{"id":11809,"date":"2023-11-29T16:46:04","date_gmt":"2023-11-29T22:46:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=11809"},"modified":"2024-11-12T14:43:04","modified_gmt":"2024-11-12T20:43:04","slug":"la-integracion-del-amor-y-el-odio-en-la-mente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/la-integracion-del-amor-y-el-odio-en-la-mente\/","title":{"rendered":"La integraci\u00f3n del amor y el odio en la mente"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Kaori R\u00edos<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El amor y el odio son emociones primordiales en todo ser humano, las cuales, para poder integrar, requieren de ciertos procesos y mecanismos que se tienen que ejercer en el proceso de pensamiento y en el desarrollo de la psique.<\/p>\n<p>Sigmund Freud dividi\u00f3 las pulsiones en <em>pulsiones de vida<\/em> y <em>pulsiones de muerte<\/em>. Podemos entender a la pulsi\u00f3n de vida como aquello que tiende al Eros, a la vida, al amor. Por el contrario, la pulsi\u00f3n de muerte es aquello innato que tiende a la destrucci\u00f3n, a la muerte (Thanatos) o al \u201cretorno al cero\u201d. Freud, entonces, explica c\u00f3mo es que, de manera inherente, tenemos ambas pulsiones, siendo que algunos pueden tener una mayor inclinaci\u00f3n o preponderancia hacia la vida, mientras que otros la tendr\u00e1n hacia la muerte.<\/p>\n<p>Melanie Klein habla de la existencia de un <em>yo desintegrado<\/em> al nacer, donde los mecanismos de defensa suelen ser la proyecci\u00f3n, la escisi\u00f3n y la identificaci\u00f3n proyectiva, los cuales destacan en la <em>posici\u00f3n esquizoparanoide<\/em>. El beb\u00e9 se relaciona con un objeto parcial; es decir, cuando el beb\u00e9 llora por hambre y la madre lo alimenta, el pecho es percibido como bueno, puesto que satisface las necesidades y gratifica. En cambio, cuando la madre tarda un poco m\u00e1s en alimentarlo o, por alguna circunstancia, no cubre esa necesidad de manera inmediata, surge entonces la frustraci\u00f3n. En este punto, el pecho es percibido como un objeto malo. El odio es, por tanto, un afecto primario que aparece cuando ese objeto-pecho es percibido como malo.<\/p>\n<p>Conforme avanza el desarrollo, y si las condiciones son favorables, se accede a la <em>posici\u00f3n depresiva<\/em> donde, a diferencia de la posici\u00f3n esquizoparanoide, los mecanismos de defensa son las defensas maniacas y la reparaci\u00f3n. Esta posici\u00f3n implica un gran esfuerzo, debido a que se unen las partes buenas y las partes malas del objeto, lo que quiere decir que el beb\u00e9 se da cuenta de que el mismo objeto que ha odiado y ha atacado porque lo frustra, es aquel que tambi\u00e9n lo alimenta. Se ama y se odia al mismo objeto, por lo que aparece la culpa ante el da\u00f1o que se le provoc\u00f3 y la posibilidad de repararlo. La reparaci\u00f3n, por ende, trae la posibilidad de favorecer cierta neutralizaci\u00f3n de aspectos agresivos u hostiles.<\/p>\n<p>En la posici\u00f3n depresiva, se habla de la totalidad del objeto, lo cual tiene que ver con el proceso de integraci\u00f3n dentro de la mente. Esto implica el poder pensar al otro con todas las cualidades y los defectos que tiene; pensarlo como un todo y no s\u00f3lo como una parte, como suele suceder en la posici\u00f3n descrita con anterioridad. Podemos observar, entonces, que tanto el amor como el odio aparecen en diversas circunstancias, pero ante el mismo objeto. Se reconoce la ambivalencia hacia \u00e9ste. Uno puede enojarse mucho con alguna persona, odiarla, pero, al mismo tiempo, reconocer sus bondades o virtudes, ante las cuales puede expresarse tambi\u00e9n el amor. Esto es el resultado de haber transitado por el proceso de integraci\u00f3n ya mencionado.