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El superyó temprano en la literatura clásica | Centro Eleia

Escrito por Mauricio Sierra | Jun 10, 2026 11:09:47 PM

En el psicoanálisis clásico, Freud concibe una instancia psíquica que es nuestra brújula moral. El Superyó es el heredero del complejo de Edipo. Su función es frenar los deseos inconscientes: una instancia estructurante que restringe la pulsión a través de la culpa para sostener la civilización y el orden social. Sin embargo, la evolución de la clínica contemporánea —y el trabajo con pacientes más graves— ha desvelado capas mentales más tempranas y profundas.

Los desarrollos teóricos de Melanie Klein y Wilfred Bion demostraron la existencia de un Superyó arcaico: una fuerza primitiva, sádica e implacable que opera mucho antes de la instauración de la ley edípica. La literatura clásica se erige como un escenario que permite ilustrar estos fenómenos, desplegando narrativas que transitan desde la culpa asimilable hasta una angustia persecutoria terrorífica.

Para entender la visión clásica de Freud, podemos pensar en el Superyó como un juez interno que, aunque estricto, tiene un propósito útil: enseñarnos a convivir respetando las normas. El ejemplo perfecto para ilustrar esto es la tragedia de Sófocles *Edipo Rey. En esta historia, el deseo inconsciente empuja a Edipo a romper las dos reglas más sagradas de la cultura: el parricidio y el incesto*.

El castigo de Edipo, aunque severo, tiene una función reparatoria. En Edipo en Colono, escrita unos años más tarde, Edipo recupera su dignidad y las antiguas Furias vengadoras se convierten en deidades protectoras.

Al descender a estratos psíquicos más tempranos, la figura de Medea en la tragedia de Eurípides expone el dominio absoluto del Superyó arcaico. Su historia permite observar una dinámica mental donde la culpa carece de toda intención estructurante o moral. Tras ser abandonada por Jasón, Medea experimenta una angustia catastrófica. Al carecer de un entorno capaz de contener y metabolizar ese dolor, emerge un objeto persecutorio que exige la aniquilación absoluta.

Al asesinar a sus propios hijos, Medea encarna a este Superyó primitivo que ataca los vínculos y persigue la destrucción total. El acto filicida se vuelve la única vía de descarga para un terror interno imposible de procesar o ligar a la palabra.

En este abismo de angustia desbordante, las narrativas milenarias adquieren una función cultural esencial. Desde la óptica de Wilfred Bion, el mito y la representación teatral actúan como el continente simbólico indispensable para alojar estas fantasías primitivas. Al escenificar la ferocidad del Superyó arcaico, el teatro se convierte en un aparato para pensar la experiencia emocional. Para los antiguos griegos, la obra poética toma los afectos intolerables del individuo y les otorga una representación compartida. Este proceso logra transformar el terror ciego de lo innombrable en una experiencia psíquica que finalmente puede ser pensada y habitada.

 

Referencias:

  • Bion, W. R. (1992). Tower of Babel. En F. Bion (Ed.), Cogitations. Karnac Books.

  • Freud, S. (1976). El yo y el ello (1923). En Obras completas. Amorrortu.

  • Freud, S. (1976). El sepultamiento del complejo de Edipo (1924). En Obras completas. Amorrortu.

  • Grinberg, L., Sor, D., & Tabak de Bianchedi, E. (1991). Nueva introducción a las ideas de Bion. Tecnipublicaciones; Nueva Visión.

  • Eurípides. (2002). Medea. En Euripides: Medea. Cambridge University Press.