El impasse en el tratamiento psicoanalítico

 

Por Miguel Eduardo Torres Contreras

 

Una de las dificultades de todo tratamiento psicoterapéutico, y el de enfoque psicoanalítico no es la excepción, es cuando hay un estancamiento en dicho proceso. Ya el mismo Freud se percató de esto y en sus escritos técnicos planteó la existencia de lo que llamó “compulsión de repetición”. Este fenómeno lo condujo, años después, a proponer la pulsión de muerte, y más tarde, tras proponer el modelo estructural de la mente (ello, yo y superyó), escribió sobre cinco tipos de resistencia y la dificultad de modificar el carácter del analizado. Para esas fechas ya no se trataba sólo de hacer consciente lo inconsciente, sino de “vencer” las resistencias y modificar el carácter.

Al optimismo que Freud tenía en los inicios del psicoanálisis le siguió una actitud más prudente y realista sobre los alcances del método. A las múltiples dificultades técnicas por las cuales puede fracasar el tratamiento psicoanalítico hay que añadir otra: la que se ha denominado impasse. Antes de abordar la comprensión de este concepto en el tratamiento psicoanalítico, conviene recordar su origen y significado etimológico. Impasse es un término francés y literalmente significa “callejón sin salida”.

A veces también conviene comenzar por una definición negativa, es decir, aclarar lo que no es. En este sentido Etchegoyen (2005), siguiendo la propuesta de Mostardeiro y colaboradores, precisa que sólo se puede hablar de impasse cuando se cumplen las condiciones fundamentales del tratamiento, es decir, cuando no hay alteraciones sustanciales en el trabajo analítico. En otras palabras, el analizado asocia libremente, el analista interpreta y el encuadre analítico se mantiene de manera sustancial. Asimismo, no hay que confundir el impasse con la resistencia por parte del analizado, ni hay que confundirlo con el error técnico que puede cometer el analista, tampoco se trata de una reacción terapéutica negativa.

Si bien no hay que confundirlo con la resistencia o con el error técnico, esto no quiere decir que no puedan estar relacionados, como de hecho sucede en la práctica clínica. La dificultad de definirlo teóricamente aumenta al tratar de ubicarlo y darse cuenta de su existencia dentro del proceso psicoterapéutico.

Por lo tanto, si el impasse no es una resistencia y no es un error técnico, entonces, ¿qué es?, ¿se puede hacer un esbozo de definición? Etchegoyen responde diciendo que “es un concepto técnico, comporta una detención insidiosa del proceso, tiende a perpetuarse, el setting se conserva en sus constantes fundamentales, su existencia no salta a la vista como resistencia incoercible o error técnico, arraiga en la psicopatología del paciente e involucra la contratransferencia del analista” (2005, p. 839). Si se reflexiona sobre este esbozo de definición, cada frase requiere de una explicación más detallada, lo cual excede los alcances de este texto. En términos descriptivos se puede decir que el impasse es un estancamiento del tratamiento, no avanza ni retrocede.

Una pregunta relevante es saber si se llega a dar en todo proceso psicoanalítico o si hay ciertas psicopatologías en las que llega a presentarse con mayor frecuencia. Todos los autores coinciden en que esta dificultad técnica puede presentarse en cualquier tratamiento, sin embargo, en sujetos con una estructura narcisista o intensos rasgos narcisistas es más probable que se dé. Y en estos casos el trabajo clínico ha de ser muy preciso y cuidadoso, para evitar, en la medida de lo posible, que las interpretaciones sean vividas como un ataque humillante. Al respecto conviene leer el caso de Eric, presentado por H. Rosenfeld en su libro Impasse e interpretación (1987, pp. 179-194).

Las razones por la cuales se llega a un impasse en el tratamiento psicoanalítico son variadas, no hay una sola causa; sin embargo, según Etchegoyen, hay tres situaciones que con frecuencia conducen a este callejón sin salida, por lo cual habría que estar atentos a ellas: el acting out, el cual representa un ataque a la tarea analítica; la reacción terapéutica negativa, que es un ataque a los logros del tratamiento; y la reversión de la perspectiva, que implica un cuestionamiento silencioso al contrato entre analista y analizado.

Si bien no es tan fácil detectar cuando se da un impasse dentro del tratamiento, sí es posible tener en cuenta algunas situaciones que pueden indicar su presencia: algunos asuntos que el analizado relata se han interpretado adecuadamente y vuelven a aparecer cíclicamente, sin que haya modificación alguna; sueños en los que se observa que se está repitiendo un ciclo sin cesar, llegando al mismo punto o donde no hay movimiento. Para Donald Meltzer (1996), el factor decisivo es el tiempo, propone un año de estancamiento para poder diagnosticar que se trata de un impasse y no de una resistencia o del proceso elaborativo de ésta. Este criterio resulta relativo, ya que cada proceso analítico es diferente, aunque es un referente para tomarse en cuenta.

Al proponer las cinco fases del proceso psicoanalítico, Meltzer también afirma que, en la cuarta fase (el umbral de la posición depresiva), el analizado puede generar una resistencia propia de esta etapa que lleva al impasse. Por una parte, el avance en el tratamiento lleva al analizado a plantear verbalmente la terminación del análisis, por otra, de forma inconsciente busca prolongar de manera indefinida su dependencia hacia el analista. La resolución de este tipo de impasse lleva tiempo, por lo menos un año según este autor.

Más allá de la comprensión y explicación del impasse, como bien afirman algunos autores, su existencia pone en tela de juicio la solidez de la formación teórica, la técnica propia, la capacidad como analista, etc. Una genuina actitud analítica llevará al analista a hacer lo que le corresponde, y que está dentro del ámbito de su responsabilidad, para superar dicho estancamiento.

 

Referencias

Ávila Espada, A. (2016, enero). El impasse, entre la omnipotencia y la esperanza. Temas de Psicoanálisis, 11. Recuperado el 15 de agosto de 2018 de http://www.temasdepsicoanalisis.org/2016/02/03/el-impasse-entre-la-omnipotencia-y-la-esperanza/

Etchegoyen, H. (2005). Los fundamentos de la técnica psicoanalítica. Buenos Aires: Amorrortu.

Fano, S. (2007). Introducción a la obra de Donald Meltzer. México: Scripta.

Meltzer, D. (1996). El proceso psicoanalítico. Buenos Aires: Hormé.

Pérez Sánchez, A. (2016, enero). Impasse y enactment: falsa transferencia y cambio catastrófico. Temas de Psicoanálisis, 11. Recuperado el 15 de agosto de 2018 de http://www.temasdepsicoanalisis.org/2016/01/31/impasse-y-enactment-falsa-transferencia-y-cambio-catastrofico-2/

Rosales Manfredi, I. (2016, enero). El psicoanalista frente a los impasses de su clínica. Temas de Psicoanálisis, 11. Recuperado el 15 de agosto de 2018 de http://www.temasdepsicoanalisis.org/2016/02/04/el-psicoanalista-frente-a-los-impasses-de-su-clinica/

Rosenfeld, H. (1987). Impasse e interpretación. Madrid: Julián Yébenes.