La teoría del pensamiento de Wilfred Bion: aportaciones clínicas y derivaciones teóricas

Valentina Rabadán Figueroa

Bion (1897-1979) fue un psicoanalista inglés, nacido en India. Participó en la Primera y en la Segunda Guerra Mundial. Llevó a cabo su análisis con Melanie Klein mientras se formaba como psicoanalista en la Clínica Tavistock. Ambas experiencias, aunadas a su capacidad de observación, sensibilidad e inteligencia, fueron fundamentales para que posteriormente teorizara sobre la génesis del pensamiento y sus alteraciones.

Para Bion, pensar no es un acto cognitivo sino que implica el trabajo de dar sentido y significado a la experiencia emocional. Para lograr esto es indispensable poseer la capacidad de tolerar la frustración, pero sobre todo de soportar el dolor mental que invariablemente surge cuando nos encaminamos a buscar nuestra propia “verdad”.

Según Bion, el pensamiento se genera de dos maneras: en la primera, los pensamientos aparecen primero en forma primitiva y posteriormente se creará una especie de “máquina para pensar”, la cual transformará ese cúmulo de experiencias, sensaciones y percepciones rudimentarias en pensamientos como tal. En la segunda, Bion plantea su teoría sobre el “continente-contenido”: el bebé experimenta una serie de sensaciones y emociones que no puede tolerar y que “expulsa” hacia afuera; la madre -o la persona que cumple la función materna- toma dichas emociones, las modifica y elabora dentro de sí misma; luego, las devuelve al bebé de forma manejable para él. El pequeño toma esos “pensamientos ya pensados” y forma dentro de sí mismo su propio sistema de pensamientos. Con el tiempo, el bebé no solo internaliza los pensamientos, sino la función misma de pensar y, así, comenzará poco a poco a “digerir” y dar significado a sus propias experiencias emocionales. Esto da pie al crecimiento y el desarrollo psíquico.

No obstante, si el bebé o la persona no logran tolerar la frustración y el dolor mental que implica dar significado a las cosas, los elementos primitivos dentro de la mente se quedarán  ahí como una especie de basura o cascajo, los cuales tenderán a ser expulsados en forma de somatizaciones, discursos sin sentido, alucinosis, ideas fanáticas o comportamientos grupales no sanos.

Otro factor fundamental en la teoría del pensamiento de Bion es el conocimiento, pues dice que todos los humanos nacemos con el deseo innato de “conocer”, de saber más tanto de nosotros mismos como de los demás y de aprender nuevas cosas. No obstante, aquí nuevamente puede resultar doloroso saber más sobre nuestra propia “verdad” y lo que somos. Ante esto surgen una serie de fenómenos mentales que procurarán evitar el pensamiento, es decir, irán en contra suya a fin de librarse del sufrimiento.

Los ataques al pensamiento pueden manifestarse a través de conductas como la arrogancia o la omnisciencia, la estupidez, la curiosidad enfocada al morbo (no realmente a descubrir significados), la falta de creatividad, la creación de dogmas o ideas fanáticas que no permiten cambios en las nociones establecidas, la falta de capacidad de correlación y construcción coherente de pensamientos dentro de la mente, lo cual da origen a discursos verbales sin sentido y poco entendibles o a la creación de pensamientos raros o confusos de tipo psicótico.

La teoría de pensamiento de Bion dio pie a que otros psicoanalistas importantes conformaran sus propias propuestas en torno a problemas distintos o trastornos específicos, como sería el caso de Meltzer y Tustin sobre el autismo; D’Muzan, Marty, Sifneos y McDougall sobre psicosomática; Green sobre la llamada “clínica del vacío”; y otros psicoanalistas americanos sobre las áreas psicóticas de la mente y los problemas de la mentalización.

Bion aportó una teoría sólida desde una perspectiva innovadora, a partir de la cual se abrieron innumerables líneas de investigación para profundizar en la comprensión de la mente humana.