‘Condiciones nerviosas’

Por Laura Irene González

“La condición de nativo es una condición nerviosa”, dice al inicio de la novela de Tsitsi Dangarembga, escritora y cineasta originaria de Zimbabue, educada en las escuelas de las misiones tan características de la África colonial. Esta idea, que Dangarembga usa como epígrafe para su obra, la retoma del prefacio que escribiera Jean-Paul Sartre para ‘Los condenados de la tierra’, del psiquiatra y filósofo martiniqués Frantz Fanon, precursor de los estudios poscoloniales.

Lo que Sartre decía literalmente en su texto era que “La condición del indígena es una neurosis introducida y mantenida por el colono entre los colonizados, con su consentimiento”, una idea afín al pensamiento de Fanon, a quien le preocupaban los efectos psicológicos de la colonización. Al igual que a este psiquiatra, filósofo, escritor y revolucionario caribeño, nacido en un territorio colonizado por Francia en una familia con antepasados tanto africanos como blancos, a la autora de esta novela también le interesan los vínculos entre la psicología individual y la política colonial, y cómo para los sometidos el absorber la cultura y la ideología de los colonizadores les trae efectos patológicos tanto a nivel individual como social.

Precisamente de eso trata ‘Condiciones nerviosas’, escrita en inglés en 1988 y traducida al español apenas en 2016. La novela aborda las dificultades de crecer y vivir en un territorio colonizado, particularmente para las mujeres. Tambu, la narradora, es una niña que atraviesa la pérdida de un hermano mayor que ella y que reflexiona sobre el papel doblemente subordinado que viven las mujeres en una sociedad patriarcal colonial. Las jerarquías y los protocolos, los gestos y las deferencias que tiene la familia hacia el miembro más importante (que siempre es y será un hombre a quien el resto pide ayuda, consejo y hasta su aprobación) son parte de un sistema conservador en el cual predomina la discriminación y la doble moral.

Cuando pierde a su hermano, Tambu está dejando de ser una niña y, junto a esas transiciones, se enfrenta además al cambio de casa y de escuela. Su prima Nyasha, hija del patriarca de la familia, fue educada en Inglaterra y, dentro de su rebeldía contra la rigidez de su padre, está consciente de las consecuencias psicológicas y materiales que conlleva la dualidad de ser una niña africana con educación británica, algo sobre lo cual la autora vuelve una y otra vez con múltiples ejemplos y manifestaciones a lo largo de toda la novela.

Así como esta historia de ficción, probablemente basada en lo que Tsitsi Dangarembga observó durante su propia infancia en la Rhodesia británica, hay muchas otras historias complejas que surgen en contextos de desigualdad y exclusión. Y precisamente desde la complejidad, es decir, desde el estudio interdisciplinario de los fenómenos, es que en Centro Eleia abordamos la formación de los estudiantes de la Licenciatura en Psicología, con un plan de estudios que contempla no sólo las áreas biológica y psicológica, sino también la rama humanística, en la que hay materias como Literatura, Cinedebate con Orientación Psicológica, Apreciación del Arte, entre otros valiosos enfoques que hacen del graduado de Centro Eleia un profesionista integral.

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