Adolescencia, sueños y psicoterapia

Fecha: 15 mayo, 2026

Autor: Hugo Adrián Bizuet Hernández

El psicoanálisis concibe la adolescencia como un proceso de cambio en el que los jóvenes deben reelaborar los avatares de la sexualidad infantil y el complejo de Edipo. En otras palabras, tendrán que darle un nuevo significado a los vínculos que hicieron con sus padres en la infancia, con el objetivo de crear una identidad adulta y encontrar su lugar en la sociedad.

Esto implica que la adolescencia es un trabajo mental, en el que el joven tendrá que elaborar duelos, renunciar a la aspiración a ser todo para el otro, asumir los cambios en su cuerpo y en su sexualidad y crear ideales más realistas y asequibles.

El trabajo mental que implica la adolescencia genera un impacto muy fuerte, produce mucha ansiedad y puede llevar a estados de desorganización psíquica y episodios depresivos. Para lidiar con todo esto, la mente del adolescente echa mano de mecanismos de defensa y/o produce síntomas psíquicos, corporales o conductuales.

Los jóvenes se ponen egocéntricos, tienen cambios de humor, solo miran los aspectos negativos de sus padres e idealizan las relaciones con sus amigos; realizan actividades de forma obsesiva o se instalan en periodos de flojera y apatía. Además, pueden presentar trastornos alimenticios, estados de omnipotencia, comportamientos erráticos y disruptivos, episodios de violencia, consumo de drogas o incluso conductas tramposas o delictivas.

Será importante que los padres, maestros y adultos a su alrededor tomen en cuenta que, aunque muchas de estas conductas en la edad adulta pueden ser signo de una psicopatología grave, en la adolescencia pueden ser esperables.

La psicoterapia psicoanalítica puede ser una alternativa privilegiada para ayudar a los jóvenes a desarrollar el trabajo mental que implica la adolescencia. El psicoanálisis ayuda a los chicos a elaborar y representar todo el trabajo anteriormente descrito; esto significa que se les ayuda a crear un proceso de pensamiento y simbolización y fortalece la mente del adolescente para que pueda transitar el túnel de la adolescencia.

En este sentido, para el psicoanálisis los sueños son la vía privilegiada para comprender cómo se está dando la batalla interna que libra el adolescente. Los sueños nos muestran una radiografía de los conflictos que tiene la mente y la manera en que se lidia con ellos, de tal forma que el análisis de los sueños en el espacio de la psicoterapia contribuye a fortalecer las fuerzas creativas que tienen los jóvenes para desarrollar el proceso adolescente.

Recuerdo el caso de un joven varón de 14 años que consultó conmigo. Sus padres estaban preocupados por los cambios que manifestaba: en casa estaba todo el tiempo irritable, tenía dificultades escolares y para hacer amigos, rechazaba la ayuda que le daban sus maestros y prefería hacer las cosas solo.

Podemos entender que todas estas dificultades son una expresión de las ansiedades y conflictos que implica el trabajo mental de la adolescencia. En una sesión trajo el siguiente sueño:

Estoy al pie de una montaña muy grande y horrible, tengo que subir, aunque no quiero. Voy escalando poco a poco y tengo miedo a caer, después encuentro un camino que, aunque está muy empinado, me permite avanzar mejor. Junto al camino hay puestos donde venden juguetes, ropa para niños y hay fotos de mi mamá conmigo cuando era pequeño; me llama la atención, pero no me detengo. Más adelante encuentro puestos donde venden muchas cosas que me gustan: videojuegos, arte y cosas de ciencias. Junto a esos puestos veo a unos chicos de mi salón que me hablan para que conviva con ellos, casi olvido que tengo que llegar a la cima. Antes de llegar a la cima, encuentro a Lupita, se ve muy guapa y me habla, aunque me pongo nervioso puedo hablar con ella y le digo que tal vez cuando baje pueda encontrarme con ella. En la cima de la montaña hay un restaurante, mi familia me espera para comer todos juntos.

Es un sueño muy interesante, que nos permite ver y comprender de una forma plástica los conflictos en los que estaba atrapado. El proceso adolescente es representado como subir "una montaña grande y horrible", situación que también alude al crecimiento corporal y al despertar sexual. En el sueño vemos, a través de su miedo y reticencia a subir la montaña, cómo en la vida real encuentra muchas dificultades para asumir que tiene que transitar esta etapa de vida y crecer.

Un conflicto difícil para él era abandonar su lugar de niño y tener un lugar especial en la vida de mamá. Esto se representa en «el puesto con juguetes, ropa de niño y fotos de él con su madre cuando era niño». En el sueño vemos que empiezan a surgir brotes de pensamiento creativo que le orientan a reflexionar que, si quiere superar sus dificultades, no puede quedarse estancado en su lugar de infante.

Algo muy significativo es que descubre que, si es capaz de elaborar el duelo que le implica la pérdida de su lugar de niño chiquito frente a mamá, puede encontrar un nuevo e interesante mundo en la adolescencia, con nuevos intereses, amistades e ideales. Esto lo vemos reflejado en «los puestos con videojuegos, arte y ciencia, donde sus compañeros lo invitan a convivir».

Hacia el final del sueño, cuando encuentra a «Lupita», la joven que despierta sus deseos sexuales, vemos que sigue siendo un reto para él asumir la potencia sexual como parte de su identidad, pero esta tarea se afronta con más esperanza. Resulta relevante que en la cima de la montaña hay un restaurante con su familia esperándolo para comer todos juntos.

Meltzer y Harris en su libro Adolescentes (1998) describen que los jóvenes pueden confundirse al pensar que para avanzar en el proceso adolescente tienen que alejarse de sus padres y hacer las cosas solos, lo cual es erróneo, ya que eso refuerza el narcisismo y la omnipotencia infantil.

Estos autores plantean que, si se aspira a construir una identidad adulta, hay que establecer una relación de gratitud y valoración hacia los padres, lo que permitirá incorporar en nuestra mente sus fortalezas y la capacidad para cuidar de nosotros mismos como lo hicieron ellos en nuestra infancia.

 

Referencias:

  • Aberastury, A., y Knobel, M. (1983). La adolescencia normal. Paidós.

  • Arundale, J. (2017). Identity, Narcissism and the Other. Object Relations and their Obstacles. Karnac Books.

  • Freud, S. (1905). Tres Ensayos de Teoría Sexual. Obras Completas (Vol. 7). Amorrortu.

  • Harris, M. y Meltzer, D. (1998). Adolescentes. Spatia.