Las herramientas del psicoanalista y el trabajo analítico

Taller a cargo de la Dra. Solange Matarasso

Este taller está basado en el libro Atención e Interpretación de Wilfred Bion, un apasionante texto destinado a dar cuerpo al trabajo del psicoanalista en la sesión, más allá de su pertenencia a una u otra escuela teórica. No defiende ningún modelo en particular, sino que pretende dar luz a los fenómenos que tienen lugar para que el analista, cualquiera que sea su preconcepción teórica, pueda desplegar su trabajo desde un vértice estrictamente psicoanalítico.

Los múltiples recursos que tiene el paciente para ocultar, negar, desvirtuar o mentir su verdad dan por resultado la “enfermedad” que lo trae al análisis y que consiste en una inhibición o anulación de su propio desarrollo mental. El analista, lejos de buscar la “cura”, pretende destrabar el freno en el proceso psíquico del paciente para lo cual debe centrarse única y exclusivamente en el encuentro de la verdad que, una vez hallada, debe ser soportada y nombrada, es decir, trasladada al campo del lenguaje para ser compartida y comprendida por ambos: paciente y analista.

Únicamente la verdad genera entendimiento y desarrollo, pero la verdad es incognoscible en sí misma, sólo se vuelve asequible después de ciertas transformaciones o evoluciones, como suele llamarles Bion. Podemos decir, por ejemplo, que el odio de un paciente hacia su hermano es imposible de abordar antes de que se manifieste en un sueño, un recuerdo, un síntoma, un relato o una actuación determinada. En este caso la verdad (el odio) es en sí misma incognoscible hasta que aparezca en una forma “evolucionada”.

El analista debe crear una atmósfera que le permita esperar a que evolucione la verdad del paciente para poder encontrarse con ella. Sin embargo, este no es un trabajo sencillo pues implica que el analista debe despojarse de sus propias tendencias a empañar la verdad o incluso a generar más mentiras. Un impulso de invocar sus propios recuerdos o imponer sus propios deseos, así como la necesidad urgente de comprender, anulan, todos ellos, la capacidad negativa requerida para la captación de la verdad, impiden que el analista se interne y se encuentre con esa incógnita que es la realidad psíquica del paciente y, por ende, ponerla de manifiesto.

El analista debe crear y soportar un campo de trabajo en el que se desplaza a ciegas, sin saberes predeterminados; en donde tolera la incertidumbre y la incomprensión; en el que se reserva evitarle inconvenientes al paciente, dirigirlo conductualmente o imponerle caminos o salidas alternativas y donde no reina otro afán que el de permitir que emerja la realidad de este último para que pueda entonces padecerla y sufrir el alivio de comprender.

Sólo la eliminación de los factores que enturbian la comprensión y la consecuente creación de un campo de trabajo (la sesión analítica) libre de caminos o ideas preconcebidas, permitirá que todo analista que se jacte de serlo despliegue una atención real centrada en un auténtico vértice psicoanalítico y alcance una interpretación que promueva la comprensión y, como consecuencia, el desarrollo mental tanto del paciente como de sí mismo.

No se trata entonces de hablar de una teoría del desarrollo mental o de proponer modelos para las distintas patologías, sino de comprender los fenómenos que tienen lugar en la sesión psicoanalítica, entre paciente y analista, hacer propuestas en torno a los instrumentos con que cuenta el analista para llevar a cabo una escucha efectiva, una comprensión de la verdad del paciente y una comunicación apropiada de los sucesos mentales en juego. Instrumentos para el desarrollo en el analista de una verdadera capacidad de atención y formulación de lo captado intuitivamente en el diálogo con el paciente (interpretación).

Bion desarrolla un lenguaje original para hablar de los fenómenos que tienen lugar en el consultorio, no sólo porque está proponiendo una teoría de la observación clínica novedosa, sino también porque le preocupa que, al utilizar términos ya conocidos, la carga de significado que estos portan de origen pueda llevar a empañar o malentender los nuevos significados que desea resaltar.

Es así como debemos enfrentarnos a una serie de conceptos vacíos nombrados como: “memoria y deseo”, “O”, “evoluciones de O”, “O→K”, “fe”, “unicidad-con” (at-one-ment), “lenguaje de sustitución”, “lenguaje de logro” y “capacidad negativa” –por mencionar sólo algunos–, para intentar aprehender su significado y comprenderlos en el marco de la propia experiencia clínica.

Este taller pretende acercar a los asistentes a las ideas aquí mencionadas con la esperanza de que, al asomarse al apasionante terreno clínico que ellas nos abren y al comprenderlas mejor, el psicoanalista las encuentre en la realidad de su consultorio y las incorpore en su práctica analítica.

 

Fechas y horarios del taller:

Plantel Sur: 24 de enero, 10 am

Plantel Norte: 31 de enero, 10 am

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