{"id":10342,"date":"2023-03-15T17:36:42","date_gmt":"2023-03-15T23:36:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=10342"},"modified":"2023-03-30T17:12:43","modified_gmt":"2023-03-30T23:12:43","slug":"psicosomatica-y-duelo-un-desenlace-posible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/psicosomatica-y-duelo-un-desenlace-posible\/","title":{"rendered":"Psicosom\u00e1tica y duelo. Un desenlace posible."},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>Por Conrado Zuliani<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>El duelo, como reacci\u00f3n <em>normal <\/em>ante una p\u00e9rdida, implica la operatoria ps\u00edquica que, al final del proceso, permitir\u00e1 al yo <em>perder lo perdido<\/em>, es decir, poner o colocar lo perdido a cuenta del pasado. El quehacer cl\u00ednico testimonia situaciones en las que este trabajo se ve entorpecido; no son pocas las ocasiones en las que un duelo deja tras de s\u00ed, tanto s\u00edntomas ps\u00edquicos, como padecimientos f\u00edsicos de diversa \u00edndole, entre ellos, los psicosom\u00e1ticos.<\/p>\n<p>P\u00e9rdidas de personas que, en vida, tienen la funci\u00f3n de sostener al yo, a la autoestima o al narcisismo de alguien, pueden producir, llegado el caso, un derrumbe del yo o una verdadera hecatombe f\u00edsica en el doliente. Por citar algunos ejemplos: el hombre que enviuda y, a los pocos meses, comienza con un cuadro de hipertensi\u00f3n; la mujer que se divorcia y, tiempo despu\u00e9s, presenta una dermatitis, etc\u00e9tera. La pregunta fundamental es: \u00bfqu\u00e9 funci\u00f3n cumpl\u00eda la persona que muri\u00f3 en el equilibrio ps\u00edquico de aquel que queda vivo? \u00bfQu\u00e9 significado reviste ese objeto perdido para el sujeto?<\/p>\n<p>Un gran acierto de Melanie Klein fue comprender que toda p\u00e9rdida en el presente actualiza las p\u00e9rdidas anteriores de la vida. De esta forma, el objeto que se pierde hoy, moviliza las huellas de las p\u00e9rdidas del pasado. Si esas p\u00e9rdidas pret\u00e9ritas han podido ser tramitadas adecuadamente, el duelo actual podr\u00e1 elaborarse; sin embargo, tambi\u00e9n pueden darse situaciones en las que, lo que se pierde en la actualidad \u201ctoca\u201d o moviliza p\u00e9rdidas arcaicas, primitivas, que no pudieron ser simbolizadas en su momento. Se ponen en movimiento marcas, tramas, huellas de aquello que, en el pasado, escap\u00f3 a las posibilidades elaborativas del sujeto.<\/p>\n<p>Entonces, en estas circunstancias, lo perdido se escabulle del recuerdo, del decir y del sue\u00f1o (v\u00edas principales para el trabajo del duelo), permanece m\u00e1s all\u00e1 de la posibilidad de ser simbolizado, puesto en el circuito de representantes de lo que llamamos \u201cnuestra historia personal\u201d. Se trata, seg\u00fan V\u00edctor Alfredo Maladesky, de \u201cexperiencias emocionales tempranas [que] no han logrado inscripci\u00f3n o representabilidad (inconciente originario o escindido), debido a alteraciones del yo relacionadas con traumas tempranos o del desarrollo del aparato ps\u00edquico inherentes a las vicisitudes del v\u00ednculo con el objeto primario\u201d (2005, p. 224).<\/p>\n<p>Si el trauma es aquello que ha quedado arrojado fuera de toda construcci\u00f3n de sentido posible, sabemos, por nuestro trabajo cl\u00ednico, que tendr\u00e1 quiz\u00e1s tres destinos posibles: el retorno como compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n (siempre del mismo <em>destino<\/em> tr\u00e1gico), el <em>acting out<\/em> (como intento de la psique de desembarazarse de intensidades ps\u00edquicas que, por no poder ser <em>pensadas<\/em>, devienen insoportables) y las enfermedades psicosom\u00e1ticas (como descargas en el cuerpo). Podr\u00eda pensarse en lo psicosom\u00e1tico como una especie de <em>acting corporal<\/em> o la insistencia en el cuerpo de aquello que podr\u00eda haber sido un pensamiento, un sue\u00f1o, una palabra.<\/p>\n<p>Lo <em>no pensado, <\/em>haciendo marcas dolorosas en el cuerpo, es un tropiezo de la simbolizaci\u00f3n de ciertas p\u00e9rdidas que afectan lo corporal como un testimonio de aquello indecible. En estos casos, el pasado ni se olvida, ni es pasado. Es marca presente de aquello que ha quedado emplazado, m\u00e1s all\u00e1 del lenguaje y la representaci\u00f3n; im\u00e1genes faltantes de una p\u00e9rdida que \u201cenloquece\u201d al cuerpo.<\/p>\n<p>Si el tratamiento anal\u00edtico puede ser considerado como un espacio de historizaci\u00f3n simbolizante, es all\u00ed donde, en varias oportunidades, aquello que, en su momento, qued\u00f3 expulsado del sentido, puede enlazarse a un decir, haciendo de la p\u00e9rdida, duelo; de la repetici\u00f3n, sue\u00f1o; y de los huecos de la historia, territorio de una escritura posible de la misma.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>Maladesky, A. V. (2005). Acerca del cambio ps\u00edquico y la intervenci\u00f3n del psicoanalista en la actualidad. <em>Psicosom\u00e1tica. Aportes te\u00f3rico-cl\u00ednicos en el siglo XXl<\/em> (p. 224). Lugar Editorial.<\/p>\n<p>Ferenczi, S. (1997). <em>El diario cl\u00ednico de 1932<\/em>. Amorrortu editores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Conrado Zuliani \u00a0El duelo, como reacci\u00f3n normal ante una p\u00e9rdida, implica la operatoria ps\u00edquica que, al final del proceso, permitir\u00e1 al yo perder lo perdido, es decir, poner o colocar lo perdido a cuenta del pasado. El quehacer cl\u00ednico testimonia situaciones en las que este trabajo se ve entorpecido; no son pocas las ocasiones en las que un duelo deja tras de s\u00ed, tanto s\u00edntomas ps\u00edquicos, como padecimientos f\u00edsicos de diversa \u00edndole, entre ellos, los psicosom\u00e1ticos. 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