<\/p>\n<p>Cuando no ocurre as\u00ed y se mantiene al objeto escindido (por ejemplo, cuando domina el odio), hablamos de procesos m\u00e1s destructivos. Todo ser humano siente odio, pero en algunos puede desarrollarse de tal manera que domine la mente, lo cual conlleva a diversas situaciones y relaciones negativas. Lo ideal es que el amor predomine y se pueda integrar al odio, de manera que no destruya las relaciones ni al objeto. El reconocimiento de la existencia del odio en la persona que uno quiere genera sentimientos de culpa, de preocupaci\u00f3n, de querer reparar o revertir esa situaci\u00f3n, lo cual lleva tambi\u00e9n a tener una relaci\u00f3n m\u00e1s profunda con el otro, porque se trata de velar por su cuidado. La integraci\u00f3n del amor y el odio dentro de la mente ampl\u00eda el espectro de la profundizaci\u00f3n de los v\u00ednculos y de la capacidad de compromiso.<\/p>\n<p>Por otro lado, el odio puede tener otro matiz, que es la envidia, siendo estas dos emociones las m\u00e1s destructivas dentro del sector agresivo de la mente.<\/p>\n<p>El beb\u00e9 da cuenta de la capacidad nutricia, creativa y generosa que tiene el pecho: cualidades que, por s\u00ed solas, despiertan envidia. Esto quiere decir que se reconoce la bondad y generosidad del objeto y, precisamente, eso es causante de envidia. Se quiere poseer dichas cualidades, pero al no poderlas obtener, se busca aniquilar o destruir. Esto quiere decir que el objeto es reconocido como bueno y generoso, mas al no conseguir sus dones o cualidades, se busca su destrucci\u00f3n, siendo depositario de los impulsos m\u00e1s hostiles.<\/p>\n<p>As\u00ed como entendemos la envidia como la expresi\u00f3n del odio, en la misma l\u00ednea, se entiende a la gratitud como la expresi\u00f3n del amor. Melanie Klein teoriz\u00f3 ambas, explicando que no se puede entender un concepto sin el otro, de manera que se entretejen. Considero, entonces, que es as\u00ed de compleja y fascinante la comprensi\u00f3n de fen\u00f3menos ps\u00edquicos, como lo es la integraci\u00f3n del amor y el odio.<\/p>\n<p>Referencias:<\/p>\n<p>Freud, S. (2007a). Pulsiones y destinos de pulsi\u00f3n. <em>Obras <\/em>completas (vol. 14, pp. 105-134). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1915).<\/p>\n<p>&#8212;. (2007b). <em>M\u00e1s all\u00e1 del principio del placer. Obras completas <\/em>(vol. 18). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1920).<\/p>\n<p>Klein, M. (1975) <em>Envidia y gratitud. <\/em>Paidos, Espa\u00f1a, 1988<\/p>\n<p>&#8212;. (1975). Envy and Gratitude<em>. Envy and Gratitude and Other Works 1946\u20131963<\/em>, <em>104<\/em>, pp. 176-235. (Obra original publicada en 1957).<\/p>\n<p>Moya, M. y Del Palacio, J. https:\/\/youtu.be\/NhfaQiVPSO<\/p>\n<p>Segal, H. (2008). <em>Introducci\u00f3n a la obra de Melanie Klein. <\/em>Paid\u00f3s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Kaori R\u00edos \u00a0 El amor y el odio son emociones primordiales en todo ser humano, las cuales, para poder integrar, requieren de ciertos procesos y mecanismos que se tienen que ejercer en el proceso de pensamiento y en el desarrollo de la psique. Sigmund Freud dividi\u00f3 las pulsiones en pulsiones de vida y pulsiones de muerte. Podemos entender a la pulsi\u00f3n de vida como aquello que tiende al Eros, a la vida, al amor. 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