La percepción del tiempo en los adolescentes

Por Víctor Ruiz

Si has convivido con un adolescente o piensas en tu propia adolescencia, seguramente recordarás frases como: “ahorita lo hago”, “a mis amigos los dejan quedarse más tiempo”, “¿por qué tengo que esperar?”. Estas frases permiten apreciar la forma en que el adolescente experimenta el tiempo.

Durante la adolescencia, el tiempo y la forma en que se representa mentalmente tiene características que podrían considerarse —al igual que otros funcionamientos psíquicos— como “normalmente anormales”. El tiempo se percibe y se forma de una manera no constante: hay momentos en que percibimos que avanza muy rápido y otros en que parece transcurrir muy lentamente.

De acuerdo con la psicoanalista y socióloga Gela Rosenthal, el adolescente entra en una “crisis de temporalidad”. Para el niño, la concepción del tiempo es limitada, principalmente porque aún no se consolida como un concepto fenomenológico. El adulto, por su parte, ya cuenta con la noción del infinito espacial y la temporalidad del existir.

De acuerdo con Rosenthal, en el adolescente, la vivencia infantil y adulta del tiempo se entremezclan y confunden: “presenta entonces las contradicciones de inmediatez o de relegación infinita […] es un verdadero estado caótico que por momentos parecería indicar la invasión y predominancia del pensamiento primario. Éste va siendo sustituido por el juicio de realidad, que acepta el transcurso del tiempo y, con él, el concepto de muerte como proceso irreversible y natural dentro del desarrollo”.

Obra del fotógrafo letón Philippe Halsman