{"id":11594,"date":"2023-09-29T15:55:46","date_gmt":"2023-09-29T21:55:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=11594"},"modified":"2024-11-12T15:19:26","modified_gmt":"2024-11-12T21:19:26","slug":"encuentros-y-desencuentros-en-el-encuadre-psicoanalitico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/encuentros-y-desencuentros-en-el-encuadre-psicoanalitico\/","title":{"rendered":"Encuentros y desencuentros en el encuadre psicoanal\u00edtico"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Crist\u00f3bal Barud Medrano<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El encuadre de la psicoterapia psicoanal\u00edtica y el psicoan\u00e1lisis se aparta de los v\u00ednculos sociales tradicionales, en donde, por lo general, existe una cualidad transaccional mutua y se esperar\u00eda un rendimiento tangible, o que el otro responda de alguna forma, proveyendo satisfactores o conductas esperadas. En este tenor, alejado de la intimidad emocional, el lenguaje y la afectividad cuentan con un car\u00e1cter utilitario, as\u00ed como con medios para influir en el otro, m\u00e1s que para comunicar.<\/p>\n<p>Como contraparte, el di\u00e1logo psicoanal\u00edtico, cuando logra instaurarse a trav\u00e9s de la colaboraci\u00f3n de ambos componentes de la pareja anal\u00edtica, se abstiene de moldear conductas, obtener gratificaciones para ambas partes o hablar en favor de los propios intereses. Es el analista quien trata de garantizar que se den estas condiciones, mediante su neutralidad y abstinencia; el compromiso del terapeuta es mantener el esp\u00edritu de hablar con sinceridad acerca de sus observaciones y de se\u00f1alar con veracidad la respuesta frente a ellas. En el espacio anal\u00edtico, en suma, predomina el pensamiento frente a la acci\u00f3n, un bien escaso en la sociedad contempor\u00e1nea, donde la utilidad es un valor fundante.<\/p>\n<p>Pese a la condici\u00f3n social, el modo de comunicaci\u00f3n entablado en una psicoterapia muestra algo, quiz\u00e1, m\u00e1s irrenunciable de la condici\u00f3n humana: el brote repetido de experiencias capitales del desarrollo subjetivo y su entrelazamiento con el presente. Si bien, se puede echar mano de diferentes mecanismos para negarlo o desconocerlo, su influencia es claramente palpable. Todo proceso psicoanal\u00edtico muestra la forma en que cualquier relaci\u00f3n se desenvuelve con sutileza, apuntalada entre emociones y conflictos. Por su naturaleza, el encuadre permite el despliegue de un par de conflictos profundos, inherentes a la condici\u00f3n humana de desvalimiento temprano: la marcha hacia la independencia y el deseo de volver a una fuente inagotable de placer y bienestar.<\/p>\n<p>Sigmund Freud propuso que los primeros momentos de la vida poseen un car\u00e1cter autoer\u00f3tico; existe la fantas\u00eda de estar solo en el mundo y proveerse las satisfacciones necesarias para la supervivencia. M\u00e1s adelante, Margaret Mahler hablar\u00eda de un estadio posterior, en donde se reconoce la dependencia del otro, pero se vive en fusi\u00f3n con aquel. Si bien, ambas nociones funcionan como hip\u00f3tesis, su comprobaci\u00f3n es imposible y marcan momentos m\u00edticos del desarrollo de un ser humano. Asimismo, poseen valor, en tanto respuestas para el cuestionamiento sobre el papel del otro en la vida, y como calmantes para sensaciones de desamparo muy tempranas: si el otro no est\u00e1, \u00bfser\u00e1 mejor imaginar que uno mismo se satisface?; si existe una compa\u00f1\u00eda permanente, \u00bfsignifica que es posible evitar por siempre el desvalimiento y la p\u00e9rdida? Tarde o temprano, sobreviene la separaci\u00f3n, poniendo en tela de juicio estas fantas\u00edas. Esto inscribe una huella profunda, marcada por la voluntad de retorno, sembrando en el ser humano el deseo irrenunciable de volver a sentirse uno.