Resumen:
Desde el psicoanálisis, la agresión se conceptualiza como parte intrínseca de la estructura psíquica y de la conducta humana. Puede entenderse como acciones o tendencias a lastimar a otros o a uno mismo, ya sea en la realidad o la fantasía, mientras que la violencia constituye el extremo de la agresión. Freud señala que necesitamos la agresión para aferrarnos a la vida, dominarla y vivirla, pues tiene aspectos constructivos necesarios para impulsar el desarrollo psíquico, la independencia, la autonomía, el movimiento y las acciones defensivas. Asimismo, la agresión forma parte del instinto de autoconservación y puede aparecer ante la percepción de una amenaza para el sí mismo y la identidad. También puede relacionarse con la pérdida y el temor a la pérdida, especialmente cuando no se ha resuelto el odio o la ambivalencia hacia los objetos amados.
Celia Harding (2006), psicoanalista inglesa, editó un libro sobre la agresión y la destructividad que plantea variables valiosas a tomar en cuenta. Con base en diversas fuentes, define la agresión como acciones o tendencias a lastimar a otros o a uno mismo, ya sea en la realidad o la fantasía, para humillarlos, restringirlos, etc. Puede manifestarse de forma positiva (mediante una acción directa, como los golpes o los insultos) o de forma negativa (la omisión de una acción que podría ayudar a otro, como escuchar a la pareja llorar y no acercarse a preguntar sobre su malestar). La violencia es el extremo de la agresión. Algunos señalan que debe incluir tanto el cuerpo del atacante (herido en defensa) como el de la víctima (dañado, lastimado).
Desde el psicoanálisis se observan fantasías inconscientes de ataques al cuerpo de la madre (por ejemplo, en el adolescente suicida cuyo cuerpo puede representar la aniquilación del bebé de mamá), a la pareja de los padres (expresando la presencia de una pareja parental destructiva que, en vez de amarse, se odia y maltrata, lo que puede verse en hombres que repiten la escena mental de pareja al pelearse en su vida marital), y de robo a los padres y sus cualidades (personas que prefieren destruir el esfuerzo del equipo de trabajo a través de obstáculos para su desempeño, que ver a todos triunfar y generar algo bueno).
Nos dice Akbar (en Harding, 2006, pp. 4-5) que el psicoanálisis es la primera ciencia que conceptualiza la agresión como parte intrínseca de la estructura psíquica, por lo cual debe ser aceptada y no rechazada. Para Freud, la conducta agresiva es parte del ser humano.
Veamos algunas categorías que la autora distingue para la comprensión de este tema:
Referencias:
Harding, C. (2006). Aggression and destructiveness. Psychoanalytic perspectives. Routledge.