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APdeBa: Ateneo científico “Angustia, vacío y acto”

Escrito por Andrea Amezcua | Jul 9, 2026 4:58:19 PM

A 100 años de la publicación de “Inhibición, síntoma y angustia”, de S. Freud, se realizó un Ateneo Científico en APdeBA donde se habló de lo que cambia y permanece de la angustia en términos del pasado y del presente. En específico, se abordan temas como las vivencias del vacío y las alteraciones en la capacidad de simbolización, las cuales se presentan en la crianza y en las relaciones madre-hijo. Se habla el paso del conflicto al déficit, el narcisismo negativo y la desinvestidura. Asimismo, reflexiona sobre la influencia de la cultura digital, las pantallas y las redes sociales en la fragmentación, la desorientación y la dificultad para distinguir entre lo real y lo virtual en el desarrollo del psiquismo. 

Parece que ahora hay una notable intolerancia al dolor psíquico. ¿Estamos frente a angustia señal o automática? ¿Inhibiciones del yo o vacíos estructurales? A la clínica del conflicto se suman las vivencias del vacío, un aparato psíquico con alteraciones en la capacidad de simbolización. En la época de Freud, esto no estaba tan presente en términos de vacío. Aparece una crianza y un ambiente que presentan demasiada intrusividad o demasiada lejanía. Los compromisos somáticos o pasajes al acto, la pérdida libidinal y los huecos en el pensamiento son parte de lo que se ve en los consultorios actualmente.

El aparato psíquico liga en Freud; Green dice que representa. Así, el narcisismo primario puede aparecer como estructura, no solo como estado. La hipocondría del cuerpo, fallas de memoria, los pensamientos compulsivos: cualquier investidura es negativa, cae en la nada, como en una caída vertiginosa. El narcisismo negativo es contemporáneo a la alucinación negativa. La madre está psíquicamente muerta en la mente del niño; un espacio vacío es resultado de la desinvestidura. El bebé se identifica con el vacío, no llega nada. El juego de la ausencia-presencia, contenido potencial, se transformará en el centro del yo.

Hacer consciente lo inconsciente es la labor analítica, además de ayudar a generar una trama donde devenga consciente la representación simbólica. La patología de las pérdidas tempranas y ausencias vive el trauma en las vicisitudes de la relación de un sujeto con otro. Evidentemente, hay un paso del conflicto al déficit. ¿Es algo moderno? En la época de las pantallas y las redes sociales se puede preguntar: ¿Qué tiene que ver la cultura con este tipo de patología? El deber está en hablar del uso indiscriminado de la virtualidad. Ello conduce a la fragmentación y la desorientación. El filósofo Byung Chul Han habla de que la proliferación de datos no da más verdad, sino más fragmentación, lo que lleva a la desaparición de la verdad. Así, la posibilidad de interacción y comunicación con el otro queda anulada. Estamos atrapados sin ver al otro. ¿Qué pasa cuando un bebé, en lugar de ver el rostro de la madre, se encuentra con una pantalla? ¿Qué sucede con la preocupación maternal primaria? La pantalla y los personajes virtuales se muestran como medio de contención.

Pero esto reduce el desarrollo de la mente y la distinción entre lo real y lo virtual, impidiendo la dimensión imaginativa del psiquismo. Una actitud pasiva versus la catectización activa de la realidad.