Vivimos en una sociedad preedípica

Las características socioculturales y económicas que actualmente rigen nuestras sociedades distan mucho de aquella en las que surgió el psicoanálisis, iniciado el siglo XX.  Así como la reprimida sociedad sexual aún victoriana y romántica de finales del siglo XIX fue el marco de las psiconeurosis que Freud estudió, las características posmodernas en las que vivimos, han sido un catalizador para la expresión de patologías narcisistas, en las que se busca la gratificación instantánea, sin tolerancia, ni capacidad de postergación.

Mario Campuzano, en el artículo ‘Cultura y psicoanálisis en la postmodernidad’ publicado en La Jornada, hace una profunda reflexión acerca del modelo neoliberal, la sociedad y la clínica psicoanalítica, apunta que:

“Ahora la patología no radica en las inhibiciones del Superyó, sino en la dependencia, impulsividad y falta de control, propio de una falta de desarrollo del Yo y el Superyó, y en la grandiosidad y hedonismo sin límites del Self narcisista. La inhibición y el placer no suelen ser problemas, sino la falta de realismo y de eficiencia operativa, así como la dificultad de profundización en la visión de sí y de los otros y en la asunción de compromiso en los vínculos afectivos. Si los antiguos imperativos sociales eran: sé responsable y trabaja, ahora son: consume y diviértete, claro, a través de la industria del entretenimiento para que sea rentable al sistema”

http://semanal.jornada.com.mx/2016/03/18/cultura-y-psicoanalisis-en-la-postmodernidad-1032.html

Imagen de la artista norteamericana Karen Jerzyk.