la v\u00eda de elaboraci\u00f3n y verbalizaci\u00f3n (Green, 1990). Esta capacidad del analista, junto al encuadre, es indispensable para los pacientes fronterizos, ya que la maduraci\u00f3n yoica, de hecho, se desarrolla por medio del sostenimiento del tratamiento (Ortiz, 2011). A medida que el tiempo avanza en el proceso terap\u00e9utico, el objetivo es que el paciente pueda construir una representaci\u00f3n interna del analista como un objeto de la mente, que producir\u00e1 un mayor sentido de seguridad y calma, y permitir\u00e1 una apertura hacia el proceso de pensar (Green, 1990).<\/p>\n<p>Referencias:<\/p>\n<p>Conti, N. A. y Stagnaro, J. C. (2005). Personalidad normal y patol\u00f3gica y Trastorno borderline de la personalidad: un enfoque hist\u00f3rico-nosogr\u00e1fico.<em> VERTEX. Revista argentina de psiquiatr\u00eda<\/em>, <em>15<\/em>(58), pp. 267-273.<\/p>\n<p>Green, A. (1990). <em>De locuras privadas<\/em>. Amorrortu editores, Buenos Aires.<\/p>\n<p>Grinberg, L., Sor, D. y Tabak de Bianchedi, E. (1991a). <em>Nueva introducci\u00f3n a las ideas de Bion<\/em>. Tecnipublicaciones.<\/p>\n<p>&#8212;. (1991b). Psicosis. <em>Nueva introducci\u00f3n a las ideas de Bion<\/em> (pp. 37-52). Tecnipublicaciones.<\/p>\n<p>&#8212;. (1991c). Pensamiento. <em>Nueva introducci\u00f3n a las ideas de Bion.<\/em> (pp. 53-72). Tecnipublicaciones.<\/p>\n<p>&#8212;. (1991d). Transformaciones en alucinosis. <em>Nueva introducci\u00f3n a las ideas de Bion<\/em> (pp. 89-98). Tecnipublicaciones.<\/p>\n<p>Lanza Castelli, G. (2018). <em>Los Pacientes Fronterizos Y La Psicosis Blanca.<\/em> Mentalizaci\u00f3n. Revista de Psicoan\u00e1lisis y Psicoterapia.<\/p>\n<p>Llanes, C. (2016). Reflexiones acerca de lo fronterizo. <em>Revista electr\u00f3nica Letra en Psicoan\u00e1lisis<\/em>, <em>2<\/em>(1). En: <a href=\"https:\/\/cies-revistas.mx\/index.php\/Psicoanalisis\/article\/view\/27\">https:\/\/cies-revistas.mx\/index.php\/Psicoanalisis\/article\/view\/27<\/a><\/p>\n<p>Ortiz, E. (2011). <em>La mente en desarrollo<\/em>. Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Emma Zarak \u00a0 La complejidad de la subjetividad humana, junto con los cambios culturales ocurridos de manera vertiginosa desde que Freud cre\u00f3 su teor\u00eda hasta la actualidad, obligaron al psicoan\u00e1lisis a expandir sus horizontes para hacerle frente a los diversos desaf\u00edos que surgen en el \u00e1mbito cl\u00ednico. 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