El paciente fronterizo

Allyn Andonegui 

El paciente “fronterizo”, “borderline”, “limítrofe” o “límite de personalidad” presenta diversas características psicopatológicas. A continuación describiré algunos de estos rasgos, junto con dos ejemplos del cine, haciendo énfasis en los elementos descriptivos, más que en los etiológicos, estructurales o dinámicos.

Los pacientes con personalidad límite suelen temer y evitar frenéticamente el abandono (real o imaginado) de algún vínculo cercano. En la película Generación Prozac (2001), tras la separación de sus padres, el personaje de Elizabeth queda abrumada por la sensación de abandono que tuvo con su padre. La madre, aunque se muestra volcada hacia su hija, es percibida como desconectada de sus emociones y deseos; le dice a Elizabeth que todo está bien, no obstante la protagonista da claras muestras de inestabilidad emocional y abusa de sustancias. Cuando se siente abandonada, tiende reaccionar impulsiva y violentamente; más tarde, experimenta culpa por el daño causado: “Lastimo a las personas que amo”. La situación se repite cuando el novio se va de vacaciones; Elizabeth no tolera la idea de alejarse de él, se llena de ansiedad y hace intentos desesperados por acompañarlo o convencerlo de que no se marche. Este comportamiento ocurre incluso en la relación con su mejor amiga.

Los sentimientos crónicos de vacío y dolor son frecuentes en pacientes fronterizos. Algunos comentan: “Bebo y busco encuentros sexuales cuando tengo esta sensación”. En la película, Elizabeth expresa: “Todo este maldito dolor”. Las personas con trastornos fronterizos no suelen vincularse con los demás de forma adulta, entendiendo que el otro es un ser independiente con intereses propios. En el filme La herida (2013), Ana, de 28 años, expresa su desesperación al sentirse sola; le hace reclamos a su amiga y la agrede con su enojo e impulsividad: “No te estoy pidiendo tanto”, “yo pensé que las amigas estaban para eso, pero ya veo que no”, “no te importo”. Cuando su padre intenta mostrarle afecto, Ana lo interpreta como falso e insiste en que la dejó a un lado. La escena nos muestra a la protagonista sangrando por la nariz, algo que podría entenderse en sentido metafórico como la “herida interna” que le hace sufrir. Una paciente fronteriza alguna vez me dijo: “Mi novio me dejó sangrado de la nariz en la banqueta y no le importó”. Aunque se escucha como un relato anecdótico, esta paciente hace referencia a su experiencia interna. No es raro que también se manifiesten fantasías de venganza, por ejemplo: “Si yo me muriera, ¿qué cara pondrían?”.

Las relaciones interpersonales de los fronterizos son inestables e intensas, con alternancia entre la idealización y la devaluación. Casi siempre la devaluación se deriva de la frustración que viven en la interacción con otros. Un ejemplo de esto se ve en la escena de Generación Prozac (2001) cuando Elizabeth se enoja con su novio porque no le habló sobre su hermana: se hace evidente una ideación paranoide donde deposita desconfianza y malas intenciones en los otros. Pareciera que las personas fronterizas poseen un pensamiento polarizado derivado de la escisión, mecanismo que emplean para defenderse de aquello que no toleran. En la película, el más ínfimo percance puede ser suficiente para que la imagen positiva que tiene Elizabeth de su amiga, su novio o su psiquiatra se transforme en algo completamente negativo.

En ambos filmes es posible observar la inestabilidad afectiva de las protagonistas: las emociones son intensas, su ánimo es sumamente reactivo, las domina un estado de irritabilidad y ansiedad constante. Otra característica de este trastorno es la incapacidad para controlar la ira, la cual se manifiesta en peleas constantes, agresiones físicas y estallidos de enojo. La impulsividad también es un rasgo distintivo que puede llegar a ser perjudicial para las personas que rodean al paciente fronterizo o para sí mismo, pues se puede revelar en síntomas como compras o gastos compulsivos, promiscuidad, abuso de sustancias, atracones de comida u otros comportamientos de riesgo. Incluso, es posible que existan ideas suicidas o automutilación como una especie de solución para enfrentar el dolor, la sensación de vacío o las emociones intensas. La imagen de sí mismos es frágil y se altera con facilidad. Algunos pacientes comentan: “Ya no sé quién soy” o “esa (ese) no soy yo”.

Las personas fronterizas requieren de un tratamiento que les ayude a elaborar y comprender tanto sus emociones como los conflictos internos. El objetivo es, en términos de Bion, que logren metabolizar o digerir los afectos no procesados para que disminuya la tendencia evacuativa que se manifiesta en el comportamiento impulsivo. Es necesario construir una estructura mental que sea capaz de contener sus sentimientos, ponerles nombre y darles significado. De esta manera, el yo se fortalece, se reduce la ansiedad y se dispone de herramientas para lidiar con la agresión.

Kernberg, autor dedicado a la investigación de los pacientes fronterizos, señala que la ansiedad flotante, crónica y difusa del paciente se relaciona a lo frágil de su estructura yoica. Por esta razón, el análisis debe dirigirse en todo momento a las defensas primitivas: la escisión, la idealización, la devaluación, la omnipotencia y la negación, a fin de lograr un cambio estructural.

Green (1972) afirma que con estos pacientes hay que trabajar las fallas, los huecos en la construcción de significados, pues nos hallamos ante un déficit del pensamiento donde las experiencias no son adecuadamente simbolizadas.

 

Referencias

  • American Psychiatric Association. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5a ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • Bleichmar, N. y Leiberman, C. (1989). El Psicoanálisis después de Freud. México: Paidós.
  • Green, A. (1972). On Private Madness. Colchester: Mark Paterson & Associates. Edición en español: (1990). De locuras privadas. Buenos Aires: Amorrortu.
  • Grinberg, L. (1972). Introducción a las ideas de Bion. Buenos Aires: Nueva Visión.

Filmes

  • Butragueño, R., Calvo, M. y Franco, F. (Productores) y Franco, F. (Director). (2013). La herida. [Cinta cinematográfica]. España: Kowalski Films, Pantalla Partida Producciones, Encanta Films, Elamedia.
  • Miller, O. y Niederhoffer, G. (Productores) y Skjoldbjærg, E. (Director). (2001). Prozac Nation (Generación Prozac, en español). [Cinta cinematográfica]. Estados Unidos y Alemania: Miramax Films.