{"id":11502,"date":"2023-08-25T13:26:39","date_gmt":"2023-08-25T19:26:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=11502"},"modified":"2024-11-12T15:31:15","modified_gmt":"2024-11-12T21:31:15","slug":"el-amor-en-tiempos-adolescentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-amor-en-tiempos-adolescentes\/","title":{"rendered":"El amor en tiempos adolescentes"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Javier Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A simple vista, pareciera exagerada la reacci\u00f3n que tiene cualquier joven ante la ruptura con su pareja, un conflicto amoroso o, incluso, no ser correspondido por la persona que se desea y en quien se han puesto todas las expectativas. Es pertinente detenernos un poco a reflexionar sobre lo que acontece en la mente de los j\u00f3venes cuando el amor surge de forma s\u00fabita, un sentimiento que puede resultar abrumador por el significado inconsciente que lleva consigo.<\/p>\n<p>La consolidaci\u00f3n de la identidad es una b\u00fasqueda constante durante la adolescencia y uno de los caminos que se toma para \u201cencontrarse a s\u00ed mismo\u201d tiene que ver con el enamoramiento. El amor adolescente constituye un intento por llegar a una definici\u00f3n de la propia identidad. La imagen de uno mismo, que en ese momento es difusa y amorfa, se proyecta sobre la persona amada, logrando, as\u00ed, que se refleje y, por tanto, se aclare gradualmente (Erikson, 1950). Esta idea tendr\u00eda como premisas que uno se va descubriendo a s\u00ed mismo a trav\u00e9s del otro y que la pareja acaba siendo una parte fundamental de la imagen propia. Si esto es as\u00ed, no es de exagerar lo desgarrador que puede ser para los j\u00f3venes una ruptura, ya que una parte de s\u00ed mismos se pierde y la sensaci\u00f3n de incompletud se torna insoportable.<\/p>\n<p>Sobre la misma l\u00ednea, las amistades adolescentes se confunden con sentimientos amorosos. La duda sobre su orientaci\u00f3n sexual es com\u00fan, por todo lo que representa para los j\u00f3venes la relaci\u00f3n con el otro. Un requisito para fraguar una amistad es la idealizaci\u00f3n del amigo(a): algunos rasgos de la personalidad del otro son admirados y amados porque constituyen algo que la persona quisiera tener y, a trav\u00e9s la amistad, se apodera de ellos (Blos, 1971). Resulta frecuente escuchar: \u201cAmo a mi amigo\u201d; no tengo duda de que esto sea cierto, pero \u00bfde d\u00f3nde proviene ese amor? De la idealizaci\u00f3n: el otro posee las cualidades sin las cuales uno mismo no puede alcanzar su ideal, por tanto, la relaci\u00f3n de amistad tendr\u00e1 la intenci\u00f3n de apropiarse de aquellas virtudes. Lo anterior se refleja en la necesidad imperiosa de emular a los amigos que el grupo coloca en el lugar de lideres, pero que est\u00e1n sostenidos por la fantas\u00eda de la idealizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta ahora, ambas descripciones est\u00e1n \u00edntimamente ligadas a los aspectos narcisistas del adolescente. Las elecciones de pareja y de amistades est\u00e1n matizadas por la gratificaci\u00f3n de sus propias necesidades, ya sea de encontrar su propia identidad o de alcanzar su ideal. La mayor\u00eda de los j\u00f3venes tienden a huir de un v\u00ednculo profundo; la intenci\u00f3n y motivaci\u00f3n es la satisfacci\u00f3n parcial de su sexualidad, que en ese momento es exploratoria y preparatoria. No nos extra\u00f1e escuchar a los j\u00f3venes decir frases como: \u201cMe lo doy y fuga\u201d, \u201cNo me supe ni su nombre\u201d, \u201cUn agarr\u00f3n y ya\u201d, \u201cQue flojera tener novio(a)\u201d, \u201cMejor quedamos en un <em>free<\/em>\u201d, etc\u00e9tera. La intenci\u00f3n no es hacer un juicio de valor, al contrario, es entender que, para ellos, las relaciones profundas resultan muy amenazantes.<\/p>\n<p>No podemos perder de vista que uno de sus principales logros es sentirse con independencia emocional al respecto de sus padres y que una relaci\u00f3n de noviazgo, en su mente, significar\u00eda colocarse, de nuevo, en un lugar de dependencia, donde la uni\u00f3n despierta el miedo a la sumisi\u00f3n. Las defensas ante este peligro, por lo general, tienen su base en la omnipotencia. Recuerdo a un joven que describi\u00f3 un sinf\u00edn de sensaciones al respecto del posible encuentro en una fiesta con la chava que le gustaba: \u201cLos nervios me traicionaron. Todav\u00eda no llegaba y me puse a beber alcohol hasta emborracharme, no quer\u00eda sentir eso. Por fin lleg\u00f3 y yo no pod\u00eda ni sostenerme. Al poco tiempo se fue. Qu\u00e9 mala onda que, adem\u00e1s de llegar tarde, se fue temprano. Ni qui\u00e9n la necesite, es una tonta, yo me la pas\u00e9 incre\u00edble\u201d. La ansiedad de vivirse atravesado por un sentimiento desconocido, grato, pero abrumador, lo dej\u00f3 al servicio de la autosuficiencia: llenarse de alcohol para mitigar el m\u00ednimo sufrimiento y devaluar \u2014contrario a idealizar\u2014 para no acercarse a la sensaci\u00f3n de dependencia.<\/p>\n<p>En el momento en el que el adolescente deja la lucha encarnecida por no volverse dependiente y elabora la confusi\u00f3n de que el amor es sometimiento, su actitud hacia el otro cambia y se generan sentimientos de ternura, donde predomina la preocupaci\u00f3n por preservar su cari\u00f1o y el deseo de pertenecer exclusivamente el uno al otro, abandonando su gran autosuficiencia y aceptando que necesitar del amor o de los dem\u00e1s no significa someterse.<\/p>\n<p>Referencias:<\/p>\n<p>Blos, P. (1971). Fases de la adolescencia. <em>Psicoan\u00e1lisis de la adolescencia<\/em> (pp. 117, 135 y 152). Joaqu\u00edn Mortiz.<\/p>\n<p>Erikson, E. (1950). Ocho edades del hombre. <em>Infancia y sociedad<\/em> (p. 236). Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Javier Fern\u00e1ndez \u00a0 A simple vista, pareciera exagerada la reacci\u00f3n que tiene cualquier joven ante la ruptura con su pareja, un conflicto amoroso o, incluso, no ser correspondido por la persona que se desea y en quien se han puesto todas las expectativas. Es pertinente detenernos un poco a reflexionar sobre lo que acontece en la mente de los j\u00f3venes cuando el amor surge de forma s\u00fabita, un sentimiento que puede resultar abrumador por el significado inconsciente que lleva consigo. 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