La identidad en el psicoanálisis

Daniela Bustamante Rosas

Hablar de identidad desde una mirada psicoanalítica implica retomar el trabajo de distintos autores. En el presente artículo estudiaremos de manera general algunas de las posturas acerca de la identidad.

Freud no desarrolló propiamente el concepto de identidad, si bien lo menciona en una ocasión y se encuentra implícito en varios momentos de su obra, sobre todo cuando habla de las identificaciones.

La psicología del yo introduce el concepto de self para referirse a la representación mental que una persona tiene de sí misma. Desde esta línea la identidad responde al nivel de integración y cohesión de las representaciones del self. Dicho de otro modo, es la manera en que una persona se percibe a sí misma, qué tan consciente es de su cuerpo, sus emociones y sus acciones.

En psicopatología se considera la presencia del síndrome de difusión de identidad en pacientes fronterizos. Esta sintomatología se define por una seria dificultad para integrar las representaciones del self.

Un ejemplo sería el de una mujer de 25 años que tiene una relación de pareja con un hombre de 52. Cuando se conocieron él estaba casado y con dos hijos, el hombre se divorció para irse a vivir con ella. La paciente describe diversas escenas de maltrato, mentiras y celos. Dice que no comprende cómo está en una relación así, cuando siempre pensó que jamás tendría una relación con un hombre casado y juzgaba duramente a las mujeres que hacían este tipo de cosas. La paciente da la impresión de desconocerse a sí misma y de sentir que no es ella la que ha permanecido por tanto tiempo en esa relación. Con esta paciente se pueden plantear preguntas muy esenciales acerca de su identidad.

Es común que durante la adolescencia se manifiesten intensas confusiones en relación con la identidad. Esto se debe a que el joven está atravesando momentos de cambio muy significativos en cuanto a los aspectos más básicos e importantes de su vida: su cuerpo, la relación con sus padres y su rol de niño.

Una joven de 18 años, cuyos padres se van a mudar a otra ciudad y ella se va a quedar en México, expresa sentimientos cambiantes acerca de sí misma: a veces se siente grande, experimentada y capaz de quedarse lejos de sus papás; en otros momentos piensa que todavía es muy chica para separarse de ellos, se siente apenas una niña y tiene mucho miedo de que ellos se vayan.

Para M. Mahler la identidad solo puede tener lugar cuando se ha logrado el proceso de separación- individuación. Esta autora considera que, en los primeros momentos de la vida, el bebé forma una diada unificada con la madre, la cual debe ir experimentando ciertos cambios y separaciones, para que eventualmente ambos puedan funcionar de manera independiente y separada. Existen casos en los que este apartamiento no se logra, y entonces en la adultez permanece un tipo de relación donde ambos participantes permanecen unidos, sin la posibilidad de tener una vida autónoma.

Un hombre de 35 años vive con su madre, solamente ha tenido una relación de pareja significativa con una mujer a la cual llevo a vivir durante un tiempo a casa de su madre. Todos los días está en casa con su madre y ella lo mantiene; únicamente se dedica a preparar de comer, hacer ejercicio en su habitación y hacer trabajo freelance desde su computadora. Aunque es un hombre atractivo y capaz no ha logrado alejarse de la madre para construir una identidad separada y autónoma.

León y Rebeca Grinberg, autores de la escuela postkleiniana, consideran que la identidad se construye a partir de tres pilares: el vínculo con el espacio, el vínculo con el tiempo y el vínculo social. El primero corresponde a la experiencia del cuerpo, el segundo a la vivencia de continuidad o discontinuidad en el pasado, presente y futuro; el vínculo social se refiere a la calidad de las identificaciones.

La adolescencia suele ser un momento privilegiado para explorar estos vínculos. Por ejemplo, una joven de 15 años que tiene muchos problemas para asimilar su desarrollo adolescente, se viste siempre con mayones y playeras sueltas que jamás combinan (se pone lo primero que encuentra). Dice que no se siente cómoda con su cuerpo y quisiera seguir jugando a las mismas cosas que su hermano de diez, pero siente que ya no puede hacerlo. Comenta que no le gusta cómo se arreglan y se comportan las mujeres que conoce; a veces tiene deseos de ser un varón porque tiene la fantasía de que así le sería más fácil existir.

En esta adolescente se observan dificultades para tener un sentimiento de identidad firme y seguro:

  1. La fragilidad del vínculo espacial, con todo el tema del cuerpo, la vestimenta y los deseos de ser un varón.
  2. Lo problemático de asumir el paso del tiempo (vínculo temporal) en cuanto a querer seguir jugando como niña de diez años.
  3. En cuanto al vínculo social, se le escucha con mucha renuencia a identificarse con aspectos femeninos y adolescentes.

Akhtar y Samuel (2009), siguiendo el trabajo de Erikson y Kernberg, desarrollaron un inventario para valorar el nivel de consolidación de identidad. Consideran que la comprensión del sentido de identidad es un apoyo importante para el diagnóstico en psicoanálisis. Los aspectos que estudian en el inventario son: sentimientos de mismidad del self, consistencia de actitudes y comportamientos, estabilidad de la imagen corporal, género, autenticidad, continuidad temporal, etnicidad y consciencia.

Birksted- Breen (2016) habla acerca de la construcción de la identidad sexual, y piensa que solo puede ser entendida en el contexto general de la construcción de la identidad. Desde su perspectiva, el concepto de identidad se relaciona con ciertas nociones psicoanalíticas como la identificación, la internalización, el narcisismo, la integración, el yo y el self. 

Finalmente, podemos decir que identidad es un concepto que se estudia actualmente en psicoanálisis y es útil en la clínica porque permite explorar múltiples vivencias del mundo interno del paciente con relación a sí mismo y a los otros, las cuales se despliegan en el vínculo transferencial y resultan de sumo interés dentro del marco psicoanalítico. 

Bibliografía

Samuel, S. and Akhtar, S. (2009). The Identity Consolidation Inventory (ICI): Development and Application of a Questionnaire for Assessing the Structuralization of Individual Identity. Am. J. Psychoanal., 69 (1): 53-61.

Birksted- Breen, D. (2016). The Work of Psychoanalysis: Sexuality, Time and the Psychoanalytic Mind. The New Library of Psychoanalysis.

Bustamante Rosas, D. (2014). Exploración del concepto de identidad (Tesis de maestría). Ciudad de México: Centro Eleia.

Grinberg L., y Grinberg R. (1980). Identidad y Cambio. Barcelona: Paidós.

Kernberg O. (2006). Identidad: hallazgos recientes e implicaciones clínicas,

Aperturas psicoanalíticas: Revista de psicoanálisis, Núm. 25. Disponible en: https://aperturas.org/articulo.php?articulo=0000426

Mahler, M. y Pine E. (1975). El nacimiento psicológico del infante humano. Buenos Aires: Marymar.

Sánchez Armass, B. (2016). Los procesos psíquicos de la adolescencia (Tesis de Doctorado). Ciudad de México: Centro Eleia.