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Acompañamiento y soledad en la sociedad virtual | Centro Eleia

Escrito por Emile Lejars | Jun 10, 2026 11:12:47 PM

Intentar definir el sentimiento de soledad es algo complejo. Quizá, desde un punto de vista, se define como la falta de un compañero o como la falta de un círculo de amistades. Winnicott pensaba que la soledad se caracteriza por la falta de un objeto interno que nos brindara apoyo; o de otra manera, para poder sentirse acompañado no es necesario tener a otro físicamente a nuestro lado, sino poder llevarlo en nuestra mente y remitirnos a él cuando nos haga falta. De tal forma, nunca estamos realmente "solos", porque estamos acompañados de las personas que nos han sido significativas a lo largo de nuestras vidas.

Hoy, la forma en la que nos vinculamos ha evolucionado sustancialmente y avanza tan rápido que ya no se puede hablar de encontrar a un extraño en algún lugar frecuentado con quien compartamos algún interés. Hoy, incluso conocidos e íntimos amigos se viven y conocen a través de las redes, y se interactúa con ellos por medio de mensajes que ni siquiera están formulados por el emisor, como los memes o los reels.

Así, el intercambio deja de ser verbal y transita a base de imágenes, volviéndose imaginario. Hoy, se transforman conceptos como el "meet cute", que ahora refiere a haber conocido a una pareja fuera del ámbito digital.

En sus escritos sobre el mundo digital (Infocracia, No-cosas, La agonía del Eros), Byung-Chul Han propone que ya no hay un empuje para "conservar/tener/poseer" cosas ni personas. La digitalización de todos los aspectos de la vida provoca que los vínculos humanos carezcan de comunicación, la cual irónicamente se convierte en una hipercomunicación.

Han describe que ahora la otra persona está "disponible en todo momento" y carece de una "indisponibilidad"; la vida privada e íntima del otro queda anulada y, por lo tanto, esa "otredad" también. El objeto deviene virtual: "ahora se coleccionan amistades", no se tienen.

Desde la teoría kleiniana y winnicottiana, introyectamos a través de identificaciones a las personas que nos son significativas; después, en un diálogo interno, podemos acudir a ellas para transitar momentos difíciles y no sentirnos solos. Siguiendo esta idea, ¿cómo pensar a las personas que mantenemos en nuestras mentes si estas personas están siempre presentes al alcance de nuestras manos? ¿Se lleva a cabo una dicha introyección con un vínculo sostenido por la virtualidad? ¿Es que también ahora la introyección ha tomado un giro virtual?

Tomemos las definiciones de la palabra "virtual" de la Real Academia Española: "Que reúne las condiciones necesarias para llegar a ser real o efectivo, aunque no lo es" y "Que tiene existencia aparente, y no real." Si pensamos que el sentimiento de soledad depende de la calidad con la que nos entendemos con las personas que llevamos en nuestras mentes, aunque estén ausentes, ¿cómo pensamos la soledad en una cultura en la que la ausencia como tal no existe?

Desde una postura psicoanalítica, para poder integrar a un objeto interno también se tiene que vivir una separación de este: entiendo que esa persona tiene una vida propia, separada de la mía, existe a pesar de mí, lo cual también me permite vivir mi vida separada de ella. En lo virtual, se anula esa separación, puesto que no me separo del todo.

Esto hace que el objeto acompañante de la mente quede presente en calidad de virtual. El objeto introyectado no está con nosotros; el objeto virtual tampoco. A pesar de esto, entendemos que el objeto introyectado es parte del mundo interno, pero este "objeto virtual" no termina por ser un objeto interno, puesto que está perpetuamente presente a nuestro alcance: en el chat, en los grupos, en redes.

Es decir, el objeto virtual "reúne las condiciones" para volverse un objeto interno, y sin embargo no lo es. Mis amistades no están presentes, pero sí lo están; no estoy en soledad, pero sí lo estoy. ¿Se vuelve un objeto parcial? Parece que sí. La característica de este objeto parcial no es solo que tenga un componente que destaca por encima de los otros, sino que parece que la característica es la parcialidad misma: "Está y no está".

En conclusión, hoy en día hay una tendencia en la crianza de recurrir a medios tecnológicos y digitales para calmar o distraer a los hijos. ¿Será que desde entonces motivamos a los infantes a desarrollar relaciones virtuales, es decir, parciales? Si la madre o el padre comunican con lo virtual y digital, ¿están y no están? Como dicen, cuando el infante voltea a ver a sus cuidadores y lo que ve es una madre o un padre en la pantalla, está y no está. "Estoy y no estoy acompañado."

 

Referencias:

  • Bleichmar, N. y Leiberman, C. (2017). El psicoanálisis después de Freud. Paidós.

  • Han, B. (2021). No-Cosas. Quiebras del mundo de hoy. Taurus.

  • Han, B. (2022). Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia. Taurus.

  • Han, B. (2021). La agonía del Eros. Herder.

  • Real Academia Española. (2025). Virtual. Diccionario de la Real Academia Española. Recuperado el 4 de diciembre de 2025 de https://dle.rae.es/virtual.