Resumen:
Se analiza el sentido de los silencios en el proceso psicoanalítico, tanto por parte del analista como del paciente. A partir de los planteamientos de Freud, Bion y Akhtar, se explora la relación entre la asociación libre y la atención flotante, así como la función del silencio en la elaboración de contenidos inconscientes. Se examina el silencio del analista como una función continente que permite al paciente descubrir su inconsciente, aunque también puede generar angustia, indiferencia o reactivar experiencias de privación temprana. Asimismo, se distinguen diversas formas de silencio del paciente, relacionadas con la resistencia inconsciente, la retención de contenidos, los conflictos pulsionales, el vacío psíquico y la contemplación. Finalmente, se destaca la importancia de comprender cada silencio desde la singularidad del paciente.
El silencio es una de las características que se piensan como componentes naturales del proceso psicoanalítico, ya sea por parte del analista o como modo de participación del paciente. En este escrito voy a abordar, de manera breve, el sentido de los silencios para nuestra disciplina.
Antes, es importante recordar que el psicoanálisis tiene como dinámica lo que se denomina el par freudiano (Freud, 1923/1992) que implica: la asociación libre por parte del paciente, para que su inconsciente surja de manera que pueda ser pensado; y la atención flotante por parte del analista, que es intuitiva y funciona con la apertura necesaria para captar aquello que el paciente va a expresar. En este sentido, el silencio es una especie de pausa necesaria en el discurso inconsciente de ambos miembros del par. Sin este, la excesiva presencia de contenidos no permitiría la creación de nexos con aquello reprimido o aquello con necesidad de ser representado.
Los silencios del analista
Se sabe que la postura del analista debe ser de receptividad, atención y empatía. Su silencio funciona como una vasija para recibir aquello que el paciente requiere colocar en él y en la sesión, como una especie de función continente (Bion, 1962, en Akhtar, 2013).
El silencio permite que el paciente elabore lo que le sucede sin interferencia, sin tener una dirección preestablecida a partir de preguntas o temas que, quizá, no son los que inconscientemente le causan conflicto en un momento dado. Así, el silencio es acompañar al paciente a descubrir su inconsciente, sin volcar las ansiedades o intereses en su lugar.
Como este ejercicio va a contracorriente respecto a la interrelación humana fuera de la consulta (por ejemplo, un silencio en una situación social puede representar hostilidad, rechazo y descortesía), en los inicios de cada tratamiento es conveniente explicar su presencia y sentido, pues nadie llega preparado para tal cosa y suele vivirse con dolor y desconfianza.
A pesar de lo explicado antes, Salman Akhtar (2013) observa que el silencio del analista puede tener una connotación negativa en las siguientes situaciones:
Los silencios del paciente
Asimismo, hay diferentes sentidos para los silencios por parte del paciente; oscilan dentro de un margen amplio que va desde la introspección y la contemplación, hasta la muerte psíquica. Akhtar (2009; 2013) da algunas categorías que sólo pueden entenderse a partir de la entonación empática, la intuición y el contacto con una persona en particular, y no como una regla que aplique a todo paciente:
Lo que Akhtar considera pertinente recordar es que no hay reglas para trabajar el silencio del paciente. A veces, hay que interpretarlo como una descarga de estados mentales dolorosos o como una defensa; en otros casos, hay que ayudar a crear contenidos; y en otras ocasiones, conviene simplemente respetarlo.
Referencias:
Akhtar, S. (2009). Comprehensive Dictionary of Psychoanalysis. Karnac.
---. (2013). Psychoanalytic Listening. Methods, Limits, and Innovations. Karnac.
Freud, S. (1992). Dos artículos de enciclopedia: “Psicoanálisis” y “Teoría de la libido”. Obras completas (vol. 18). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1923).