Reseña del libro “El amor del cuerpo” de Francis Hofstein

Por Víctor Hugo Ruiz

Acompañante silencioso ‒en el mejor de los casos‒ de nuestra existencia y nuestras batallas, el cuerpo es donde tienen lugar todos los acontecimientos psíquicos y emocionales que experimentamos. El cuerpo es objeto de goce, amor e incluso odio. Para Freud, es la fuente de las representaciones inconscientes que movilizan a la psique; es el origen de nuestras pulsiones. El primer cuerpo de amor es el de la madre. Este nos estructura y de él emanan las primeras sensaciones de satisfacción y frustración. Nos ayuda a dotar de conciencia al propio cuerpo y a depositar en él nuestras pulsiones.

Desde bebés aprendemos a gozar del cuerpo. Al crecer, se vuelve nuestra carta de presentación: es lo primero que los otros ven. Nos damos cuenta de lo imperfecto que puede ser, por lo que lo adornamos, lo vestimos ‒o lo desvestimos‒, según lo que consideremos mejor o más deseable para el otro.

En el libro El amor del cuerpo del psicoanalista francés Francis Hofstein, se exploran diversas temáticas relacionadas con el cuerpo, como la búsqueda de bienestar, la mirada del otro, el goce, la perfección, el anhelo del ideal y la noción fantasmática de perfección. Se analizan las fluctuaciones que van del amor, donde el cuerpo se cuida y enaltece, a los actos violentos que se comenten contra él.

Para Hofstein: “El cuerpo puede ser ese refugio ideal donde se forja en la relación con el otro una armadura que da al recién nacido enrojecido y arrugado esa belleza indiscutible y cierta, que confiere al amado el derecho a la imperfección. Cuando la mirada ha distinguido el otro cuerpo del suyo propio, su invasión por parte del yo, su investidura libidinal lo acarician en vez de devorarlo y el encuentro es placer. Ver al otro con los ojos del amor ya no es sinónimo de enceguecimiento, sino de esa lucidez tierna que deja al otro la libertad de su cuerpo”.

En contraparte, cuando la perfección radica en el ideal, tendemos a buscar en el otro lo que no encontramos en nosotros mismos. Las normas de belleza que la sociedad establece tienden a convertirse en una exigencia que puede llegar a obsesionarnos. Las personas sufren y se empeñan en ser atractivas, tener un cuerpo delgado, atlético, compiten con quien posee mejores atributos y buscan la mirada, el amor y la aceptación de los demás.

En este libro, desde un enfoque psicoanalítico que retoma a Freud y Lacan, el autor propone una reflexión profunda en torno a las distintas representaciones que colocamos en el cuerpo, así como las que surgen de él.