{"id":11185,"date":"2023-04-28T15:35:39","date_gmt":"2023-04-28T21:35:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=11185"},"modified":"2023-05-09T12:57:35","modified_gmt":"2023-05-09T18:57:35","slug":"devorar-al-otro-o-respetar-tu-independencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/devorar-al-otro-o-respetar-tu-independencia\/","title":{"rendered":"Devorar al otro o respetar tu independencia"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Andrea Amezcua Espinosa<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando nos enfrentamos a la alteridad, al otro en su m\u00e1s absoluta libertad, tenemos varios posibles caminos por andar. Por un lado, podr\u00edamos creer que el respeto a la independencia del otro nos condena a una sumisi\u00f3n frente al mismo; como si sus deseos se impusieran sobre los nuestros, sobre todo cuando son opuestos. Por otro lado, tenemos el caso inverso: suponer que nuestros deseos, fines u objetivos importan m\u00e1s que los del otro. \u00bfHabr\u00e1 otro camino por recorrer? \u00bfSer\u00e1 posible una realidad donde podamos encontrarnos en paz con la independencia del otro?<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista del psicoan\u00e1lisis, enfrentarse a un otro que es diferente a nosotros es lo que da pie al juego del deseo, de la presencia y la ausencia, que es tan necesario para la mente: es su alimento. El aprovechar la oportunidad de respetar la independencia tambi\u00e9n nos garantiza a nosotros mismos cierta libertad respecto al objeto, pues al no estar atado a \u00e9l, uno se fija m\u00e1s en los procesos internos que s\u00ed dependen de uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomemos un caso paradigm\u00e1tico: el de los padres con los hijos. En la cl\u00ednica, es com\u00fan encontrarnos con una imposici\u00f3n inconsciente o consciente de los deseos de los padres en los ni\u00f1os. Desde que somos peque\u00f1os, recae en nosotros una fantas\u00eda de lo que nuestros progenitores esperan que seamos. Es s\u00f3lo a trav\u00e9s de un cuidado amoroso y reflexivo que nuestros padres nos dan, poco a poco, la independencia que se necesita para el sano desarrollo y la adquisici\u00f3n de mayor responsabilidad ps\u00edquica.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, en casos menos adecuados del desarrollo, puede suceder que unos padres muy angustiados no sean capaces de ceder ante el crecimiento de su hijo y busquen devorarle, metaf\u00f3ricamente, en un intento de evitar su independencia para mantener el v\u00ednculo lo m\u00e1s estrecho posible. Las consecuencias ps\u00edquicas pueden ser funestas, dando como resultado ni\u00f1os, adolescentes y adultos que no consiguen independizarse de la figura de los padres, adem\u00e1s de ser incapaces de formar una identidad propia, con l\u00edmites claros y deseos personales. Es como si la manera en que fueron tratados en la infancia hubiera sido una advertencia para no tolerar la diferencia ni la independencia ajena.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro ejemplo de esto en la cl\u00ednica est\u00e1 en las parejas o v\u00ednculos amistosos, donde es com\u00fan que existan momentos de concordancia y desencuentros. Pero lo que anima cualquiera de las dos posibilidades tiene que ver con la disposici\u00f3n y la fantas\u00eda de lo que ese otro representa para uno mismo. \u00bfSer\u00e1 que la pareja es libre de amarnos o preferimos controlar cada detalle para que no haya riesgos? \u00bfQu\u00e9 sucede con los amigos cuando comienzan a distanciarse y no queremos dejarlos ir? En ambos casos, tenemos que respetar el deseo ajeno, tolerar el amor y el odio en los v\u00ednculos, y reconocer nuestra separaci\u00f3n respecto al mundo de la otredad. No es la fantas\u00eda id\u00f3nea de vivir pegado al otro lo que nos hace madurar, sino aceptar la diferencia impl\u00edcita en la alteridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El respeto a la independencia del otro implica un grado de madurez ps\u00edquica: saber que est\u00e1 en su absoluto derecho de ser quien es, de estar o no con nosotros, de pensar o no bajo nuestros t\u00e9rminos. A su vez, implica tambi\u00e9n que alguien, muy tempranamente, valor\u00f3 la independencia que fuimos creando y dominando, sin verla como una amenaza o un proceso peligroso. Gracias a esa confianza en nuestro criterio y libertad, pudimos refinarla, sin necesidad de copiar a otro de manera burda. En otras palabras: ya que alguien respet\u00f3 nuestra alteridad y dio voz a nuestros deseos, nosotros podremos hacerlo tambi\u00e9n por otros, en diferentes v\u00ednculos. La alteridad es angustiante, puesto que no depende de nosotros ni de nuestra voluntad, pero tambi\u00e9n es fuente de los mayores crecimientos y una de las mejores posibilidades de autoconocimiento que nos ofrece la vida.<\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Andrea Amezcua Espinosa Cuando nos enfrentamos a la alteridad, al otro en su m\u00e1s absoluta libertad, tenemos varios posibles caminos por andar. Por un lado, podr\u00edamos creer que el respeto a la independencia del otro nos condena a una sumisi\u00f3n frente al mismo; como si sus deseos se impusieran sobre los nuestros, sobre todo cuando son opuestos. Por otro lado, tenemos el caso inverso: suponer que nuestros deseos, fines u objetivos importan m\u00e1s que los del otro. \u00bfHabr\u00e1 otro camino por recorrer? \u00bfSer\u00e1 posible una realidad donde podamos encontrarnos en paz con la independencia del otro? Desde el punto\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":11215,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11185"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11185"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11186,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11185\/revisions\/11186"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11215"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}