Psicoterapia psicoanalítica: la experiencia de entender y ser entendido. Exploración y descubrimiento

Por Muriel Wolowelski

El siglo XX fue inaugurado con las propuestas psicoanalíticas de un joven médico, investigador curioso, con un enorme afán por curar los padecimientos nerviosos de sus pacientes. La genialidad de Freud derivó en el desarrollo de un método que permanece intacto en su estructura básica, aún después de más de cien años de su creación. El nuevo método psicoanalítico constituyó una forma especial de psicoterapia, un proceso de comunicación que tiene por objetivo principal la cura, usando como instrumento la palabra, en el marco de una relación interpersonal formada por el analista y su paciente.

Los desarrollos teóricos de Freud son un cuerpo de conceptos e hipótesis esenciales para la comprensión del comportamiento humano: la idea de inconsciente, la interpretación de los sueños, la sexualidad infantil, el conflicto psíquico, la motivación inconsciente de las resistencias, la represión y la asociación libre, el análisis de la transferencia, todos constituyen pilares para la labor terapéutica.

Una de las indicaciones principales del método psicoanalítico, en las que Freud insistió hasta el final de su vida, fue que estaba diseñado para las patologías neuróticas y trastornos de personalidad. No lo consideraba un modelo adecuado para atender patologías graves como las psicosis, psicopatías o perversiones. No obstante estas indicaciones, la técnica se fue diversificando y flexibilizando en función de diversos factores.

El tratamiento de pacientes con trastornos narcisistas, fronterizos, psicóticos, de personas que se encuentran en distintos períodos de la vida como la infancia, adolescencia, la tercera edad o dar atención en entornos asistenciales a un gran volumen de pacientes, constituyen circunstancias que implican la necesidad de hacer ajustes al modelo técnico clásico. Esto derivó en lo que conocemos como la Técnica de Psicoterapia Psicoanalítica.

Le técnica psicoanalítica clásica tiene objetivos y un método diferente a otras técnicas de psicoterapia. El psicoanálisis se propone alcanzar con profundidad el inconsciente por medio del análisis de la transferencia, para que la persona descubra quién es y los conflictos que padece a fin de resolverlos. Por ejemplo, un sujeto sale el lunes temprano de su casa para ir a trabajar, de pronto descubre que se equivocó y tomó el camino que conduce a la casa de su madre. Tal vez crea que fue un “error” sin importancia e ignore las verdaderas razones que derivaron en el desvío; sin embargo, en psicoanálisis pensamos que se trata de un motivo inconsciente, quizá esta persona prefiere extender el fin de semana y encontrarse en un vínculo más placentero –como el de la madre–, en lugar de tener que acatar los requerimientos de un jefe.

Uno de los modelos de terapéuticos inspirados en el psicoanálisis de Freud es la psicoterapia de orientación psicoanalítica, que ha encontrado un preminente lugar dentro el amplio abanico de recursos terapéuticos existentes. Este modelo pretende realizar un trabajo analítico con los mecanismos defensivos y las resistencias, por medio de la interpretación y otros recursos técnicos como la interrogación, la confrontación y el esclarecimiento. Atiende con efectividad muchas problemáticas, derivando en grandes beneficios para aquellas personas que, por diferentes razones, no pueden acceder a un psicoanálisis.

En otras modalidades terapéuticas, el terapeuta tiene una función de orientación y apoyo. Usa la influencia de la sugestión (más que el análisis de la transferencia) y se busca eliminar síntomas o alcanzar soluciones menos arduas y prolongadas que responden al sentido común y a las pautas de conducta que conviene seguir en la vida. Todos estos propósitos son muy benéficos, pero limitados.

Por ejemplo, si un paciente llega a la sesión después de un fuerte pleito con su hijo adolescente y le pregunta al terapeuta si debe castigarlo o no, el consejo no sería la técnica adecuada en la terapia psicoanalítica, sino encaminarlo a la comprensión de un conflicto inconciente, ya sea de rivalidad, una dificultad para ejercer la autoridad o la identificación con aspectos adolescentes del hijo.

El psicoanálisis, por su parte, aspira a la aproximación y descubrimiento de las fantasías inconscientes para obtener modificaciones en los aspectos más neuróticos de la personalidad. El analista se enfrenta a las resistencias que opone el paciente a la comprensión de su mente, debido al intenso sufrimiento que producen. Por esta razón, muchas personas prefieren terapias menos dolorosas y costosas, que resuelvan con mayor rapidez los problemas.

La psicoterapia psicoanalítica conforma un modelo útil con el cual se pueden alcanzar muy buenos resultados, sin embargo, serán menos profundos y permanentes que los obtenidos con el psicoanálisis. Es un tipo de tratamiento que puede combinarse con la atención psiquiátrica y el uso de fármacos, de manera que es una opción más adecuada para pacientes graves (psicosis, psicopatías, etc.). Se alterna el uso del diván o el diálogo frente a frente, dependiendo el paciente, su capacidad de reflexión, fragilidad psicológica o disposición para tolerar el dolor.

Las diferencias entre el psicoanálisis y la psicoterapia de orientación psicoanalítica no residen en aspectos prácticos como el uso del diván o la frecuencia de las sesiones. Se puede hacer un tratamiento con muchas sesiones semanales y no profundizar en el análisis de los aspectos transferenciales inconscientes, del mismo modo que un paciente sentado frente al analista puede alcanzar un insight profundo sobre un aspecto de su personalidad.

El analista deberá dedicarse a una esforzada labor de estudio, control y análisis individual. Es un proceso gradual que toma años de trabajo constante, paciencia e incorporación de un modelo de pensamiento. Un psicoanalista navegará en el mar de la psicoterapia psicoanalítica, antes de sumergirse en aguas más profundas.

Una de las metas fundamentales para el ser humano es la búsqueda de la verdad, a veces tan dolorosa e incómoda. Sin embargo, el psicoanálisis no ha cejado en utilizar su técnica para aproximarse a ella.