<\/p>\n<p>Las teor\u00edas posteriores, en diversas latitudes y coordenadas, tambi\u00e9n plantean la relevancia para la vida despu\u00e9s de dicho momento, aunque con sus diferencias respecto de Freud. La relaci\u00f3n de objeto, su importancia y su papel cuentan desde el principio de la vida, lo cual significa que el beb\u00e9 tiene cierta consciencia acerca de la existencia del otro, de quien depende para mitigar las intensas sensaciones que acompa\u00f1an sus primeros momentos en el mundo. Existir\u00eda, tambi\u00e9n, consciencia de las separaciones, el dolor y la desilusi\u00f3n que las acompa\u00f1an. Aunque ambas teor\u00edas discurren por cauces distintos, su desembocadura es similar: en el destino humano, queda sellado el deseo de reencontrarse con un estado de bienestar, calma y satisfacci\u00f3n casi m\u00e1gico.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, la identificaci\u00f3n con las actividades de los adultos, dotadas de poder\u00edo, tienden a reforzar los deseos de independencia y separaci\u00f3n; la adolescencia y la pubertad son dos tiempos privilegiados, en donde esto puede apreciarse, aunque sus efectos se gestan desde mucho tiempo atr\u00e1s. El costo de dicha independencia es la renuncia al estado de bienestar imaginario, constituyendo dos caras del mismo fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>\u00a0Cuando la ruptura de la fusi\u00f3n est\u00e1 matizada por el resentimiento, como resultado de sentirla como un desalojo, el retorno a los momentos de comuni\u00f3n ilusoria es fr\u00e1gil o se percibe como imposible, mientras que el deseo de independencia se asemeja m\u00e1s a un exilio que a una exploraci\u00f3n apasionada del mundo.<\/p>\n<p>Los ritmos propuestos por el encuadre psicoanal\u00edtico, su solidez en cuanto a los tiempos, la regularidad de las sesiones, la puntualidad de su inicio y final, permiten reproducir un v\u00ednculo de extrema cercan\u00eda, en donde se jugar\u00e1n sus anhelos y riesgos: el deseo de prolongarla, el temor a que un tercero la rompa, la gratitud de contar con la escucha de alguien que, sin embargo, uno no posee. A su vez, se jugar\u00e1n los deseos y conflictos en torno a las separaciones: la pregunta por sentirse empeque\u00f1ecido o poco relevante, dada la existencia de otras actividades en la mente de la persona importante; la competencia con aquellos que, seg\u00fan creemos, ocupan el lugar propio; el deseo de sentirse independiente para no verse inmerso en la marea afectiva del v\u00ednculo con otro.<\/p>\n<p>El encuadre no hace m\u00e1s que condensar, en un elemento temporal y espacial, una serie de temas fundamentales del ser humano que pueden explorarse con sinceridad y seguridad. El deseo de regresar a una uni\u00f3n imaginada con el objeto primario no desaparece en el transcurso de la vida. Las relaciones de pareja, familiares y personales oscilan entre ambos polos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Crist\u00f3bal Barud Medrano \u00a0 El encuadre de la psicoterapia psicoanal\u00edtica y el psicoan\u00e1lisis se aparta de los v\u00ednculos sociales tradicionales, en donde, por lo general, existe una cualidad transaccional mutua y se esperar\u00eda un rendimiento tangible, o que el otro responda de alguna forma, proveyendo satisfactores o conductas esperadas. En este tenor, alejado de la intimidad emocional, el lenguaje y la afectividad cuentan con un car\u00e1cter utilitario, as\u00ed como con medios para influir en el otro, m\u00e1s que para comunicar. Como contraparte, el di\u00e1logo psicoanal\u00edtico, cuando logra instaurarse a trav\u00e9s de la colaboraci\u00f3n de ambos componentes de la pareja\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":11629,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11594"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11594"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11594\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12771,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11594\/revisions\/12771"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11629"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}