{"id":11248,"date":"2023-05-26T16:10:01","date_gmt":"2023-05-26T22:10:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=11248"},"modified":"2023-06-14T13:39:38","modified_gmt":"2023-06-14T19:39:38","slug":"el-nino-enfermo-sintoma-de-los-padres-y-entonces-vale-la-pena-trabajar-clinicamente-con-los-ninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-nino-enfermo-sintoma-de-los-padres-y-entonces-vale-la-pena-trabajar-clinicamente-con-los-ninos\/","title":{"rendered":"El ni\u00f1o enfermo: \u00bfs\u00edntoma de los padres? Y entonces, \u00bfvale la pena trabajar cl\u00ednicamente con los ni\u00f1os?"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Martha Zorrilla<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es com\u00fan desanimarse al trabajar en la cl\u00ednica con ni\u00f1os, por pensar que se trata de algo as\u00ed como una batalla perdida, pues \u201cel problema son los padres\u201d. Es cierto que las relaciones intrafamiliares son determinantes en el psiquismo de los ni\u00f1os y que los seres humanos somos el resultado de una compleja combinaci\u00f3n de factores internos o innatos y de otros ambientales. Por lo anterior, la influencia que tiene la familia en la vida emocional del ni\u00f1o es irrefutable.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n sabemos que, con las herramientas t\u00e9cnicas del psicoan\u00e1lisis, permitimos que el paciente ni\u00f1o pueda lograr cierta autonom\u00eda en su funcionamiento ps\u00edquico; que pueda simbolizar, a trav\u00e9s del juego y de la palabra, aquellas pulsiones y emociones que le provocan malestar; y que, con el trabajo sistem\u00e1tico de la transferencia en sesiones terap\u00e9uticas, es posible que sienta un alivio en sus s\u00edntomas y que, con ello, la din\u00e1mica dentro de la familia cambie.<\/p>\n<p>El s\u00edntoma, por s\u00ed solo, ya nos dice que el ni\u00f1o tiene un sufrimiento mental. Podemos suponer, a nivel te\u00f3rico, que el aparato mental del ni\u00f1o no est\u00e1 soportando el conflicto que resulta de las emociones internas y externas. Pero, lo m\u00e1s importante para el ni\u00f1o que llega al consultorio ser\u00e1 que su terapeuta sea capaz de escuchar y de observar, en el juego, cu\u00e1l es el significado que el s\u00edntoma tiene en la mente del paciente, cu\u00e1l es su funci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fran\u00e7oise Dolto, psicoanalista francesa reconocida por sus descubrimientos en psicoan\u00e1lisis infantil, enfatiz\u00f3 la idea de que, parte de lo que enferma a un ni\u00f1o es aquello no verbalizado, los secretos que surgen, a veces, con la intenci\u00f3n de proteger al ni\u00f1o de alg\u00fan dolor, pero que, en realidad, resultan m\u00e1s pat\u00f3genos que favorables. Por ejemplo, recuerdo el caso de una ni\u00f1a que hab\u00eda sido sometida, varias veces, a cirug\u00edas a causa de macrodactilia; los padres, en un intento por no hacerla sufrir de m\u00e1s, le inventaban historias que les parec\u00edan menos dolorosas que la descripci\u00f3n precisa de lo que pasaba en su mano. El resultado fue la percepci\u00f3n subjetiva de un cuerpo monstruoso que era diferente al de los dem\u00e1s y que la traicionaba recurrentemente. Una serie de dibujos reflejaron estas im\u00e1genes con claridad. El duelo por el padecimiento no pod\u00eda ser elaborado de forma favorable porque no hab\u00eda una verdad que enfrentar. El s\u00edntoma de la ni\u00f1a era una gran dificultad para establecer relaciones sociales.<\/p>\n<p>Desde esta misma perspectiva francesa, se piensa que la manera en que el complejo de Edipo se resuelve (o no se resuelve) es determinante en la sintomatolog\u00eda que el ni\u00f1o presenta. Supongamos que, si la madre pone al hijo en el lugar del padre, a manera de sustituci\u00f3n, ese ni\u00f1ito no podr\u00e1 renunciar con facilidad a la fantas\u00eda incestuosa, dado que, en la realidad, se le est\u00e1 concediendo el \u201ctriunfo\u201d. Por lo tanto, le ser\u00e1 dif\u00edcil construir relaciones sociales que no est\u00e9n marcadas por rivalidades, celos y exclusiones del tipo Ed\u00edpico, as\u00ed como interesarse por la vida, m\u00e1s all\u00e1 de lo intrafamiliar.<\/p>\n<p>Entonces, insiste Dolto, no se trata de que sea culpa de los padres, sino que tanto ellos como los hijos peque\u00f1os son participantes din\u00e1micos, no disociados por las resonancias inconscientes de su libido. Podemos pensar que la din\u00e1mica de la familia y la forma ps\u00edquica del funcionamiento de los padres iluminan nuestro trabajo como terapeutas para comprender, a profundidad, la problem\u00e1tica del ni\u00f1o y poder acercarnos, junto con \u00e9l, a su propia verdad, aquella que habr\u00e1 de afrontar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cl\u00ednicamente, Armida Aberastury nos advierte que, en la primera entrevista con los padres, es probable que la informaci\u00f3n que recuerden est\u00e9 incompleta: en parte, por las resistencias, y en parte, por la culpa que consultar a un psicoanalista supone. Tambi\u00e9n propone, muy acertada, que habr\u00e1 que contrastar el motivo de consulta que los padres manifiestan con la fantas\u00eda de enfermedad y de cura que el ni\u00f1o comunique en sus propias sesiones diagn\u00f3sticas. Esto significa que, lo que hay detr\u00e1s del s\u00edntoma de un ni\u00f1o puede estar relacionado con lo que los padres piensan o con alguna otra situaci\u00f3n que ellos desconocen y que es de naturaleza m\u00e1s inconsciente. Es el propio ni\u00f1o, en la intimidad del consultorio, quien podr\u00e1 mostrarnos el significado detr\u00e1s del s\u00edntoma que se ve.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por lo tanto, aunque existe una relaci\u00f3n innegable entre el psiquismo de los padres y el de los hijos, me parece que el trabajo psicoanal\u00edtico con ni\u00f1os es un terreno f\u00e9rtil, en tanto que ofrece la posibilidad de acompa\u00f1ar al peque\u00f1o paciente hacia una manera diferente de situarse ante su propia vida y ante sus propios padres. La realidad externa seguir\u00e1 siendo la misma, pero la idea ser\u00e1 participar en la transformaci\u00f3n de la forma en la que el ni\u00f1o asimila lo que la vida le ofrece.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aberastury, A. (1962). <em>Teor\u00eda y t\u00e9cnica del psicoan\u00e1lisis de ni\u00f1os.<\/em> Paid\u00f3s<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dolto, F. (1965). Prefacio y palabras preliminares. En: Mannoni, M. <em>La primera entrevista con el psicoanalista.<\/em> Gedisa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Martha Zorrilla \u00a0 Es com\u00fan desanimarse al trabajar en la cl\u00ednica con ni\u00f1os, por pensar que se trata de algo as\u00ed como una batalla perdida, pues \u201cel problema son los padres\u201d. 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